EMPRESAS | 03-07-2022 00:59

El mercado laboral y el debate por la era híbrida

Los esquemas mixtos de trabajo se imponen luego de la pandemia. Qué se negocia y cuáles son las tendencias.

Nada es lo que era. Las zonas comerciales están más pobladas, el tránsito volvió a estar indomable en el centro porteño y los medios de transporte reflejan una ocupación mayor. Pero la presencialidad en las empresas no recuperó los niveles previos a la pandemia. La grieta está instalada en el corazón de las organizaciones y se dirime en un debate sobre los alcances de la era híbrida en el mundo corporativo. ¿De qué manera gestionan la vuelta -o no- a los lugares de trabajo exigida por los cargos jerárquicos? Aún no hay una respuesta definitiva. “Lo que más se observa es el ‘trabajo híbrido’, que consiste en combinar una cantidad de días de manera remota con la presencial. Este concepto no es uniforme y tiene múltiples variantes; pero sin duda es la forma que más se está instalando”, apunta Sebastián Steizel, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés.

Bernardo Hidalgo, presidente del Grupo Hidalgo, refuerza esta tendencia: “en el mundo, cada vez es más común trabajar de manera híbrida. El contexto del mercado laboral es determinante. En lugares donde hay pleno empleo, la elección del colaborador es más activa. En Argentina, hay ocupación plena para ciertos perfiles y, en estos casos, la negociación del empleado se ve fortalecida”. Por su parte, Gabriel Pereyra, CEO de la consultora modobeta, no duda en que “el trabajo híbrido se instaló”, pero aclara que es “a pesar de que muchos CEOs pretenden retornar a la presencialidad por la fuerza como si no hubiera existido la pandemia”. “No se trata de una vuelta a la oficina como antes, sino de descubrir y construir en conjunto este nuevo mundo que resultó como emergente de la pandemia”, sentencia.

Disparidad. Un estudio realizado por Ernst & Young, “EY 2022 Work reimagined survey”, indica una gran disparidad de miradas: mientras el 64% de los empleados piensan que incrementaron su productividad, sólo el 41% de los líderes opinan lo mismo. Para Pereyra, “es difícil generalizar, ya que es algo que depende mucho no solo de las habilidades del colaborador, sino también de sus condiciones de vivienda y entorno familiar en el que se desempeña”. Steizel considera que, en términos generales, “se podría decir que los estudios muestran que las personas que llevan adelante la modalidad home-office se sienten más productivas y más satisfechas con sus trabajos”. La Universidad de San Andrés realizó con Microsoft investigaciones durante 2020 y 2021. En 2020, en plena pandemia, cerca del 60% de las personas reportaron que se consideraron más productivas en su trabajo. “Sin embargo, los mayores reclamos por parte de las personas pasaban por el exceso en la cantidad de horas trabajadas y la desconexión con sus organizaciones y compañeros”, apunta Steizel.

Para Erica Zamora, vicepresidenta de Gente de Cervecería y Maltería Quilmes para Argentina y Uruguay, “estamos convencidos de que seguramente vendrán nuevas formas de trabajo que desconocemos o a las que no estamos acostumbrados, pero tenemos la certeza de que somos una compañía de 131 años, con gran capacidad de adaptación donde la gente siempre está en el centro de las decisiones y en comunicación constante con ella podemos seguir evolucionando”. Si hay consenso en los relevamientos es sobre la incidencia del tiempo de viaje hasta el lugar de trabajo que incide directamente sobre la voluntad para volver a la presencialidad. Una encuesta realizada por la consultora Leesman indica que el 35% de los que viven a 15 minutos de la oficina no tienen problemas en concurrir los cinco días de la semana, mientras que los que están a una hora de su trabajo, esa voluntad baja a solo el 4%.

Lo que viene. “La tendencia en el mundo podría ser una modalidad híbrida evolutiva. Igualmente, la virtualidad se va a mantener en aquellas empresas cuyas funciones lo permitan”, apunta Nicolás Stajnsznajder, CEO de la consultora COSYS. Es que la pandemia aceleró un proceso que ya había comenzado. “Acompañado por mejor tecnología, líderes efectivos y una buena organización interna, se profundizará. El home office, en sus distintas modalidades, llegó para quedarse”, destaca Julio Bresso, director ejecutivo de BRESSO C&M y profesor de la Universidad Austral. Y amplía; “mejora la productividad, no solo de la empresa, ya que el empleado ahorra mucho su tiempo por el traslado y puede lograr una mayor y mejor calidad de vida”.

Otro dato: “las nuevas generaciones ya lo tomaron como un derecho adquirido, mientras que otros profesionales prefieren lo presencial”, apunta Cecilia Amarillo, directora de Recursos Humanos de McCann Buenos Aires. Entre empresas y colaboradores, siete de cada diez empleados prefieren mantener el trabajo en su casa en vez de ir a la oficina y las compañías están de acuerdo con eso. Pero pone la mirada en algo clave: “lo fundamental es saber marcar el límite de lo profesional y lo personal durante las horas laborales”. El debate de la nueva era híbrida, recién comienza.

Marcelo Alfano

por Marcelo Alfano

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