lunes, febrero 24, 2020

OPINIóN | 14-02-2020 14:49

Alberto Fernandez: ¿crack o queso?

El Presidente puso la política sobre los números para negociar la deuda. ¿Lo hace bien? El papel de CFK y la llegada de la misión del FMI.

La pregunta es: ¿está negociando bien Alberto Fernández con el Fondo Monetario Internacional y los acreedores privados? Antes de responder por sí o por no, digamos que lamentablemente las negociaciones se miden por sus resultados, y los resultados todavía no están. Estamos a mitad de camino.

Así que, una vez más, el nudo del asunto no pasa por quién es el bueno y quién es el malo. Quién es el hábil y quién el queso. Sí podemos describir y desmenuzar la manera en la que Fernández decidió encarar la negociación: decidió no ir por el lado de los números chicos de la destrozada economía argentina, sino de jugar en la cancha grande de la política internacional. 

¿Por qué? Porque en gran medida es más sencillo negociar con una institución como el Fondo Monetario, donde se necesitan votos de un grupo de países, que centrar la negociación con los bonistas particulares que son miles, están dispersos y con los fondos de inversión que los representan conforman una especie de monstruos de muchas cabezas en el que es complicado establecer con cuál de ellas se está hablando.

Repasemos: el presidente se fue a Europa con el respaldo unánime del Congreso Nacional y en un clima de relativa calma social. Simbólicamente, viajó en nombre de Argentina. Volvió de Europa con el apoyo de Alemania, Francia, Italia y España. Y de inmediato, la Cancillería, a través de los embajadores Jorge Arguello y Daniel Scioli, consiguieron declaraciones de “buena onda” por parte de los duros: Donald Trump, que es el capo del mundo, y Jair Bolsonaro, el capo de nuestra región. 

Pero no todo es dialoguismo interno y racionalidad diplomática. Entre el sábado y ayer, Cristina Kirchner salió al ruedo, primero desde Cuba y luego desde acá, para plantearle al FMI que debe flexibilizar sus normas y otorgar una quita, porque ya rompió sus propias reglas financiando una fuga de capitales de Argentina y, tal vez, hasta la campaña de Mauricio Macri por la reelección. 

A CFK se le cuestiona que haya calentado la pava justo cuando estaba llegando a Buenos Aires una misión del Fondo. Los críticos facilistas sostienen que la vicepresidenta corre por izquierda a Alberto Fernández porque no puede contener sus impulsos de protagonismo. Pero la verdad es que su propuesta de quita fue hablada previamente con Fernández y él salió de inmediato a decir que Cristina tiene razón.

Hasta ahora, la cosa viene funcionando así: la irascible Cristina dice lo que el moderado Alberto no debe (o no puede) decir. Pero luego, Alberto comenta lo que dice CFK, lo mastica y lo hace propio, en su tono manso y tranquilo.

Ahora la discusión no es con los líderes del mundo, sino con los burócratas del Fondo. Puede parecer lo mismo, pero no es igual. La Argentina debe recuperar credibilidad. Y eso se logra estableciendo la combinación exacta de franqueza, buena voluntad y dureza. 

Entonces, ¿Alberto negocia bien o negocia mal? Insisto, lamentablemente, eso dependerá de si gana o si pierde. Así es la vida, señor Presidente.

Galería de imágenes

En esta Nota

Edi Zunino

Edi Zunino

Comentarios

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario