Lunes 28 de septiembre, 2020

MUNDO | 04-08-2020 17:02

La explosión en Beirut desnuda la realidad de un Líbano en crisis

Temores en el gobierno por una falla en la seguridad. Un colapso completo del Líbano amenaza a la región en general, y alienta a los extremismos.

Con cortes de energía que duran hasta 20 horas al día, montañas de basura derramándose en las calles, y largas filas en las estaciones de servicio, el Líbano ya se encaminaba a un estallido social en las últimas semanas. La pandemia potenció la crisis: despidos masivos, hospitales amenazados de cierre, tiendas y restaurantes cerrados, crímenes impulsados por la desesperación, y un ejército que ya no puede ni alimentar a sus soldados.

El colapso amenaza con romper una nación vista como un modelo de diversidad y resiliencia en el mundo árabe. Con 18 sectas religiosas, un gobierno central débil, y vecinos mucho más poderosos, el país mediterráneo siempre ha quedado atrapado en rivalidades regionales que conducen a parálisis políticas. Su guerra civil entre 1975 y 1990, convirtió la palabra "Beirut" en sinónimo de la devastación de la guerra, y produjo una generación caciques convertidos en políticos, de los que el Líbano no ha podido librarse hasta el día de hoy.

Desde que terminó la guerra, el país ha sufrido conflictos repetidos con Israel, combates sectarios, asesinatos políticos, y varias crisis económicas, así como una afluencia de más de un millón de refugiados de la guerra civil siria. La presencia del poderoso grupo chií Hezbolá, un ejército sustituto de Irán creado en la década del 80 para luchar contra la ocupación de Israel, asegura que el país siempre esté atrapado en la puja de las potencias regionales, Irán y Arabia Saudita. Pero la crisis actual es en gran parte creación propia del Líbano: una culminación de décadas de corrupción que saqueó casi todos los sectores de la economía.

"Uno de los problemas en el Líbano es que la corrupción se ha democratizado", dice Marwan Muasher, vicepresidente de estudios en el Carnegie Endowment for International Peace. Los problemas llegaron a un punto crítico a fines de 2019, cuando estallaron las protestas a nivel nacional por la intención del gobierno de aplicar un impuesto a la aplicación de mensajería de WhatsApp, vista como la gota que rebalsó el vaso. Las marchas provocaron un paro de dos semanas seguido de una corrida bancaria que limitó los retiros y transferencias en dólares.

La libra libanesa se devaluó un 80%, y los precios de los alimentos básicos y otros bienes treparon meteóricamente. En ese marco, el Líbano podría en cuestión de meses llegar a un punto en el que ya no puede satisfacer las necesidades de sus ciudadanos, como combustible, electricidad, Internet o incluso alimentos. Y los temores de una falla en la seguridad son reales (el estallido de hoy alimenta esas dudas ahora en la población). Un colapso completo del Líbano amenaza a la región en general y alimenta a los grupos extremistas.

 

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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