La industria hotelera vino de la mano de la expansión de dos actividades económicas vitales: por un lado, la circulación de bienes y servicios en una economía que lentamente avanza en su integración y el turismo. Ya en 1996 el exdiputado Alberto Albamonte (en dos mandatos 1985-1993 y convencional constituyente en 1994) integró una sociedad con Eduardo Eurnekian y lograron la representación de dos marcas icónicas internacionales: Howard Johnson y hace siete años Days Inn, posicionadas en dos escalones contiguos.
En 1999 y ya con un cambio societario luego de obtener Eurnekian la concesión de los aeropuertos, se inauguraba el primer hotel de la cadena en Puerto Madero y luego se fue ampliando hasta los 42 que contaban a fin de julio pasado, pero con expectativas de llegar pronto a los 50 establecimientos. “Nuestra empresa se dedica a otorgar licencias -franquicias- y nos obligamos a no ser dueños de esos hoteles así que el contrato nos alienta a hacer una gran inversión ocupándonos de todas las unidades: realizar acciones de marketing, la comunicación y ser un respaldo para la gestión”, explica. Actualmente los distintos hoteles emplean aproximadamente a 3.400 personas.
El holding se enfocó en locaciones en el interior y buena parte del tiempo del grupo de dirección de GHA (Grupo Albamonte Hoteles) se dedica a atender a potenciales inversores que desean diversificar su cartera de activos en un entorno que conocen muy bien y con la garantía de una marca que les asegura un marco de credibilidad y conocimiento de parte de los clientes. Este dato no es menor en un sistema que trata de no depender de plataformas de búsqueda de hospedajes (OTA en la jerga turística) pero que precisa de darle, sobre todo al público corporativo, una experiencia comprobada. Hoy el 90% de las reservas del grupo se genera por canales de venta directa, lo cual le da un manejo más flexible de su política comercial.
Apuesta. La cuenta que realizan los inversores es clara. Por un lado, firman un acuerdo a mediano y largo plazo: de entre 10 y 30 años de duración. El costo de construcción de un hotel Howard Johnson, por ejemplo, se calcula sobre la base de US$80.000 por habitación, incluyendo el prorrateo de las áreas comunes. Es decir, un hotel de 50 habitaciones con los espacios dispuestos para usos compartidos implica una inversión inicial de US$4 millones y algo menos en las macas Days Inn (se estiman en US$70.000 por habitación). Un proceso de firma del contrato a veces lleva más de dos años de estudios, conocimiento del mercado y búsquedas de presupuestos. La construcción la puede gestionar GHA o directamente el interesado, pero con una supervisión estricta del franquiciador. Aspectos relacionados con la sustentabilidad hoy son más valorados, pero pronto podría ser una norma excluyente y 38 hoteles del total ya están certificados.
El perfil del inversor es un empresario local de éxito probado, pero no necesariamente del rubro. Puede ser un constructor, uno ligado a la explotación agropecuaria, profesionales asociados o empresas familiares de segunda generación que reinvierten utilidades con un riesgo diferente y cuidado de su capital acumulado. Por otro lado, este detalle se vuelca en números positivos durante el primer año de gestión para empezar a recuperar la inversión.
“A nosotros nos interesa mucho los huéspedes y las empresas que nos vuelven a elegir, así que la buena atención no es un lujo, es una necesidad”, agrega. “Los clientes buscan, sobre todo la previsibilidad y hacia allí enfocamos nuestros esfuerzos”, continúa.
Escenario próximo. En el primer semestre del año se inauguraron tres hoteles: Days Inn Sierra de la Ventana, Howard Johnson Bahía Blanca y Howard Johnson Chacras de Coria, en Mendoza. Para lo que resta del año tiene como meta las aperturas de hoteles Howard Johnson en Rosario, Cinco Saltos (Rio Negro), General Pico (La Pampa) y San Martín de los Andes (Neuquén). Para 2027 figuran en agenda Howard Johnson en San Rafael (Mendoza), Catamarca (capital), Lobos (Buenos Aires), Federación (Entre Ríos) y Alvear (Santa Fe). Con respecto a la marca Days Inn (que es la mayor franquiciadora del mundo de este rubro) se hará en Concepción del Uruguay (Entre Ríos, con la empresa Rio Uruguay Seguiros como inversora), La Viña-Departamento de Paclín (Catamarca).
El mix de actividades no es caprichoso: para GHA significa el 70% de su facturación anual, dándole un marco de estabilidad en la rentabilidad anual que el negocio turístico carece, si bien su rentabilidad en los períodos de “alta estación” es mucho más alta.
También es socio estratégico de Wyndham Hotels & Resorts, que le permitirá abrir hoteles en todo el mundo. Actualmente Wyndham Hotels & Resort tiene 63 propiedades en funcionamiento en 42 ciudades de Argentina (propiedades que gestiona GHA) y 22 nuevos proyectos en desarrollo en el país.
La apuesta que hace el grupo está ligada con las perspectivas de la actividad económica y su geolocalización y al turismo regional. Se calcula que Argentina concentra sólo 1% del total del flujo de fondos del sector cuando su potencial es de casi cinco veces más con lo que el saldo positivo podría duplicarse si mucho esfuerzo en un primer momento. ¿Qué falta para eso? Inversión en infraestructura y conectividad, por un lado y una previsión fiscal a largo plazo para no tener sorpresas desagradables por otro, sintetiza Albamonte. No es un optimista irracional: para eso recuerdo el grato error de cálculo que tuvieron en Pilar, cuando se planteó para esa localidad un mega salón de 1.000 metros cuadrados. Se hizo a regañadientes y hoy presenta lleno total, por el deslizamiento del público y los negocios hacia esa zona y la poca competencia de otros “realistas” que no apostaron en ese momento de igual manera.
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por Marcelo Alfano


















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