Jueves 15 de abril, 2021

OPINIóN | 04-04-2021 11:48

¡Coscu Presidente, Frankkaster Canciller!

Los jóvenes de hoy tienen en Internet y en las redes gran parte de sus ídolos pero todavía la política no pudo convertir a este universo en parte de objetivo en este año electoral.

Hace cerca de cuarenta años atrás en los conciertos de Riff, mítica banda de heavy rock liderada por Pappo (Norberto Napolitano), atronaba un grito de guerra: “¡Pappo presidente, Vitico canciller!”. Vitico (Víctor Bereciartúa) era quien con su bajo hacía la base machacante y precisa de la banda.

Eran tiempos donde la música hacía a la constitución de las identidades que resultaban en tribus urbanas diversas. Había grietas en los seguidores, no entre los músicos, quienes compartían espacios y reuniones. Así andaban los seguidores de Riff contra los de Los Abuelos de la Nada. La más profunda era Soda Stereo vs. Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota. Un clásico.

Los tiempos cambiaron y los Millennials y la Generación Z ya no tienen en la música el fundamento para constituir su identidad. Hoy todo es más borroso. Las identidades no son tan claras como en el pasado, quizás por eso la necesidad de una “política identitaria”.

Los jóvenes de hoy tienen en Internet y en las redes gran parte de sus ídolos. Los influencers y los streamers ocupan un rol central. YouTube, TikTok, Twitch y Discord, entre otros, son los espacios donde se hacen fuertes los nuevos referentes juveniles.

Entre los streamers y gamers más populares en la Argentina están el futbolista Sergio “Kun” Agüero (Slakun10), Martín Pérez Disalvo (Coscu), Francisco Postiglione (Frankkaster), Federico Cristalino (zEkO), Joaquín López (ElcanaldeJoaco), Tomás Arbillaga (RobleisJaJa) y Galo Blasco (Pimpeano).

 Los streamers tienen millones de seguidores y mueven sponsors y dinero como si fueran estrellas de rock. Coscu tiene su propio “Coscu Army” (como el Kiss Army, de la legendaria banda de rock estadounidense), que agrupa a sus seguidores más fieles. A su vez lanzó su propio CoscuArmyAwards, ceremonia de premios que otorga distinciones en los diferentes rubros en los que se desenvuelven los streamers y gamers. La fiesta tiene el modelo de los premios Martín Fierro o los Carlos Gardel. Y va por más.

Esta nueva generación ha tratado de mantenerse fuera de la política. La influencia y el negocio ya alcanzan una magnitud realmente importante, por lo cual sería raro que la política, la economía y las regulaciones no los empiecen a mirar de cerca.

Las marcas ya lo saben y actúan fuertemente en este campo. El marketing es más rápido en reconocer los cambios sociales. Los políticos, en cambio, tienen serios problemas de llegada a los jóvenes, quienes a su vez rechazan la política formal. La incomprensión mutua es la norma.

Hace unas semanas se desató un escándalo en España, ya que uno de los pioneros de los youtubers, Rubén Doblas Gundersen, más conocido como El Rubius, decidió mudar su residencia fiscal a Andorra. El Rubius tiene más de ocho millones de seguidores en Twitch. Según datos filtrados a los medios españoles, sus ingresos brutos en 2019 superaron los dos millones de euros, de los cuales debió pagar más de uno en impuestos.

Hace un par de años, un youtuber alemán, Rezo, generó un gran impacto en el país cuando dese su canal lanzó duras críticas al gobierno federal encabezado por Angela Merkel. Rezo ocupó la tapa de la revista más influyente de Alemania, Der Spiegel.

Influencers, gamers, streamers son términos difíciles para la política tradicional. Quien logre entrar en ese segmento conseguirá la aceptación de una población renuente al desempeño de la política clásica.

Las internas de la Unión Cívica Radical en Córdoba, Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires abrieron el año electoral.  Los héroes de las redes, ¿aceptarán morder la manzana de la política antes que la serpiente los muerda a ellos? Tener a alguien a quien siguen millones “de nuestro lado” es más apetecible hoy que conseguir la adhesión de un conductor de la televisión abierta o de cable. Carlos Reutemann, Ramón “Palito” Ortega, Daniel Scioli, Carlos “Camau” Espínola son algunos de los casos destacados en la Argentina de incorporación de outsiders. La apuesta requiere adaptación y cuestionamiento de ciertas prácticas del establishment de la política. ¿Alguien lo hará? 

 

 # Dr. en Sociología (UCA). Docente UCA, UNTREF, UCES.

 

 

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por Christian Schwarz

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