Monday 20 de May, 2024

ESPACIO NO EDITORIAL | 28-02-2024 07:06

Desconectar para Reconectar: cómo encontrar el equilibrio entre la vida virtual y la tradicional

En un momento donde cada vez estamos más digitalizados y dependientes de “las aplicaciones y dispositivos tecnológicos”, aprender a integrar la tecnología, sin olvidar nuestras tradiciones, se convierte en un desafío. Descubre cómo encontrar un punto medio y potenciar tu vida.

En una era donde la tecnología ha transformado radicalmente la forma en que nos comunicamos, aprendemos, trabajamos e incluso nos entretenemos, muchas veces se torna difícil encontrar el equilibrio en el uso de las pantallas. Si bien esta nueva realidad tiene miles de beneficios, también trae consigo una creciente dependencia en el uso de dispositivos electrónicos como celulares, tablets, y juegos, que pueden alejarnos de nuestras propias capacidades creativas y cognitivas. Cada vez son más las apps y redes que se presentan, y en medio de esta vorágine tecnológica es crucial recordar la importancia de mantener viva la conexión con actividades simples y tradicionales como escribir, leer y dibujar, y demás alternativas que también conlleva una serie de beneficios para el desarrollo personal, tanto en adultos como en niños.

Tomando la parte positiva de toda esta evolución, entendemos que la tecnología de hoy en día nos permite acceder a información infinita, conectarnos con personas de todo el mundo de manera instantánea, facilitando el intercambio de cultura e información enriquecedora, como también las redes sociales, las videoconferencias y demás aplicaciones que han ampliado nuestras posibilidades de interacción, colaboración y networking, abriendo nuevas fronteras para la creatividad y la innovación. Sin embargo, en medio de esta revolución de conexiones digitales, es fácil perder de vista la importancia de las relaciones humanas cara a cara, con empatía, escucha activa y la presencia real genuina. En este sentido, es fundamental reconocer que la tecnología no debe ser un sustituto de las interacciones humanas significativas, sino un complemento que enriquezca nuestra experiencia de comunicación. Al encontrar un equilibrio entre el uso de la tecnología y el cotidiano real de relaciones personales auténticas, podemos aprovechar lo mejor de ambos mundos: la eficiencia y la conectividad que nos ofrece la tecnología, y la calidez y la profundidad emocional que solo pueden brindarnos las interacciones humanas en persona.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando nos encontramos en una situación en la que no podemos frenar el uso de las pantallas y nos vemos atrapados en una especie de “adicción tecnológica”? Es importante reconocer los efectos adversos que esto puede tener en nuestra vida y poder transmitirle esto a nuestros hijos; y es fundamental tomar medidas proactivas para manejar de manera saludable nuestra relación con las pantallas.

Al establecer límites posibles, buscando alternativas offline, podemos practicar la atención plena y conectar con actividades simples como leer un libro “a la antigua”. Leer un libro físico, donde el tacto del papel, el olor de sus páginas, y el sonido al pasarlas, genera una experiencia de lectura y nos lleva a vivenciar la obra y su contenido, aunque parezca algo “simple” nos desconecta del mundo digital y nos sumerge en una experiencia sensorial. Un buen libro impreso estimula la imaginación y la creatividad, nos desafía a reflexionar sobre ideas nuevas y nos invita a explorar nuestra propia interpretación y la visualización de las historias o contenido que se desarrolla ante nuestros ojos. En el caso de los niños, es especialmente importante fomentar hábitos simples como la lectura y demás actividades donde poder estimular su creatividad e imaginación; por ejemplo, incorporar en el cotidiano escribir un diario, redactar ideas o inventar dibujos, son ejercicios liberadores que les permiten conectar con sus emociones y pensamientos, y poder explorar su creatividad con curiosidad de forma tangible, natural y gratificante.

Siendo conscientes de esto, podemos recuperar el control sobre nuestro uso de las pantallas y fomentar un equilibrio más amable entre la vida digital y la vida real, donde la clave está en encontrar un balance que nos permita aprovechar los beneficios de la tecnología sin que esta se convierta en nuestra única opción o distracción en nuestras vidas. La armonía entre ambos aspectos de la vida puede beneficiar nuestro cotidiano y enriquecernos sanamente.

Gabriela Colodro

Escritora, Mentora, Life Coach.

@gabymentorcoach

por CEDOC

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