Martes 7 de abril, 2020

OPINIóN | 14-02-2020 11:49

Rugbiers: Un poco de justicia tumbera

La hipocresía social que le hace un guiño al “ojo por ojo, diente por diente” con el que amenazan los presos. Espectáculo viral.

"Estamos esperando a los rugbiers". La amenaza que se viralizó desde el penal de Florencio Varela no hizo más que ventilar extramuros lo que una parte de la sociedad desea para redimir el asesinato de Fernando: justicia tumbera.

Más temprano que tarde, ahora que les confirmaron la prisión preventiva, los ocho acusados tendrán que compartir cuchetas y literas con la población carcelaria. Perderán el aislamiento quirúrgico que los protegió hasta ahora y deberán aprender a la fuerza los códigos de la supervivencia.

Como en una de Netflix, con pochoclos y por capítulos, la sociedad se ha sentado cómodamente a esperar ese momento. Y el show no la defrauda. Ya se difundieron por redes decenas de peleas carcelarias que se atribuyen la tan anunciada venganza. Presos con el torso desnudo y modales tumberos golpeando a una víctima desprevenida. El chiste está en detectar si se trata de un rugbier o de otro pobre infeliz por el que nadie se compadece. Cuando el resultado es una fake news, el espectador abandona Facebook hasta el próximo video.       

En la vida real, como en el cine, el morbo no falla. Es igualador de clases. Y mucha gente, lo admita o no, con mayor o menor pudor, no se resiste a delegar en los presos la bestia que todos llevamos dentro. Por un lado, pide indignada que actúe la Justicia y por el otro, le hace un guiño a la ley del Talión. Eso sí, una versión elegante del "ojo por ojo, diente por diente" ya que el trabajo sucio no corre por cuenta del buen ciudadano.

Curiosa coincidencia de valores. Esos presos a los que socialmente se les ha deseado que se "pudran en la cárcel", hoy cumplen el papel de justicieros, aplaudidos en silencio y sin ningún remordimiento. Y permiten expiar las culpas de aquello que, en conjunto, no supimos prevenir. Antes de la muerte de Fernando, ¿qué club de rugby puso un freno a la iniciación de sus jugadores para una vida de machos? ¿Qué alertas se encendieron en Zárate frente a los desmadres que ya se habían cometido? ¿Qué hizo el Estado -escuela, policía, Justicia- para enderezar a jóvenes que no superan los 20 años?

Ahora, claro, es tarde. Y más allá de la indudable responsabilidad de los padres, todos hemos fracasado un poco. Sólo que algunos deciden no hacerse cargo sino pensar que la culpa la tiene el otro. Un par de familias disfuncionales o los métodos de escarmiento que se utilizan detrás de un muro. El fenómeno espectáculo termina de fraguar esta hipocresía social. Porque mezcla ficción con realidad. Y, en esa trama consumida como una serie del prime time, la dosis justa de violencia siempre es celebrada.

A los rugbiers los encarcelamos, en definitiva, para enseñarles que con el prójimo no se convive a los golpes. Pero les auguramos una bienvenida con facas. Quizás sea hora de preguntarse por qué nos hemos deshumanizado tanto. Aunque es cierto: en modo on demand, todo vale.

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María Fernanda Villosio

María Fernanda Villosio

Editora de Información General y columnista de Radio Perfil.

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