SOCIEDAD | 23-05-2021 14:00

Grooming: cuando la tecnología acecha

Los casos de acoso y abuso nacidos en las plataformas virtuales se dispararon durante la pandemia. Qué aconsejan los expertos.

El acoso o abuso sexual hacia niños y adolescentes mediante dispositivos electrónicos, denominado grooming, es un delito que viene creciendo en un mundo cada vez más hiperconectado.  Las cuarentenas decretadas para enfrentar la pandemia de Covid abrieron la caja de Pandora de la virtualidad exacerbada, lo que que acrecienta el riesgo de que niños y adolescentes se conviertan en víctimas de este delito. ¿Cómo es este fenómeno en la Argentina, cuáles son las leyes que lo combaten y de qué manera se pueden prevenir y enfrentar estas nuevas modalidades de delitos que muchas veces pasan desapercibidos para los padres?

El grooming es definido como una de las acciones en la que una persona, o “groomer”, por medio de cualquier tecnología de transmisión de datos contacta a un menor de edad con el propósito de cometer cualquier delito contra su integridad sexual de la misma. Ha crecido con la expansión de las redes sociales como Facebook, Instagram, Tik Tok y otras, trasformando a estos espacios virtuales en el nuevo campo de caza de predadores sexuales. El crecimiento del grooming en los últimos años en nuestro país desembocó en el 2013 en la ley nacional 26.904 que pena por primera vez este tipo de delitos.

en el 2013 en la ley nacional 26.904 que pena por primera vez este tipo de delitos.

Pero con la pandemia, el fenómeno se disparó. Así lo confirma la piscóloga Laura Jurkowski, directora de la ONG reConectarse, dedicada al tratamiento de las adicciones a la tecnología. Según la especialista, durante el último año recibió “oleadas de llamadas de padres precupados, muchas veces en horarios insólitos”. Los padres, dice, pedían ayuda y se mostraban con un nivel de angustia incomparable con el de años anteriores. “Los casos se multiplicaron”, afirma.

Hernán Navarro, fundador y presidente de la organización Grooming Argentina, también habla de una suba significativa de casos de hasta el 200 por ciento, según sus propias investigaciones.  Sostiene que la hiperconectividad de la pandemia generó “una tormenta perfecta” en la que los criminales sexuales acechan del otro lado de la pantalla de la PC o el celular. Según Navarro, debido al desconocimiento del grooming en la Argentina además se incrementa la “cifra negra”, es decir los casos que no llegan a la Justicia por negligencia o desconocimiento del término. El 70 por ciento de los padres, según las estadísticas, no está familiarizado con esta problemática. En paralelo, el Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires detectó un aumento del 30 por ciento de las denuncias por grooming en los primeros dos meses de la cuarentena argentina, entre marzo y mayo del 2020. Son cifras preocupantes.

200% aumentaron los casos en la pandemia, según Grooming Argentina 

Antecedente

En el 2016, el caso de Micaela Ortega, una nena de 12 años, representó un antes y un después en lo que respecta el Grooming en la Argentina, ya que luego de que fuera denunciada su desaparición la ONG The National Center for Missing & Exploited Children decidió colaborar con la investigación revisando el Facebook de la niña. Descubrieron que Micaela poseía dos perfiles de Facebook, uno conocido con familiares y amigos y otro desconocido con más de mil contactos. Entre ellos, la ONG detecto un perfil supuestamente de otra nena que invitaba a Micaela a su casa. Al rastrear el IP del perfil se descubrió que pertenecía a Jonathan Luna, de 26 años, quien cumplía libertad condicional a pesar de tener varias denuncias de abuso en su contra.

Luego de allanamiento de la casa de Luna, donde se encontraron pertenencias de Micaela, este confesó el crimen y relató  cómo en un descampado golpeó y estranguló a la niña. Fue condenado a prisión perpetua en octubre del 2017 y se transformó en el primer caso de condena por grooming seguido de muerte.

 

Para Navarro, de Grooming Argentina, aunque la ley 26.904 fue hecha con buena intención, es deficiente en proteger la integridad sexual de niños y adolescentes en el ecosistema de Internet. “Es subjetiva desde el punto de vista de la aplicación penal y ambigua”, dice.  A tal punto que “hoy una persona que comete el delito de grooming podría sufrir la misma pena de una persona que emite un cheque sin fondos”. Por eso su ONG viene impulsando desde el 2020 la creación de una nueva ley contra el grooming que endurezca las penas.        

Para denunciar estos delitos, el Estado ha sumado también en la lucha contra el grooming la línea 137 de emergencia, que funciona las 24 horas y depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Pero muchos padres prefieren acudir a organizaciones como Grooming Argentina, que ofrecen asistencia psicológica y legal a las familias, e incluso suma voluntarios para aumentar su alcance. Laura Jurkowski, de la ONG reConectarse, explica que los adictos a las pantallas de los celulares o las computadoras  suelen ser personas con baja autoestima, inseguras y por lo tanto más vulnerables y expuestas a situaciones de grooming. También señala que este delito no solo lo sufren niños y adolescentes, sino que también se pueden dar algunas situaciones con personas más grandes. El modus operandi principal del grooming es mediante dos tácticas: el engaño y el chantaje.

El modus operandi principal del grooming es mediante dos tácticas: el engaño y el chantaje.

Y si bien muchos “groomers” utilizan el engaño de hacerse pasar por niños o adolescentes mediante perfiles falsos en redes sociales, Jurkowski señala que el engaño también se manifiesta de otro modo. “Los ‘groomers’ les pueden decir que son adultos pero que les gusta el mismo juego, o miran el mismo video de TikTok, o que les gusta alguna serie o película. O sea, empiezan a hacer que el chico empiece a confiar en ellos. Y cuando lo logran empieza el tema del chantaje, en el que comienzan a pedirles cosas”, siempre bajo la amenaza de revelar algo de la información personal que los menores les confiaron.

El principal desafío que posee la sociedad para poder enfrentar el grooming es tomar conciencia de que se trata un delito complejo y trasnacional, muchas veces invisibilizado. Por eso es necesario coordinar estrategias comunes entre plataformas tecnológicas, poder judicial y ONG especializadas.  Y entender que pasa en el mundo virtual posee consecuencias en el mundo real.

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Ignacio Ramundo

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