Lunes 30 de marzo, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 13-02-2020 11:02

Guzmán no es el ministro de Economía

La cuenta regresiva para el arranque del año económico indica el formato de conducción real del nuevo Gobierno.

A pesar del nombre del cargo que ostenta, Martín Guzmán no funciona como ministro de Economía sino más bien como ministro de la Deuda. Volvió a quedar clara esta tendencia tras su paso por el Congreso, donde reforzó las señales respecto del relato de Gobierno sobre la renegociación de los compromisos financieros, que consiste más en denunciar las inconsistencias de los acreedores (y de los tomadores de deuda macristas) que en presentar un plan económico proactivo.

Mientras tanto, en la economía real, el mismísimo Alberto Fernández se encarga de atajar a Hugo Moyano y al resto del sindicalismo peronista de cara a las paritarias 2020 que ya se están negociando, al filo de la pauta inflacionaria que la Casa Rosada intenta anclar desesperadamente para que el barco no siga a la deriva por la inercia de precios y malas expectativas que dejó la gestión Cambiemos.

No es la primera vez que el kirchnerismo (Macri también lo hizo) desdobla la conducción económica. En este caso, el dato llama un poco la atención porque el propio Presidente había asegurado que buscaba un ministro de Economía fuerte, quizá para tomar distancia del esquema descentralizado con que fracasó su antecesor en la presidencia. Pero el peso de Matías Kulfas, como ministro de Desarrollo Productivo, y hasta el sesgo de gobernador-economista de Axel Kicillof relativizan la centralidad de Martín Guzmán como presunto líder del rumbo económico nacional.

Más bien parece que su rol será el de poner la cara a los cachetazos internos y externos durante el largo proceso de reperfilamiento que atravesará la Argentina, hasta que pueda volver a pagar en tiempo y forma sus deudas soberanas. La parte doméstica del plan, que todavía sigue escondido tras la bruma de la crisis urgente heredada de la era PRO, quedará en manos de actores políticos con más experiencia, cintura y cuero facial más curtido.

Este organigrama de transición no significa que Guzmán tenga poco peso en el diseño albertista. Al contrario, el Presidente subordinó toda planificación estratégica a los avatares de la reestructuración financiera, aprovechando el fantasma del default a su favor, como un escudo contra presiones políticas internas y externas.

En ese sentido, tener a un ministro de Deuda convencido como Guzmán para sostener la postura de Gobierno hasta las últimas consecuencias en un aspecto clave de este mandato, es mucho mejor que nombrar a un falso ministro de Economía como pura fachada formal de un comando presidencial real de la política económica general.

El caso más fallido de ese modelo de organigrama cosmético fue el del exministro Hernán Lorenzino, que no pudo sostener con rostro y tono firmes el relato cristinista respecto de la inflación y el Indec, ante una simple, obvia y previsible pregunta de una periodista extranjera. Recuperado de aquel bochorno, Lorenzino acaba de volver al gobierno del cual huyó aterrado, pero ahora con el rol de asesor, puesto más resguardado de la intemperie comunicacional de una misión áspera.

Galería de imágenes

Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

Comentarios

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario