martes, noviembre 19, 2019

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 16-09-2019 12:28

Por qué Alberto Fernández no capta el humor cordobés

Las razones políticas de la impaciencia del candidato presidencial con Juan Schiaretti.

Parece que a Alberto Fernández le cuesta interpretar el humor cordobés. Este fin de semana, el candidato presidencial designado por Cristina viajó a Córdoba para relanzar el operativo seducción de los votantes de esa provincia. Pero volvió a perder la paciencia con los esquivos modales del gobernador Juan Schiaretti.

El candidato del Frente de Todos viene luchando desde antes de las PASO por conquistar el preciado electorado cordobés, que todavía sigue siendo un bastión de resistencia del macrismo, incluso en estos tiempos de vacas flacas. Y la neutralidad del gobernador de Córdoba, que además mantiene su larga amistad con Mauricio Macri, tiene obsesionado a todo el albertismo, que tras las PASO no puede concebir la permanencia de distritos independientes de la ola triunfal que agita el neokirchnerismo para garantizar el triunfo en octubre.

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Antes y después de su cumbre con Schiaretti, Alberto mostró su impaciencia con el gobernador peronista, con declaraciones fuertes, que revelan sus fantasmas personales de cara al futuro inmediato de su carrera política. ¿A qué le temerá Alberto? Por un lado, criticó la indefinición de Schiaretti frente a la grieta entre las dos principales ofertas electorales, lo que él llama “modelos de país”.

Para ser justos con Schiaretti, hay que recordar que el cordobés viene del espacio del PJ Federal, ese experimento anti grieta que fue detonado por el albertismo mediante la defección de Sergio Massa y por el macrismo, con el reclutamiento abrupto de Miguel Ángel Pichetto. Ahora esa alternativa moderada del centro queda encabezada por Lavagna, que intenta el último manotazo postulándose como el voto últil para el electorado desencantado de Cambiemos que quizá ya no confíen en el Presidente. La neutralidad con boleta corta de Schiaretti resulta un factor de incertidumbre para un albertismo que no quiere sorpresas de último minuto en un partido que ya siente ganado.

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La otra preocupación del aspirante a presidente del Frente de Todos es cómo construir poder propio a partir de enero del 2020. Por eso lanzó el desplante a Schiaretti y no sólo a él sino, por elevación, a toda la liga de gobernadores peronistas, al declarar que él no necesita a los mandatarios provinciales para ganar la elección. Alberto sabe que nada de su poder está garantizado, y que depende sólo de su astucia para no quedar atrapado en una pinza asfixiante de camporistas, cristinistas y gobernadores peronistas ávidos de control.

Toda esa angustia quedó resumida en este último encontronazo con Schiaretti. Para no darle paz a Alberto, el cordobés acaba de tirar hace minutos un sugestivo tuit donde utiliza textual el slogan “juntos somos imparables”, que casualmente es la frase de campaña de Juntos por el Cambio que tanto repite Macri. ¿Será un chiste freudiano? O quizás sea una muestra gratis del picante humor cordobés que Alberto tendrá que digerir en los próximos años, le guste o no.

*Editor ejecutivo de NOTICIAS.

por Silvio Santamarina*

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