MUNDO | 02-01-2024 13:16

El botón nuclear de Kim Jong Un

El gobernante norcoreano infundió nuevamente el terror a un holocausto nuclear al asegurar que piensa “aniquilar” al enemigo. Corea del Sur y Estados Unidos en la mira.

Doce años atrás, el joven Kim Jong Un, de 27 años y mejillas regordetas, caminó con dificultad junto al coche fúnebre de su padre en un día nevado. La mirada al piso, sin fijarse en las cámaras que lo enfocaban. Con el repentino fallecimiento de su padre, el heredero de tercera generación de uno de los últimos bastiones comunistas del mundo, se convertía en el dictador al frente de Corea del Norte y de sus 25 millones de habitantes.

"El régimen de Kim Jong Un no durará mucho", predijo equivocadamente entonces su medio hermano a un periodista japonés. En las calles de Pyongyang, la capital norcoreana, surgieron por lo bajo las críticas a su juventud, inexperiencia y turbia ascendencia. Pero pronto se encargaría de callarlos: los comentarios negativos para con la dinastía Kim están prohibidos por decreto.

Y poco cambió en la última década. Al menos no para mejor, como esperaban unos pocos ingenuos, esperanzados en que el gobierno del joven Kim sobre Corea del Norte (que comenzó el 17 de diciembre de 2011), fuese aperturista y reformista, dada su juventud y educación en Occidente. Washington apostó a esto, y a que en su defecto no supiese aferrarse al poder y esto hiciera tambalear al régimen.

Fotogaleria Kim Jong Un saludando mientras participa en una fotografía conmemorativa con participantes de la Quinta Convención Nacional de Madres en Pyongyang

Nada de eso pasó. Kim Jong Un ha superado a su padre y abuelo en ambición nuclear, experimentación económica y diplomacia audaz, solidificando su gobierno de manera más rápida y segura de lo que la mayoría dentro y fuera del país podría haber imaginado. En su ejercicio del poder, el heredero no solo ha purgado a cientos que podrían representar una amenaza, incluidos su tío y el medio hermano, a quien mandó a asesinar.

En paralelo, también aumentó drásticamente las capacidades bélicas y cibernéticas de Norcorea, obligando a los líderes mundiales, incluido el presidente de los Estados Unidos, a reconocerlo como un rival a temer. Pero la economía del país está destrozada. Las sanciones impuestas después de las pruebas de misiles potenciaron la escasez de alimentos, y el descontento de un pueblo que vive sometido.

Ya cerca de sus 40 años Kim tiene aproximadamente la edad que tenía su abuelo y fundador de Corea del Norte, Kim Il Sung, cuando comenzó su gobierno de casi medio siglo sobre el país: desde 1948 hasta 1994. Los voceros del régimen insisten que mientras los presidentes van y vienen en otros lugares del mundo, los primeros 10 años de gobierno de Kim Jong Un son el ensayo que preparó el escenario para las próximas décadas.

Fotogaleria Esta imagen muestra al líder norcoreano Kim Jong Un y a su hija posando con los soldados que contribuyeron al lanzamiento de prueba del nuevo misil balístico intercontinental (ICBM)

El gobierno construyó desde pistas de esquí hasta rascacielos, y el comercio con China reactivó el mercado interno. En paralelo probó muchos más misiles que su padre y su abuelo juntos, incluidos misiles balísticos intercontinentales."La gente tenía esperanzas en este joven líder, pero nada cambió”, dijo Gu Dae Myeong, funcionaria de ese gobierno temprano, quien finalmente decidió irse en 2016. "Bajo Kim Jong Un, el control solo se intensificó y se volvió cada vez más meticuloso", agregó.

En 2018, Kim se aventuró en el escenario mundial en busca de alivio de las sanciones internacionales para finalmente poner a su país en el camino del desarrollo económico. Pero cuando esos esfuerzos fracasaron, y su segunda cumbre con el presidente Trump terminó sin un acuerdo, se marcó un punto de inflexión para que Kim reconsiderara su habilidad como estadista y volviera a ejercer la política del terror que lo puso en el mapa mundial

Esta convencido que solo a sus misiles nucleares de largo alcance respetan.Y ahora nuevamente dirige sus amenazas hacia Seul, capital de Corea de Sur, y Washington. “Si el enemigo opta por la confrontación militar contra la RPDC (Corea del Norte), nuestro ejército debe asestar un golpe mortal para aniquilarlos por completo mediante la movilización de los medios más fuertes sin titubeos”, amenazó el dictador norcoreano. Una promesa que enciende nuevamente las alarmas en Occidente.

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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