Thursday 18 de July, 2024

OPINIóN | 07-06-2023 11:39

La tercera renovación peronista

Existen motivos para el optimismo, pero salir del estancamiento requiere una ampliación de la base política y la construcción de consensos duraderos. El peronismo debe dar una respuesta proponiendo un nuevo modelo productivo.

La experiencia del Frente de Todos fue un éxito electoral que permitió al peronismo obtener un triunfo contundente en las elecciones de 2019, pero no pudo conformar una fuerza política que administre sus diferencias internas y las transforme en equipos de gobierno consistentes y coherentes.

El peronismo se debe encaminar a una nueva renovación, la tercera de su historia. La primera se produjo hace cuarenta años, tras la derrota en la restauración democrática de 1983. Hubo una segunda renovación en 2003, con la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia. En mi último libro “Un peronismo para el siglo XXI” planteo la hipótesis de que esta nueva renovación y actualización conceptual deberá pasar, fundamentalmente, por la esfera económica. Los objetivos de justicia social deben ser alcanzados teniendo en cuenta las transformaciones tecnológicas, productivas y sociales que se han producido, para la cual, la visión tradicional, además de arrastrar diversas falencias, ya no puede dar una respuesta consistente. Asimismo, el peronismo debe generar una salida contundente a la problemática macroeconómica que arrastra la Argentina: inestabilidad, crisis externas recurrentes, debilidad de nuestra moneda y, más recientemente, el tránsito hacia un régimen de alta inflación.

El mundo actual asiste a una etapa diferente del proceso de globalización, con cambios cada vez más veloces en los que se reconfiguran las cadenas globales de valor, se retiran inversiones de Asia y regresan a países centrales y otras latitudes. Manufacturas que parecían barridas por la competencia asiática tienen hoy nuevas oportunidades. La economía del conocimiento juega un papel central y avanzan la digitalización, la industria 4.0, la producción de software, la robotización. Es un mundo que también se vio afectado por la guerra de Ucrania en el que se intensifican las dificultades para el abastecimiento de energía (las convencionales y las alternativas), que debe ir necesariamente hacia una transición ecológica, y eso significa producir nuevas energías y metales. Un mundo que seguirá demandando alimentos.

Hablamos de industrias, de economía del conocimiento, de energía, de minería, de alimentos. Todo esto tiene la Argentina. ¿Estamos entonces condenados al éxito, como sentenció el expresidente Duhalde? Rechazo esa idea. Tenemos todo para lograrlo, pero no sería la primera vez que fallemos.

Existen motivos para el optimismo, pero salir del estancamiento requiere una ampliación de la base política y la construcción de consensos duraderos. Esto implica rechazar tanto los diagnósticos apocalípticos como a quienes señalan que el país es un fracaso sin nada que ofrecer. El peronismo debe dar una respuesta proponiendo un nuevo modelo productivo y asumir el desafío de estabilizar la macroeconomía mediante un programa integral. Tiene antecedentes: el plan económico de 1952 (que permitió bajar la inflación del 50% al 4% anual) y la eficacia macroeconómica del gobierno de Néstor Kirchner son dos ejemplos históricos a tener en cuenta.

 

* Matías Kulfas es economista y ex ministro de Desarrollo Productivo de la Nación (2019-2022).

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Matías Kulfas

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