Martes 27 de febrero, 2024

OPINIóN | 08-06-2023 06:20

El peronismo post

Por Hugo Chumbita. La sucesión tendrá que ser un nuevo programa y una conducción renovada capaz de guiar la fuerza popular en la ardua batalla del futuro.

Reflexionando como historiador más que como peronista, entiendo que el peronismo se ha constituido a lo largo de setenta años en parte de la cultura política de nuestro pueblo y, según vaticinaba en 1956 Ezequiel Martínez Estrada, lo seguirá siendo, a pesar de sus enemigos y gracias a ellos.

¿Qué es el peronismo? Es la idea de un gobierno que conjugue la independencia nacional con el desarrollo industrial y la justicia social, algo que se vivió en años mejores y, con dificultades y tropiezos, se mostró posible. Los ensayos antiperonistas (y el seudoperonismo menemista) han sido lo contrario: una defraudación, que aumentó la desigualdad social, desindustrializó y endeudó el país y aceitó la exacción o la fuga de capitales.

El mundo y la sociedad argentina han cambiado, aunque los problemas básicos son los mismos. Tras la “guerra fría” continúa la guerra caliente entre las potencias, y la globalización descarga las crisis financieras sobre los países más débiles. Nuestra sociedad se ha complejizado y fragmentado, y la penetración de las nuevas derechas despolitiza, divide y confunde.

En sus orígenes el peronismo fue democrático en el sentido de servir los intereses de la mayoría, y menos en el de respetar las formas institucionales, que fue el flanco explotado por los adversarios; pero de las nuevas generaciones surgió, respondiendo a las demandas de derechos y libertades, la tendencia democrática del peronismo kirchnerista.

Tras la experiencia de triunfos, engaños y derrotas en la historia de este movimiento, la actual situación es decepcionante. No hay salida conciliando con el poder económico y transnacional. Pero la próxima etapa, desde el gobierno o en el llano, no podría ser la claudicación ni la desesperanza. Los pueblos no se suicidan. Con el “optimismo de la voluntad” que decía Gramsci, la sucesión tendrá que ser un nuevo programa y una conducción renovada capaz de guiar la fuerza popular en la ardua batalla del futuro.

 

*Hugo Chumbita es historiador y docente.

por Hugo Chumbita

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