Martes 7 de abril, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 26-02-2020 13:54

El kirchnerismo ya eligió a Mauricio Macri

Ya surgen voces kirchneristas para postular al expresidente como líder “tapón” del movimiento opositor.

La historia argentina demuestra que un capítulo importante del arte de gobernar es el de saber qué hacer con la oposición. Desde lo más autoritario a lo más democrático, se han ensayado todas las opciones del menú, que tiene siempre como premisa general la misión de formatear al universo opositor al gobierno de turno. En los últimos años, durante la era PRO, se puso de moda la estrategia de mantener viva la figura convocante de la expresidenta Cristina Fernández, para entorpecer la reagrupación y renovación del peronismo, que había quedado en el llano. Hoy parece que esta jugada asoma como una opción potable para el nuevo oficialismo del Frente de Todos.

Aunque parezca un chiste, a pesar de tantos misiles que el kirchnerismo le lanza diariamente a Mauricio Macri por la herencia recibida, ya se habla en el oficialismo del expresidente como el líder indiscutible de la oposición para los próximos años. Concretamente, el primero en expresarlo públicamente fue el ministro de Defensa, Agustín Rossi, quien declaró que “es incuestionable que Mauricio Macri es el líder de la oposición”. En declaraciones a la radio AM 750, Rossi aseguró que el expresidente “ya demostró que va a seguir haciendo política y va a influir en el rumbo que tenga la coalición opositora”. Y para que no queden dudas, el ministro sentenció: “La principal figura política de la oposición es el expresidente”.

A juzgar por su historial de declaraciones a la prensa y en su pasada labor parlamentaria, no puede sospecharse ninguna simpatía de Rossi respecto de Macri, que explique este espaldarazo al expresidente en pleno intento de volver a jugar en el primer plano de la política nacional. Más que una opinión puramente personal, quizá se trate de la verbalización incipiente del pensamiento de al menos una parte del Gobierno.

Podría argumentarse que la idea de usar al exmandatario como pieza de la discordia que entorpezca o al menos demore la aglutinación del arco opositor ya se probó con desenlace contraproducente en el caso de Cristina. Pero también es cierto que los escenarios no son iguales, aunque sean parecidos. Y que hay un factor decisivo para el éxito final de este tipo de jugada de alto riesgo: casi todo depende, en realidad, no del líder opositor “tapón” sino de la performance (básicamente económica) del líder gobernante. Si al Gobierno le va bien, tal vez pueda darse el lujo de gestionar polarizando con una figura opositora como Macri, quien terminó perdiendo contra Cristina no solo por la pericia de la expresidenta sino por las propias inconsistencias de la gestión de Cambiemos. En cualquier caso, la remanida historia de la grieta está por recomenzar.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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