Viernes 14 de agosto, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 06-07-2020 11:40

La convergencia milagrosa que espera Alberto Fernández

Salida de la deuda, de la cuarentena y de la depresión económica: la "excepción argentina" a la que le reza el Presidente para 2021.

Con la misma fe nacionalista de los que se congratulan por tener Papa peronista, Reina holandesa propia y un Messi en el podio mundial, el Gobierno apuesta a salvarse con la supuesta “excepción argentina”. Alberto Fernández empieza la semana con la esperanza de que la nueva oferta de su ministro de la deuda, Martín Guzmán, esta vez sí, alcance para convencer a los acreedores, y esa aceptación ponga en marcha un proceso de recuperación económica asistida por la comunidad política y financiera global, conmovida o asustada por el “leading case” argentino. Según esta visión incubada en Olivos, la alarmante depresión argentina hace buena sinergia con el bajón global causado por la pandemia, y esa convergencia catastrófica serviría, paradójicamente, para sensibilizar a los poderosos del mundo y persuadirlos de resetear el capitalismo internacional empezando por Buenos Aires. Ojalá que dios sea argentino.

De un milagro así también depende la salida exitosa de la cuarentena argentina, que se destaca en todo el planeta tanto por su duración como por sus buenos resultados parciales en número de contagios y muertes por Covid-19. La nueva cifra de riesgo país que agita el oficialismo y asusta a la mayoría es el porcentaje de camas de terapia intensiva ocupadas. La convergencia milagrosa esperada por el Gobierno es que, justo cuando esté por colapsar el sistema sanitario, los casos de contagio y de infectados graves toquen el famoso “pico” y empiecen a rebotar hacia abajo. A partir de ese escenario de “V invertida”, podría empezar a prepararse la pospandemia, rezando por una recuperación en “V” de la actividad económica. 

Otro escenario epidemiológico posible y benévolo sería que las terapias intensivas nunca colapsen, pero que los contagios y enfermos de Coronavirus sigan llegando por goteo grueso a los hospitales hasta fin de año: esa meseta eterna suena piadosa desde el punto de vista médico, pero a esta altura del parate productivo nacional, promete un crack económico que también mete miedo, y no solo electoral.

Y hablando de elecciones, la otra pata de la convergencia milagrosa que alienta al Presidente es la chance de que, a pesar de los pronósticos sombríos que auguran los índices económicos, apenas afloje la pandemia se verifique la reactivación rápida que algunos analistas calculan para cuando la inversión y el consumo se liberen del corset de la cuarentena. Aquí se sueña con la idea de que la explosión consumista y productiva reprimida neutralice el estallido inflacionario que muchos temen, en un año de super emisión monetaria. Otro milagro argentino que necesita el Gobierno para mirar con optimismo las legislativas del 2021.

Con tanta dependencia de milagrosas coincidencias, el “gobierno de científicos” se parece cada vez más a una secta de brujos y hechiceros palaciegos. Se trata de una fórmula que, hay que reconocerlo, los peronistas con memoria setentista conocen como la palma de sus manos.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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