Martes 7 de abril, 2020

EN LA MIRA DE NOTICIAS | 05-03-2020 17:06

La paradójica memoria albertista

El Presidente señaló las similitudes de su desafío actual con el de sus años a las órdenes de Néstor y Cristina. Pero conviene considerar las diferencias.

En el almuerzo con empresarios en el Alvear, Alberto Fernández confesó su perplejidad ante la repetición histórica que lo envolvía. Según el Presidente, todo lo que pasa a su alrededor le hace acordar a su gestión bajo las órdenes de los Kirchner. Y en relación con la deuda, auguró una salida como la de entonces, lo que llamó un “déjá-vu perfecto”. ¿Será que todo vuelve?

Es cierto que están reapareciendo exfuncionarios y empresarios K, que ahora buscan revancha, algunos recién salidos de prisión. También está volviendo el síndrome 678 en los medios oficialistas, que ya piden el escarmiento de periodistas que supuestamente estuvieron demasiado alineados con el macrismo. Y el creciente protagonismo de Cristina Fernández de Kirchner le pone al presente nacional el broche de oro vintage que conmueve al Presidente.

Hay más cosas que vuelven. La puja con el campo por las retenciones evoca uno de los momentos emblemáticos de la era kirchnerista pasada. Pero aquí ya aparecen algunas diferencias que conviene tener en cuenta. Los precios de la soja son muy otros, y no se vislumbra otro viento de cola parecido al que empujó el debut de Néstor Kirchner. Tampoco la economía está en el mismo lugar en que la recibieron los Kirchner: todavía falta pasar por el default -o algo parecido- y la pesificación duhaldista, que fue amortiguada por una mesa de diálogo intersectorial que hoy parece lejana, según acaba de diagnosticar con escepticismo Roberto Lavagna. No queda claro si la queja albertista por la formación de precios también es un guiño evocador a la memoria de Guillermo Moreno y del entonces ministro Axel Kicillof.

Los Derechos Humanos volvieron al discurso oficial como en el nestorismo, pero como un recurso bastardeado desde el vamos por la propio polémica intraoficialista respecto de qué es en realidad un “preso político”: acaso como remplazo, la agenda de género se perfila como el nuevo caballito de batalla del gobierno nac&pop. En cuanto al panorama político/electoral, la oposición que tenía Néstor e incluso Cristina estaba atomizada, pero hoy está agrupada en torno a Cambiemos, que solo tiene que salir del aturdimiento lógico de la derrota electoral y resolver la continuidad o no del liderazgo de Mauricio Macri, lógicamente debilitado por los malos resultados finales de su gestión. Antes como ahora, el kirchnerismo se metió con la Justicia, solo que hoy el consenso social no parece tan contundente a favor de los planes generales del Gobierno, acaso por la sospecha de que hay alguna intencionalidad relacionada con los procesados K, que al principio de la “década ganada” aún no existían. Por cierto, hay un Alberto que recuerda corrupción en la gestión cristinista y otro que solo pide un Nunca Más judicial: ambos conviven en el mismo cerebro, que por ahora resiste los cortocircuitos de la memoria.

En ese juego de los parecidos y diferentes, se tramita esta enésima crisis argentina, y las reglas son tan confusas que hasta el Presidente se pierde en el laberinto de lo que fue y lo que volvió, y de si hay que repetir atajos o probar caminos diferentes. Solo su capacidad de orientación decidirá si volvieron mejores, o todo lo contrario.

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Silvio Santamarina

Silvio Santamarina

Columnista de Noticias y Radio Perfil.

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