SOCIEDAD | 16-07-2022 00:04

La Argentina es una ganga

Por la devaluación del peso, cada vez son más los extranjeros que compran en el país.

Se llaman excursionistas. Esa es la denominación que utiliza el ministerio de Turismo de la Nación para diferenciar a los extranjeros que vienen al país a pasar sus vacaciones de aquellos que ingresan, están unas horas, hacen compras y se van. Con el peso argentino cada vez más barato, para los ciudadanos de los países limítrofes la Argentina es el nuevo mercado low cost. Productos de almacén, artículos de limpieza, ropa… todo en esta tierra una ganga -para ellos-. 

De acuerdo a la información del ministerio que conduce Matías Lammens, desde el 1° de enero hasta el 30 de junio llegaron a la Argentina 1.152.935 excursionistas. La mayoría de ellos ingresaron desde Brasil, con 547.894 registros en la Aduana. En el ránking le siguieron Paraguay, Uruguay, Bolivia y Chile. De acuerdo a las estimaciones oficiales, el gasto que realizaron los excursionistas en el país durante este período fue de 35 millones de dólares. 

El último dato que confirma el fenómeno es de la última semana de julio, cuando se registró el ingreso de 100 mil excursionistas, un 140% más respecto de la misma semana del 2019.

El fenómeno no es nuevo. Desde hace varios años la Argentina se convirtió en un destino a buen precio. De hecho, desde Turismo explicaron que el número aún está por debajo de las cantidades que se registraban antes de la pandemia: “El ingreso de los que vienen de compras está en un 80 por ciento con respecto de la prepandemia, mientras que el ingreso de los que hacen turismo está en el 60%. Es un muy buen dato dado que Chile hace muy poco empezó a flexibilizar la salida y el ingreso por sus fronteras y que no todos los pasos fronterizos están abiertos al 100%”, señalaron a NOTICIAS desde el ministerio.

Fronteras. Muy atrás en el tiempo quedaron aquellas imágenes de los argentinos que se iban con el auto vacío a Chile, Bolivia o Brasil y volvían con el baúl cargado de indumentaria, perfumes o productos de almacén. Esta práctica había sido muy habitual entre las clases medias de las localidades fronterizas en tiempos en los que el peso argentino tenía un valor por encima de las monedas de los países limítrofes. 

Ahora la situación se invirtió. En Entre Ríos, en los últimos meses se comenzaron a registrar las larguísimas filas de uruguayos que cruzan el puente para conseguir productos baratos. De hecho, un informe de precios elaborado por el Observatorio Económico de la Universidad Católica de Uruguay, que comparó la canasta básica de Salto (departamento uruguayo) con la de Concordia, señaló que hay una diferencia de precios de hasta el 58% en alimentos y bebidas no alcohólicas y del 67,09% en bebidas alcohólicas y tabaco. En indumentaria, las diferencias son de alrededor del 27%. 

La situación, muchas veces, genera inconvenientes en los pasos fronterizos. Desde principios de año, por ejemplo, en los cruces de Posadas y Encarnación y también en Puerto Iguazú se registraron largas filas y hasta peleas entre conductores. La explicación oficial fue que no se da abasto con el personal de Aduanas. En marzo, de hecho, el coordinador de Centros de Frontera Mesopotamia Norte de la dirección nacional de Asuntos Técnicos de Fronteras, Héctor Careaga, había asegurado que el objetivo era “tener dos carriles más”, aunque aclaró que la medida “no incrementará en gran medida la velocidad del control”. 

En Jujuy, la situación es similar. “Tenemos La Quiaca y Villazón, que son ciudades prácticamente hermanas. Como es tan fácil y rápida la conexión, hay un comercio binacional muy fuerte. Es algo que siempre pasó, pero la diferencia es que antes era al revés: el argentino era el que iba a comprar a Bolivia por los bajos precios y ahora es el boliviano el que viene a comprar acá”, explica José Rosetto, ministro de Producción jujeño. 

Las ciudades de frontera del territorio argentino, a diferencia de lo que pasa con las que están en la mayoría de los países limítrofes como Ciudad del Este, Foz de Iguazú o Villazón -que creció exponencialmente en los últimos años-, son pequeñas. Según Rosetto, todos esos lugares se habían convertido en grandes polos comerciales gracias a los argentinos que cruzaban a comprar en el día. “Ahora se está dando al revés, así que el impacto a nivel local es positivo para los pequeños comerciantes”, agrega. De hecho, ese es el motivo por el que el gobierno de Jujuy, por ejemplo, quiere impulsar la zona franca: “Queremos atraer a todos esos compradores de Bolivia, Chile, Perú y Paraguay a La Quiaca. Vemos que esto ya está sucediendo y tiene repercusiones muy importantes en una ciudad chica, así que queremos convertirlo en algo que se logre sostener más allá de los vaivenes económicos del país”, finaliza.

Aunque la crisis sea una buena oportunidad para los extranjeros, no faltaron quienes aprovecharan la situación para burlarse. En el último partido entre Boca y Corinthians, los hinchas brasileros rompieron billetes de $1000 desde la tribuna de la Bombonera para reírse del cada vez más devaluado peso argentino. 

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Giselle Leclercq

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