El sacerdote ecuatoriano Patricio Alfredo Sánchez Molinari, de 53 años, murió durante una misa que se transmitía en vivo por Facebook, luego de que una enorme cruz de madera se desprendiera de la pared y cayera sobre su cabeza. La tragedia ocurrió el sábado 17 de octubre en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ubicada en Guayaquil, Ecuador, y quedó registrada por la propia transmisión de la ceremonia.
Sánchez Molinari era el párroco de esa iglesia, situada en el centro-sur de la ciudad ecuatoriana, y pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor, conocida como los redentoristas. Oriundo de Cuenca, dedicó su vida al ministerio sacerdotal y al trabajo pastoral dentro de esa congregación católica, cuya misión está vinculada con la predicación, la evangelización y el servicio a las comunidades. Su fallecimiento fue confirmado por la Arquidiócesis de Guayaquil, que expresó públicamente sus condolencias a sus familiares, amigos y compañeros de congregación.
El episodio ocurrió mientras el sacerdote se encontraba frente al altar, de espaldas a una gran cruz de madera instalada en la pared. En las imágenes de la transmisión se observa cómo la estructura se desprende repentinamente y cae sobre él, golpeándolo en la cabeza. Sánchez Molinari no parece advertir lo que sucede antes del impacto y cae detrás del altar. La escena provocó gritos de desesperación entre los fieles que participaban de la misa, algunos de los cuales se acercaron inmediatamente para intentar asistirlo. Durante la transmisión también se escuchan pedidos para que alguien llamara a una ambulancia.
La ceremonia se estaba transmitiendo en directo a través de Facebook, lo que hizo que el accidente quedara registrado. La grabación comenzó a circular ampliamente durante el domingo 18 de octubre y fue reproducida por medios de distintos países. La difusión de las imágenes generó conmoción, aunque también reabrió el debate sobre la circulación de videos de accidentes mortales en las plataformas digitales. El hecho de que la tragedia ocurriera durante una celebración religiosa, ante los ojos de los feligreses y de quienes seguían la misa desde sus hogares, multiplicó el impacto de la noticia.
La Arquidiócesis de Guayaquil confirmó el fallecimiento mediante un comunicado en el que identificó al sacerdote Sánchez Molinari como integrante destacado de la Congregación del Santísimo Redentor y responsable de la parroquia Perpetuo Socorro, perteneciente a la Vicaría Centro. La institución expresó su solidaridad con la comunidad redentorista, sus familiares y sus amigos, y describió su partida con una referencia a la tradición católica: había partido a la Casa del Padre. El arzobispo de Guayaquil, el cardenal Luis Gerardo Cabrera, también confirmó públicamente la muerte.
La formación y la trayectoria de Sánchez Molinari estuvieron vinculadas con su vocación religiosa. Había estudiado en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y era apreciado por la comunidad a la que acompañaba. Su pertenencia a los redentoristas lo integraba a una congregación fundada en 1732 por san Alfonso María de Ligorio, con una misión centrada en la evangelización y el servicio pastoral. La orden tiene presencia internacional y desarrolla su labor en numerosos países.
La muerte del sacerdote también provocó expresiones de duelo en otras comunidades religiosas ecuatorianas. La Arquidiócesis de Cuenca transmitió sus condolencias y pidió fortaleza para sus allegados, con una mención especial a Esteban Sánchez, primo del sacerdote fallecido y también religioso en esa ciudad. La iglesia de Guayaquil anunció una misa de despedida en memoria de Sánchez Molinari, prevista en el mismo templo donde había ocurrido el accidente.














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