lunes, febrero 24, 2020

OPINIóN | 11-02-2020 15:18

Berni vs. Frederic: están jugando con fuego

Circulan rumores de que el ministro de Kicillof hace las valijas. "Ni loco", responden en su entorno. Es una interna peligrosa, que amenaza la tranquilidad pública.

Las últimas semanas en el Frente de Todos parecen empecinados en exhibir que todos no significa iguales. Y que en esos todos hay unos y otros. La diferencia fue prevista de antemano y se la suele simplificar poniendo de un lado al ultra kirchnerismo, o cristinismo puro, y del otro al resto del peronismo, el que en su momento se le fue a Cristina y volvió detrás de Alberto Presidente. 

Los liderazgos se construyen. Cristina ratificó el suyo al ser el factor determinante de la reunificación al consagrar a Alberto Fernández como el candidato y en definitiva, el presidente, por el voto popular.

El liderazgo de Alberto aún no es, naturalmente. Porque acaba de cumplir apenas 60 días en el Sillón de Rivadavia. Digamos que está verde el liderazgo de Alberto. De todos modos, cada vez que un ultra k tira un exabrupto, Alberto Fernández parece reafirmarse en el centro dialoguista y racional de la escena política. Y en ese sentido el kirchnerismo beligerante sigue siendo, por la contraria, su principal sostén, por el lado de la diferencia. Cristina sobrevive conteniendo y agitando a los propios. Ella habla en Cuba con el presidente cubano en primera fila. Alberto está obligado a atraer a los extraños. Se construye como jefe de Estado junto a Merkel, Macron y demás líderes europeos. 

La ridícula discusión sobre si hay presos políticos o detenidos sin sustancia judicial lo pone al Presidente en el cómodo lugar de la sensatez. Mientras sus principales críticos sigan siendo Julio De Vido, Luis D’Elía o Amado Boudou, Alberto Fernández va a salir ganando. Incluso advirtiéndoles a todos que no sean tontos, que los quieren dividir. 

Pero hay otra grieta más peligrosa en el oficialismo que si se les va de las manos puede tener consecuencias peligrosas, ya no para la tranquilidad de la dirigencia, sino para la población. La pelea entre la ministra de Seguridad de Nación, Sabina Frederic, y su par de Provincia, Sergio Berni es jugar con fuego. Esa pelea, a diferencia de la de los presos políticos no es semántica, ni simbólica. Opera directamente sobre la realidad, sobre la posibilidad o no de desplegar acciones concretas y coordinadas en el tema de la inseguridad que sigue siendo uno de los principales problemas padecidos por el común de los mortales. 

En los últimos 30 años fuimos saltando de las nociones garantistas a la mano dura y de la mano dura al garantismo. No nos fue bien: ni uno, ni otros, tuvieron éxitos palpables. El pánico a salir a la calle o a guardar el auto se naturalizó como parte de la vida cotidiana, de la normal anormalidad que viven los ciudadanos.

Hoy tenemos la mano dura del militar Berni y la mano blanda de la antropóloga Frederic en el supuesto mismo barco. Alberto tuvo que salir a defender a su ministra de las críticas del ministro bonaerense y en las últimas horas circuló que Berni estaría a punto de renunciare a Axel Kicillof.

Hace unos minutos llamé al ministerio de Seguridad provincial: “Berni no se va ni loco, me dicen”. “Pero se lo ve más cerca de Santilli que de Frederic”, acoté. “Eso es la diferencia cuando trabajas con alguien que entiende el oficio y cuando intentas trabajar con un académico”, fue la respuesta.

Parece que esto recién empieza. Ojalá en el mientras tanto se den cuenta de que no están en campaña viendo quién canta la canción más linda, sino asumiendo la responsabilidad de gobernar.

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Edi Zunino

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