Lunes 2 de agosto, 2021

SOCIEDAD | 26-05-2021 15:55

A qué escuelas privadas van los hijos del poder

Pese a defender a la educación pública, los dirigentes políticos, oficialistas y opositores, eligen instituciones privadas para educar a sus hijos.

La educación es un tema abordado permanentemente por las distintas fuerzas políticas en la Argentina. Tanto el peronismo como Juntos por el Cambio en sus discursos hablan de la importancia de fomentar y mejorar la educación pública. Sin embargo, a la hora de elegir, unos y otros mandan a sus hijos a escuelas privadas. Es una decisión transversal. En esta nota no se darán nombres de los funcionarios en cuestión para evitar posibles escraches en los claustros. Aunque hay casos que ya son públicos, como el de Mauricio Macri, que envía a su hija Antonia al Liceo Franco Argentino del barrio porteño de Belgrano.

En el bando del macrismo, sus integrantes suelen inclinarse por colegios exclusivas, entre los que puede mencionarse el Saint John’s, que posee cuatro distintas sedes con sus respectivos campos deportivos en la zona norte de la provincia de Buenos Aires, en Martínez, Béccar, Pilar y Escobar. O el colegio Saint George’s ubicado en el partido bonaerense de Quilmes, que posee un completo campus que incluye los niveles inicial, primario y secundario. Otro colegio a los que acuden los herederos de los dirigentes de Juntos por el Cambio es el bilingüe Northlands que incluye niveles primario y secundario, y a su vez posee dos sedes, una en Olivos y otra en Nordelta. Todos estos colegios poseen cuotas mensuales que no bajan de las 40 mil pesos como piso.

Las cuotas mensuales de estas escuelas no bajan de las $40 mil.

A su vez, en el caso del peronismo, también sus miembros suelen llevar a sus hijos a escuelas privadas, entre ellas la Escuela del Sol que se encuentra en la Ciudad de Buenos Aires, en Palermo, especializado en una currícula progresista. Esta incluye tanto el nivel inicial como el primario, con materias que incluyen formación ética y ciudadana, informática, tecnología, inglés, etcétera. Paradójicamente, una de las figuras del cristinismo que más se opusieron a la apertura de escuelas decretada por Horacio Rodríguez Larreta en suelo porteño tiene a sus hijos en ese colegio, que sigue abierto en plena segunda ola pandémica.

En el mismo barrio también hay quienes eligen el colegio Aletheia, que incluye primaria y secundaria con un enfoque bilingüe, y donde, más allá de alguna excepción peronista, priman los hijos del otro lado de la grieta, los cambiemitas. Un espacio donde sí gana el PJ es el Instituto Pedro Poveda en Vicente López, relacionado con la Iglesia Católica, con niveles inicial, primario y secundario y su propio laboratorio de ciencias, edificio histórico y biblioteca en otros idiomas. Otro colegio elegido por los miembros del oficialismo es el Santa Teresa, en Tigre. También estas instituciones poseen cuotas mensuales que no bajan de las cinco cifras.

Un espacio donde sí gana el PJ es el Instituto Pedro Poveda en Vicente López,

El dilema. Para Emilio Fanfani, profesor e investigador de la Universidad de Pedagógica Nacional, esta contradicción de la clase política se explica en que la decisión de enviar a los hijos al colegio es individual y familiar, algo que parece primar por sobre la ideología o el partido. Para Fanfani hay un principio ideológico básico según el cual “todo individuo o grupo busca mantener o mejorar la posición que tiene en la sociedad, tanto para él como para su descendencia, y nadie se quiere caer del mapa”.

Fanfani señala que donde hay capacidad de elección, la gente decide por lo que estima que es mejor para sus hijos, no solo en conocimiento sino también en términos de capital social. El ausentismo, la falta de financiación en infraestructura o la poca oferta de contenidos ha generado un círculo vicioso donde la migración de lo públicó a lo privado de los hijos de los profesionales que poseen niveles socio-educativos más elevados acelera el deterioro de la escuela pública. Aun los sectores medios que ideológicamente son partidarios de lo público mandan a sus hijos a las escuelas privadas. Hoy en día los colegios han perdido el carácter policlasista que poseían.

Escuelas

Alejandro Grimson, antropólogo social, describe a este proceso iniciado en el siglo XX como “segmentación educativa”, donde cada nivel socioeconómico termina accediendo a distintos tipos de educación. Según Grimson, esto es un fenómeno generalizado en América Latina que se fue incrementando.

Para Fanfani, la forma de romper el círculo vicioso del deterioro en la educación pública es generar una fuerte inversión tanto en su infraestructura como en un buen proyecto pedagógico, para que la escuela pública vuelva a ser atractiva para los sectores medios y medios altos, y empiece a ser contemplada por las familias como la mejor opción. Es un desafío enorme para la clase política.

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Ignacio Ramundo

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