Lunes 15 de agosto, 2022

EMPRESAS | 27-06-2022 15:40

Impuestos: el laberinto tributario argentino

Aplicación complicada y presión excesiva son los resultados de una encuesta realizada a contadores sobre el sistema impositivo.

Los impuestos, un tema controversial si los hay. Lo cierto es que, con o sin conocimiento, miles de argentinos se ven inmersos en la realidad impositiva de forma diaria. Cualquier producto que compran, o cualquier servicio que prestan, posee una carga impositiva, ya sea oculta o evidente.

La realidad es que la discusión no pasa por los instrumentos tributarios en sí, debido a que todos los países se basan en los impuestos para garantizar el funcionamiento básico de ciertos aspectos del Estado. Entonces, no se trata de si existen o si no existen los impuestos, sino de cómo funcionan y cuántos son.

Mirada profesional. Es importante saber que, tanto en la diaria como a nivel macro, el manejo de regulaciones y temáticas impositivas se ve atravesado por un contador público. En este contexto, y hablando desde la experiencia, la actividad del profesional es muy dinámica y requiere de una actualización permanente para poder brindar un correcto asesoramiento. Actualmente, hay bases de información que nos permiten agilizar el procesamiento de operaciones y estar al tanto de las constantes modificaciones. En este sentido resulta clave el uso de herramientas tecnológicas para la planificación y simulación de diferentes escenarios fiscales. Sin embargo, resulta clave traer a colación datos e información que muchas veces se dan por ciertos, pero que poseen un trasfondo no tan sencillo.

La presión tributaria en nuestro país, considerando los tres niveles de gobierno, se encuentra en valores cercanos al 30% del PIB. Existen distintas mediciones que se pueden utilizar para realizar comparaciones, que incluyen la presión tributaria efectiva, la presión tributaria legal, la presión tributaria sobre familias y empresas, etc. En términos generales, puede afirmarse que la presión tributaria de Argentina se encuentra en niveles elevados, especialmente teniendo en cuenta su nivel de desarrollo económico.

Muchas veces se dice, como consenso general, que en el país hay alrededor de 165 impuestos. Este es un número que se maneja en base a algunas publicaciones y sirve a modo referencial para dimensionar la complejidad del sistema tributario, más allá de la cifra concreta. De cualquier manera, la cantidad de impuestos, tasas y contribuciones en gran medida obedece al sistema federal de gobierno, donde la Nación, las provincias y los municipios tienen facultades para establecer tributos, con las limitaciones que en cada caso corresponden. Por lo cual, se trata de una cuantificación siempre cambiante.

El cambio. Es por esta razón que no sólo se requiere de una importante reforma a nivel nacional, sino que también debe existir un proceso similar, armonizado y coordinado con el conjunto de provincias y municipios. Este era el camino que proponía empezar a recorrer el Consenso Fiscal de 2017, cuando un importante paso hacia la “normalización” del sistema tributario fue iniciado en base a las reformas fiscales implementadas. De hecho, la presión tributaria consolidada, que había tocado su techo histórico en el año 2015, revirtió la tendencia alcista que la llevó a incrementarse en más de 10% en algo más de una década, y hacia fines del 2019 se había reducido en 3% del PIB. Las medidas adoptadas por el actual gobierno fueron en la dirección opuesta, erosionando esta reducción porcentual, y hoy nos encontramos nuevamente en el mismo punto de partida, con una realidad aún más compleja de administrar.

En este sentido, y teniendo en cuenta la importancia de la temática, en octubre de 2021 el Laboratorio de Impuestos de UADE realizó una “Encuesta sobre el Sistema Tributario Argentino” enfocada en contadores y profesionales económicos. Allí se relevó la opinión de 300 profesionales sobre presión fiscal, la estructura del sistema tributario, y los efectos de los impuestos distorsivos, entre otros tópicos. Se arribó a la conclusión de que el 91% de la población encuestada considera elevada la presión fiscal y 75% entiende que existe una excesiva preponderancia de impuestos al consumo.  Adicionalmente la mayoría considera que el impuesto más distorsivo es el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, seguido del Impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios. También se consultó qué medidas podían adoptarse de cara a una reforma: en este sentido las respuestas fueron que la eliminación de impuestos distorsivos y la promoción de inversiones son los objetivos principales para la definición de prioridades.

En el mundo. También resulta relevante realizar una comparación internacional. En lo que respecta a los países desarrollados, la presión fiscal en nuestro país está algo por debajo, ya que el promedio de las naciones de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) se sitúa en el 33,5% (preliminar 2020). Aún en ese caso, y dejando de lado el destino que se le da a la recaudación y la eficiencia del gasto, la estructura impositiva en esos países es menos regresiva.

Por otra parte, al comparar a Argentina con los países de nuestra región que tienen un grado de desarrollo similar, vemos que solamente Brasil tiene un nivel de presión semejante (31,6% del PIB), mientras que otros están claramente por debajo de nuestro guarismo. En efecto, podemos citar los casos de Colombia (18,7%), Chile (16,3%) y Uruguay (26,6%).

Recomendaciones. Las posibles soluciones a este fenómeno no son simples, y necesitan de bastante tiempo de planificación. Una reforma integral del sistema tributario requiere, dada la magnitud de los cambios a introducir, una serie de condiciones básicas para que pueda implementarse y producir los resultados esperados: consenso político amplio, macroeconomía ordenada, articularse con la revisión del Gasto Público y las restantes políticas en materia económica, social, laboral, etc.

Algunos de los lineamientos más relevantes y prioritarios que debería contemplar una futura reforma tributaria son los siguientes:

• Implementar en el menor tiempo posible las medidas originalmente previstas por la Reforma Fiscal 2017 y el Consenso Fiscal (en materia de Ganancias, Seguridad Social, IVA, Impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios, Ingresos Brutos, Sellos, Impuesto Inmobiliario, Impuestos Municipales, etc.).

• Lograr una nueva Coparticipación Federal de Impuestos (en línea con lo dispuesto por la Constitución Nacional y el Consenso Fiscal suscripto en 2017).

• Eliminar los derechos de exportación.

• Reducir la alícuota general del IVA, revisar sus exenciones e integrar el Impuesto sobre los Ingresos Brutos residual (post implementación del Consenso Fiscal).

• Armonizar y simplificar el sistema tributario a nivel federal, provincial y local

En este marco entendemos que los desafíos que enfrentamos como sociedad en el ámbito fiscal son mayúsculos y nos obligan a estar permanentemente actualizados para poder discernir de qué modo contribuir eficientemente con los recursos del Estado en medio de la presión tributaria imperante y la complejidad político-económica actual.

 

-Andrés Edelstein es director Académico de la carrera de Contador Público de UADE.
-Aníbal Marinaro es Director del Departamento de Contabilidad e Impuestos de UADE.

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por Andrés Edelstein y Aníbal Marinaro

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