Martes 29 de noviembre, 2022

LIBROS | 29-05-2019 15:42

La única historia, de Julian Barnes: amarás, amarás, y después caerás

El mundo, la muerte y el tiempo provocan misterios y sorpresas.

**** Es una historia de amor despareja, casi transgresora: un muchacho de diecinueve años, soltero, establece una relación sexual y sentimental con una mujer de cuarenta y ocho, con hijas grandes y un marido catastrófico, a la vez apático y secretamente furioso.

El crecimiento de Paul será agónico, doloroso. Por su parte Susan McLeod verá como se destruye (tal vez previsiblemente) una vida hecha, cuando decide cambiarla. Julian Barnes es el integrante más literario del “dream team” inglés: Martin Amis, Ian McEwan, hasta cierto punto Kazuo Ishiguro.

Acompaña a los dos primeros en la costumbre de publicar a menudo, lo cual ha vuelto un tanto despareja su obra. Junto a joyas como su primer éxito, “El loro de Flaubert”, hay puntos muy bajos como la reciente “El ruido del tiempo” (sobre las relaciones entre el músico Shostakovich y el estado soviético). “La única historia” es el mejor de su última media docena de libros de narrativa.

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Otra originalidad de la pareja es la “adopción” del joven por la familia de ella: a menudo se queda a dormir y aprovecha el tiempo con eficacia, cuando el marido no está. Las 230 páginas están divididas en tres partes. En la primera el detallismo del narrador protagonista es minucioso, sobre la familia ajena, sobre su propia familia, sobre un club de tenis que los une. El problema es que se trata de un amor rodeado por Inglaterra, un país violentamente represor de los impulsos, cultor entusiasta de la mediocridad y el ocultamiento. La segunda parte describirá la catarata progresiva de desastres que atropella a la pareja a lo largo de los años, como un lento tren expreso.

Paul no se priva de frases, párrafos, impresiones y comparaciones acerca del amor. Hay un momento en que la cuidada reproducción de las experiencias, pasa a tener algo de lección, de “experiencia”: las comillas se deben a que se trata más bien de la experiencia social, colectiva más que personal. La que indica que hay que cuidarse de las pasiones. Aun en este gran libro, Barnes parece un poco encorsetado.

Un francotirador, Graham Swift, lanzado en el mismo número de la revista Granta que Barnes, publicó hace poco otra historia de amor, aún más breve: “El domingo de las madres”. Allí lo inesperado depende de un vínculo aun más difícil (criada/hijo de aristócrata) y de que el amor no se traga todo: el mundo, la muerte, el tiempo existen por separado, provocando misterios y sorpresas.

“La única historia”, de Julian Barnes. Anagrama, 231 págs. $ 565.

por Elvio E. Gandolfo

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