SOCIEDAD | 06-02-2020 16:44

Tres choques en tres meses: las rutas argentinas no perdonan el error humano

Entre diciembre y febrero, se produjeron tres accidentes en la Ruta 2 con micros de doble piso. Aunque advierten sobre la inestabilidad de esos vehículos, especialistas ponen en debate el diseño de caminos y autovías.

Los vuelcos de tres micros de doble piso en los últimos noventa días encendieron las alarmas en plena temporada y pusieron en duda la seguridad de esos vehículos a la hora de salir a la ruta. Y aunque expertos y estudios coinciden en que el riesgo es mayor en ese medio de transporte, también se puso el foco en el estado de las rutas argentinas. Es que en todos los casos hubo tres coincidencias fundamentales: micros de doble piso, un posible error humano -todos los conductores adujeron cansancio y también se instaló el debate acerca de las condiciones en las que trabajan- y la ruta 2.

El primero, el 28 de noviembre, sucedió a la altura de Lezama. Viajaban chicos de entre 11 y 12 años y murieron dos nenas. Un mes después otro ómnibus volcó cerca de Vivoratá, en la misma autovía, y más de la mitad de los 56 pasajeros sufrieron heridas. Ahora, dos personas murieron en el accidente que sucedió el martes 4 de febrero. Aparentemente sencilla y bien señalizada a simple vista, distintos especialistas explicaron a NOTICIAS por qué esa autovía no está bien preparada para reaccionar ante un accidente.

¿Mal diseñadas?. “En el vuelco ocurrido en Lezama el conductor se fue hacia la izquierda, acercándose al cantero central que estaba inclinado, perdió estabilidad y cuando quiso retomar se encontró que en el medio de la curva había un cruce con una alcantarilla. Con lo cual el conductor se encuentra una alcantarilla de frente: es una aberración en un diseño de una vía segura”, ejemplifica el ingeniero Fabián Pons, presidente del Observatorio Vial Latinoamericano (OVILAM) para poner la atención en cómo están pensadas esas rutas. En ese caso había más de una falla en cuanto a los requisitos básicos para minimizar o evitar las consecuencias de un accidente: había obstáculos -la alcantarilla- y el cantero central no era plano, lo que facilita un vuelco. A esas cuestiones, los especialistas recomiendan tres medidas más: que las banquinas estén pavimentadas -algo que, aseguran, no se cumple en todas las autovías-, que haya zonas de préstamo (que son los espacios que quedan entre la banquina y el alambrado del campo) y que tengan buenas barreras de contención, pero que estén alejadas del carril. “La gente tiende a pensar que si una ruta está bien asfaltada y tiene buena señalización horizontal (las marcas en el piso) y señalización vertical (los carteles) la ruta es buena. Acá ante un error vemos que las banquinas son de pasto, que están inclinadas, que las zonas de préstamo están deprimidas, o sea que están debajo del nivel de la ruta -en el mejor de los casos, en Lezama, a dos metros; en el caso del martes, entre cuatro y cinco metros- por lo tanto el vuelco se va a generar con un micro de doble piso, de piso y medio o con una ferrari bajita: vas a volcar porque te están inclinando el piso. Son vías que no perdonan el más mínimo error”, explica Pons.

En esa línea, plantea qué cosas pueden modificarse ante los tres denominadores comunes que tuvieron estos siniestros: “A los choferes hay que darles los períodos de descanso que tienen que tener. En cuanto al factor vehicular es muy difícil ir para atrás, modificar el vehículo que ya está hecho. Aunque podrían dictar resoluciones que no acepten vehículos que no tengan ayudas para el conductor, como sistemas de mantenimiento de carril o controles de velocidad”, agrega. El mayor problema sería rediseñar y encontrar la voluntad política para mejorar el estado de las rutas. 

Micros doble: la polémica. El debate a raíz de los vuelcos generó revuelo por la seguridad de los ómnibus con dos pisos. Varios informes de universidades y observatorios indicaron que hay más probabilidad de vuelco en estos transportes. Esto se explica porque su centro de gravedad es más alto y dificulta que sean estables. Pero además, se criticó que no cumplan con las medidas ideales para transitar en ruta, como las ayudas al conductor o los cinturones de tres puntos (aunque, cabe aclarar, estos no son obligatorios). 

Sin embargo, Gustavo Gaona, vocero de la Cámara Empresaria de Larga Distancia (CELADI) señaló a NOTICIAS: “Desde el año 2008 los ómnibus de larga distancia que conforman el servicio público se transformaron en el primer medio de transporte en la Argentina en incorporar limitadores electrónicos de velocidad; sus chasis y motores son provistos por las más importantes compañías automotrices del mundo y el diseño de sus carrocerías es aprobado por los máximos organismos públicos de seguridad en la materia. En momentos en que se escuchan voces que ponen en duda la seguridad en este tipo de vehículos debiéramos preguntarnos: si son los automóviles quienes participan en la inmensa mayoría de los accidentes en nuestro país, ¿debiéramos salir a pedir que los prohiban? ¿A declarar que son inseguros?”

De todas formas, y ante la acumulación de accidentes de este tipo en un corto período, desde el Ministerio Transporte determinarán en 60 días si los micros de doble piso son aptos para las rutas nacionales. Para eso, harán un informe técnico que elevarán al ministro Mario Meoni para analizar la conveniencia del uso de estos vehículos. Además, crearán una Comisión de Evaluación de la Jornada de trabajo en el servicio de transporte automotor y profundizarán el sistema de controles por parte de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), evaluando las penalidades y sanciones previstas en los casos de incumplimiento a los descansos de los conductores.

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Delfina Tremouilleres

Delfina Tremouilleres

Periodista de Información General.

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