Wednesday 17 de July, 2024

EMPRESAS | 27-06-2024 07:51

El desafío de la convivencia generacional

La cultura dentro de las organizaciones se trasmiten desde arriba hacia abajo lo que requiere el compromiso del nivel máximo de decisión.

La cultura organizacional es la que marca el ritmo de la empresa. El motivo es que desde la cultura se determina la forma en la que se hacen las cosas por los valores, las creencias, las normas y los comportamientos que son aceptables. Esta cultura, aunque a muchos líderes les cuesta asumirlo, se imparte desde la persona más senior dentro de la organización hacia abajo. Es ahí donde se marca la tendencia, y como digo yo, el idioma que se habla. ¿Por qué? Porque si solo se comunica la cultura, pero no se imparte, queda meramente en una expresión de deseo. Por ejemplo, de nada sirve que un consultor trabaje con la gerencia media en un cambio cultural de manera aislada. Si no se involucra activamente el número uno y sus reportes directos, cualquier iniciativa quedará en una declaración de voluntad trunca.

Muchas veces, los clientes me consultan para que los aconseje sobre qué hacer para que funcione mejor la interacción de las diferentes generaciones que conviven en un mismo espacio laboral.

Actualmente, conviven 4 generaciones en las organizaciones:

-Baby Boomers (los que nacieron entre 1946 y 1964)

-Generación X (nacidos entre 1965 y 1980)

-Generación Y o Millennials (nacidos entre 1981 y 1996)

-Generación Z (nacidos entre 1997 y 2012)

Nunca faltan las anécdotas sobre los choques intergeneracionales.
Los típicos sesgos son que los Millennials & Z tienen falta de compromiso, buscan crecer rápidamente, son impacientes, y persiguen la búsqueda constante de equilibro entre el trabajo y la vida personal, sin pensar en la empresa.

Si pensamos en los Generación Z, muchos de otras generaciones piensan que los genZ se educan solamente a través de redes sociales como Instagram y TikTok y una gran mayoría siente que estudiar carreras universitarias es una pérdida de tiempo.

Gen Y y Z son generaciones que fueron los “chicos mimados” a raíz de ser hijos de Generación X, cuyos padres, los Baby Boomers, fueron súper estrictos y el foco diario era el sacrificio por sobre todas las cosas para salir adelante, el no disfrute, ya que habían presenciado los estragos de la segunda guerra mundial.

 

Mirando las generaciones a vuelo de pájaro parecería que son muy diferentes. Pero, en muchos valores todos somos similares. Tanto los Baby Boomers como los de Generación X vivieron grandes transformaciones sociales:
El voto femenino – 1920 en Estados Unidos, pero recién toda la población pudo votar a partir de 1964 ya que antes no era permitido para aquellos de raza negra. 1945 en Italia y 1951 en Argentina.Esto fue toda una revolución para muchos, un cambio cultural donde algunos se manifestaron a favor y otros en contra.

Los Baby Boomers buscaron derechos civiles, igualdad racial y feminismo. La Generación X siguió con la tendencia, pero los verdaderos paradigmas en temas de diversidad vinieron de la mano de los Millennials causando grandes cambios en todas las generaciones. Yo siempre digo que los Millennials vinieron a traer lo que las mujeres buscábamos hace años. Para muchas mujeres, y me incluyo, tener hijos frenó nuestras carreras laborales. Todo hubiera sido diferente si hubiéramos contado con las propuestas laborales y la transparencia que existe hoy en día.

Solamente hace muy poco que, laboralmente, dejamos de ser solo la persona que ocupa cierto rol y nos transformamos todos en seres humanos con una vida fuera del ámbito laboral, y eso es muy sano. Esto es gracias a las nuevas generaciones que son mucho más transparentes.

Las cuatro generaciones transitaron grandes avances tecnológicos. Los Baby Boomers pasaron de tener solamente una radio en la casa a tener televisor. En ese momento los mayores pensaban que esto alejaría a la población de los libros y que haría estragos en la sociedad. No sabían en qué se iba a transformar la gente, se cuestionaban si el invento era positivo o negativo. Muy similar a lo que sucede a muchos hoy con la inteligencia artificial, ¿no?

¿Cuántos hay que lucharon, hace solamente 15 años, en contra de Internet en los colegios diciendo que los chicos se iban a embobar?

Entonces, en todas las generaciones hubo cambios, todos hemos respaldado movimientos que sentimos cambiarían el curso de la historia y traerían mejoras. Si nos quedamos congelados en el pasado extrañando algo que ya no es sin abrazar el futuro y exponernos a lo desconocido, no podremos crecer ni transformarnos como personas.
Necesitamos ser más tolerantes y mantener la cabeza abierta a los cambios dentro de las organizaciones. De nada sirve ser un líder si no podés escuchar los puntos de vista de los más jóvenes. Tal vez tengan algo interesante y relevante para aportar. ¿Los estás escuchando genuinamente? ¿Los haces sentir parte de la empresa? ¿Estás cumpliendo con lo que les prometiste cuando ingresaron a la organización?
Para aquellos más jóvenes que trabajan en equipos con personas más grandes, también hay que darles un lugar, escucharlos, tenerles paciencia cuando no entienden las Apps que les propones. No te llaman después de las 18:00 solo para molestar, es que su chip es otro, son años de trabajar sin horarios.

Es crucial entender que el desafío de hacer convivir a cuatro generaciones en el mismo espacio laboral radica en reconocer y respetar las diferencias mientras se busca un terreno común. Cada generación aporta una perspectiva única y valiosa, influenciada por sus propias experiencias y contextos históricos. Estas diferencias, aunque a veces parezcan obstáculos, pueden convertirse en oportunidades para la innovación y el crecimiento organizacional.

Lograr una convivencia que potencie a todos entre las diferentes generaciones en el lugar de trabajo es altamente beneficioso tanto para desarrollar la cultura como en los resultados de negocio. Lograrlo requiere un compromiso genuino por parte de todos los miembros de la organización para crear una cultura de respeto, inclusión y aprendizaje mutuo. Especialmente es necesario el compromiso del equipo de liderazgo. Al hacerlo, no solo se mejora la dinámica laboral, sino que se potencia la capacidad de la organización para enfrentar los retos del futuro con una visión diversa y enriquecedora.

Sandra Olive es Managing Partner de Backer & Partners, especializada en la búsqueda de ejecutivos para la Alta Gerencia y Consultoría de Cultura y Liderazgo.

 

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por Sandra Olive

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