Domingo 27 de noviembre, 2022

MUNDO | 20-10-2022 10:09

Los motivos detrás de la renuncia de Liz Truss

La primera ministra británica dejó su cargo a 45 días de haber asumido. Conflicto económico, político y social.

Elizabeth Truss, o convocó Liz Truss, como se la conoce en Inglaterra, la primera ministra de Gran Bretaña ungida por la reina Isabel II antes de su muerte en el castillo escocés de Balmoral, refrendada luego por el rey Carlos, pasó de alborotadora republicana a líder del tradicional partido conservador en una década. De rechazar el Brexit a promoverlo: se opuso al referéndum de 2016 para abandonar la Unión Europea, y luego se convirtió en una ferviente evangelizadora como secretaria de Comercio de su entecesor Boris Johnson. 

Su destreza ideológica (los críticos la llaman oportunista), la impulsó a la cima de la política británica. Qué tan apta era para los rigores del trabajo queda a la vista con su renuncia. No puso con la nefasta crisis económica que golpea al Reino Unido: al Brexit se suman los coletazos de la postpandemia y la guerra en Ucrania. Y esto se suma a un partido Tory que parece dividido entre el deseo de un nuevo comienzo y el arrepentimiento por haber desechado a su extravagante antecesor.

Salida

Truss tiene poco del carisma que Johnson sumo mostrar. Sin embargo escaló las filas del partido con lo que sus colegas describieron como valor, empuje y apetito por la política disruptiva. Y cuando su ex jefe se metió en problemas tras una serie de escándalos, ella se posicionó hábilmente -sin romper nunca públicamente- como una alternativa de línea dura.

 

“Estaba dispuesta a correr riesgos y decir el tipo de cosas que otras personas no estaban dispuestas a decir. A veces, eso le funcionó, otras veces, la lastimó”, explicó el politólogo Marc Stears, que fue su tutor en Oxford. De allí que se la comparara frecuentemente con Margaret Thatcher, la primera mujer primera ministra de Gran Bretaña en 1979, durante un período de dificultades económicas similares a las actuales. 

Un cuadro frente al cual, Truss llegó con propuestas: su prioridad económica era reducir impuestos, una medida que, según ella, reactivaría una economía estancada y ayudaría a las personas con la suba vertiginosa de las facturas de energía. El equipo de Truss planteó la idea de reducir el IVA en un 5%, y recortar el impuesto sobre la renta para ayudar a los presupuestos familiares.

Pero existió un escepticismo considerable sobre las propuestas de Truss de recortes de impuestos como respuesta a la crisis de los costos de la energía, que benefició a los altos ingresos y no ayudó nada a aquellos que dependen de pensiones o beneficios. 

Planes

Los planes de Truss ha para la seguridad social y la atención médica, especialmente dada la crisis en el servicio de salud y la expectativa generalizada de que las cosas empeorarán mucho en el invierno, fueron inexistentes. 

Además, su política exterior fue más de lo mismo, dado que Truss lideró bajo Johnson la relación con la UE. Se esperaba un apoyo vehemente para Ucrania, y una presión al presidente francés, Emmanuel Macron, algo que terminó sucediendo y le rebotó. 

 

Truss marcó además su dureza con el protocolo de Irlanda del Norte, pero con tantos frentes abiertos, la guerra comercial en su patio trasero, la complicó. Ahora deja tras una breve estancia eel número 10 de Downing Street, la residencia oficial del primer ministro británico. 

El frente doméstico inglés tras la renuncia no es sencillo. Las pequeñas empresas, especialmente las que consumen mucha energía, advierten sobre cierres generalizados durante el invierno, ya que no podrán pagar sus facturas.

Y hay un número creciente de huelgas laborales: los trabajadores de todas las industrias exigen aumentos salariales acordes con el costo de vida. Un drama mundial que encuentra a los británicos poco tolerantes tras un lustro de sostenida caída del poder adquisitivo. 

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