Muchas veces, las marcas ofician de paraguas para los emprendedores. Con ese reaseguro como principal argumento, funcionan en el mercado local unos 60.000 locales que comercializan productos de unas 1.800 empresas, emplean a unas 300.000 personas, superando incluso a sectores como la industria automotriz en cuanto al número de empleos generados.
El negocio de las franquicias es uno de los sectores más dinámicos de la economía local, consolidándose como un modelo de bajo riesgo debido al autoempleo y la replicación de sistemas de negocios ya probados. A pesar de los diferentes vaivenes que sufre la economía en el ámbito local, el rubro mantiene un rumbo expansivo sostenido. Según un relevamiento de la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF), los sectores comerciales con mayor demanda se agrupan principalmente en los siguientes sectores:
Gastronomía (43%): es el líder absoluto del mercado. Modelos consagrados como las cafeterías, heladerías tradicionales y cadenas de fast-food de rápida expansión.
Comercios Especializados (22%): incluye desde tiendas de alimentos naturales y dietéticas hasta perfumerías y locales de cercanía.
Servicios (15%): centros de estética, lavanderías, institutos de capacitación y empresas de logística o distribución.
Indumentaria, Textil y Calzado (10%): marcas de ropa y accesorios consolidadas en centros comerciales y avenidas principales.
Con rentabilidades que oscilan entre el 3% y el 4% sobre las ventas (netas o brutas, según el caso) y sumado a un 1% destinado a fondos de publicidad, el plazo promedio de recupero de la inversión oscila entre los 18 y los 24 meses, de acuerdo al modelo aplicado en cuestión. Cabe destacar que las llamadas franquicias "low cost" demandan una inversión inicial de entre US$10.000 y US$30.000, aunque el promedio asciende a los US$ 50.000.
Escenario. En una economía en la que el consumo masivo acumula una baja del 2,4% en los primeros siete meses de 2026, luego de registrar una caída interanual del 1,2% en julio y sumar ocho meses consecutivos de retroceso (debido al impacto de la inflación sobre los ingresos y la actualización de tarifas de servicios), el sector gastronómico (el que más franquicias concentra) atraviesa una severa crisis, marcada por una caída de la demanda de hasta el 40%.
En este contexto, ¿es rentable invertir en una franquicia? Lo responde Martín Ghiozzi, fundador de Total Carnes, empresa argentina que planea expandirse en el mercado de Estados Unidos bajo este modelo. “Obviamente, desde mi experiencia, la respuesta es sí. Antes de pensar en franquiciar dedicamos años a desarrollar, operar y perfeccionar nuestro propio modelo de negocio. No estamos ofreciendo una idea, sino la posibilidad de replicar un sistema que ya fue probado, que funciona y que continúa creciendo”, puntualiza.
Pero la baja del consumo no impacta por igual en todos los rubros por igual. “En nuestro caso, no estamos viendo el mismo impacto que está atravesando parte del sector gastronómico. Esto está directamente relacionado con nuestro modelo de negocio: no competimos únicamente por el consumo gastronómico, sino por el presupuesto destinado al entretenimiento y al tiempo libre. Al ofrecer una experiencia integral, el motivo principal de visita no es simplemente comer. Esto nos permite tener una dinámica diferente a la de un restaurante tradicional y, hasta el momento, vemos una demanda sostenida”, señala Julián Mizrahi, fundador del Grup Mizz Juegos.
Según su visión, “nuestro modelo de franquicias presenta hoy una oportunidad muy atractiva y hay un punto que para nosotros es fundamental: Jobs no es una empresa gastronómica tradicional. Si bien la gastronomía forma parte de nuestra propuesta, nuestro negocio principal es el entretenimiento”. Desde su perspectiva, “esto nos diferencia especialmente en un contexto en el que el sector gastronómico está atravesando un escenario particularmente desafiante”. Ellos desarrollan espacios de entretenimiento en los que la gastronomía funciona como parte de una experiencia mucho más amplia. Es un modelo “disruptivo” que combina entretenimiento, gastronomía y comunidad, con muy pocos jugadores con una propuesta comparable en el mercado.
Plazos. En este caso, el indicador más representativo para el modelo de es el tiempo estimado de recupero de la inversión. Se encuentra entre los 18 y 30 meses, dependiendo de variables como la ubicación, la inversión realizada, el volumen de operación y la gestión de cada unidad. Por otro lado, la marca desarrolló un modelo de franquicia “pasiva”, pensado para inversores que quieren participar del negocio sin involucrarse en la operación diaria. En este formato los inversores pueden acceder al proyecto desde aproximadamente US$18.000, lo que permite distribuir la inversión entre distintos participantes.
El empresario explica que, durante los últimos dos años, Total Carnes registró “un crecimiento firme y sostenido”, que no solamente se refleja en las ventas, sino también en la consolidación de la empresa, la apertura de nuevas sucursales, el fortalecimiento del canal de e-commerce, el desarrollo del servicio de delivery y una mayor presencia de la marca en el sur del estado de Florida, en los Estados Unidos.
Por esa razón, Ghiozzi advierte que son muy cuidadosos con la construcción y el posicionamiento de nuestra marca. “Sabemos que logramos consolidar una imagen basada en la confianza, la calidad y la experiencia del cliente y queremos preservar ese valor en cada nueva apertura”, agrega. Sostiene la prioridad de un crecimiento sostenible, asegurándose que cada franquicia represente fielmente la identidad y los estándares que distinguen la marca. Al fin y al cabo, para el franquiciante el verdadero valor de una marca se construye y se protege todos los días, pero ahora con una responsabilidad delegada al franquiciado.
por Marcelo Alfano















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