EN LA MIRA DE NOTICIAS | 01-07-2020 15:57

Un país independizado de sí mismo

No solo en Mendoza soplan vientos de autonomía. Los inquietantes códigos de la Argentina atomizada.

La provocación lanzada por el diputado radical Alfredo Cornejo con la idea de independizar a la provincia de Mendoza no prendió tanto en la opinión pública por delirante como por expresar cierta lógica de la Argentina actual. El absurdo plan de Brexit mendocino suena como la metáfora perfecta de un país donde ya no hay una grieta que lo ordena todo, aunque en el mal sentido. La república en cuarentena estalló en mil pedazos institucionales, donde cada cual se representa a sí mismo, en una versión caótica y desesperada de la democracia.

La pulseada epidemiológica en el AMBA recalentó la siempre sensible frontera de la General Paz, que ahora separa a los runners entre buenos y malos. Podría achacarse este vallado territorial a la tradicional grieta ideológica entre macrismo y kirchnerismo, pero no: en el mismo perímetro metropolitano chisporrotea casi diariamente otra fractura, que separa, desde mucho antes de la pandemia, al secretario de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, y a la ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic. Aunque la antropóloga y el médico castrense militan en el ámbito K, se incomunican en público como enemigos partidarios sin tregua. No son los únicos oficialistas aislados en su propio cuartel. Desde el principio de la cuarentena, los intendentes K cavaron trincheras para blindar de contagios a sus municipios, sin pedirle permiso al compañero Axel Kicillof.

Hasta el relato nac&pop se fragmentó territorialmente: todo lo que pasa en las villas porteñas está mal y es peligroso, no así en los barrios de emergencia bonaerenses. Pero tampoco aquí hay que dejarse llevar por las dicotomías partidistas, porque el propio Frente de Todos funciona con dos sedes separadas: Olivos y el Instituto Patria.

Ojo que en la oposición tampoco hay una sola República. El bochornoso espionaje entre macristas amenaza con fragmentar todavía más el espacio PRO. Para no quedarse atrás, Elisa Carrió ya plantó bandera autonómica en su búnker privado, amenazando con otra aventura proselitista para las legislativas de 2021. Y hablando de Inteligencia, la megacausa que apunta a Mauricio Macri volvió a poner en evidencia la independencia descontrolada de la que gozan los espías en la Argentina, tanto que Alberto Fernández habla de “intervención” de la AFI, como si se tratara de una provincia más, acaso la más peligrosamente díscola. El asesor albertista Gustavo Béliz puede dar fe del peligroso manejo discrecional de la espíocracia, que sufrió en carne propia cuando tuvo que renunciar y exiliarse siendo ministro de Néstor Kirchner, quien le soltó la mano en su tironeo con Stiuso. Cada cual se cuida el patio trasero. Y cuando las papas queman como hoy, muchísimo más. De eso se trata el independentismo argento.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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