OPINIóN | 28-04-2021 13:51

La inflación sigue opacando el futuro de la Argentina

El aumento continuo del nivel de precios ya no forma parte de la agenda de los países con economías controladas y estables.

Desde 2007, la inflación en la Argentina se volvió a instalar en el guarismo de los dos dígitos y no parece difícil conectar este fenómeno con el financiamiento monetario del déficit fiscal. La inflación es un impuesto sobre la tenencia de pesos y ha retornado para complementar la recaudación de los tributos legislados, frente a un gasto público fuera de escuadra.

Las erogaciones del consolidado de Nación, provincias y municipios superaron en 2007 el umbral de los últimos años de la convertibilidad, llegando a 32,5 % del PIB, trepando a partir de allí otros 15 puntos porcentuales, para ubicarse en 47,2 % del PIB estimado para 2021.

Los diagnósticos sobre el fenómeno inflacionario y las recetas para combatirlo fueron materia de controversia en el mundo hasta hace unos 40 años. De hecho, a principios de la década del 70, en los Estados Unidos, el entonces presidente Nixon dispuso un estricto control de precios y salarios para intentar frenar la inflación, por temor al costo recesivo de “medidas ortodoxas”.

Sin embargo, a posteriori, el análisis económico y distintas experiencias prácticas llevaron a un consenso superador: si se logra que la tasa de inflación esperada por los agentes económicos desacelere al mismo tiempo que se anuncian políticas fiscales y monetarias de estabilización, el costo en términos de recesión y desempleo sería mínimo o inexistente.

Simultáneamente y con similar propósito, en países de inflación muy elevada se aplicaron planes de estabilización que incluyeron mecanismos de desindexación, caso del Austral en Argentina y los planes de Israel y de Brasil (el lanzamiento del Real).

El factor común de los casos exitosos en dejar atrás la inflación fue el de la credibilidad. Si los gobiernos y las instituciones no inspiran confianza, la estabilización termina siendo una tarea imposible.

La inflación, que sigue opacando el futuro de la Argentina, ya es cuestión del pasado en una abrumadora lista de países. Más allá de distintas opciones de reforma monetaria, la clave es avanzar hacia un andarivel de gasto público sustentable, para poder prescindir del impuesto inflacionario. No hay forma de lograrlo sin un plan integral, con la estabilidad como condición necesaria, pero no suficiente.

Jorge Vasconcelos es Investigador Jefe IERAL

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por Jorge Vasconcelos

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