Viernes 23 de octubre, 2020

OPINIóN | 02-10-2020 14:05

Fanáticos pro y anti Corte: el efecto terraplanismo político

El Derecho es lo de menos. Se opina según la adhesión o rechazo al Gobierno. La parodia de una sociedad de militantes inorgánicos y feroces.

¿A quién le importa el traslado de tres jueces cuando la pobreza se arrima al umbral de la mitad de la población argentina, el desempleo alcanza el récord de los últimos quince años y tenemos la segunda inflación más alta de Latinoamérica, apenas detrás de Venezuela? Increíblemente, a mucha más gente de lo que la lógica sugiere.

La espera hasta que la Corte decidió si aceptaba el per saltum por la mudanza en cuestión, tuvo un insólito clima de fumata papal. Hubo escrache/apriete a Ricardo Lorenzetti. Noche de vigilia frente a los tribunales con banderas argentinas. Y en las horas previas a que se expidan los jueces casi nadie se privó de opinar con pasión futbolera sobre lo que debería ocurrir según su afinidad o distanciamiento con el Gobierno: los fundamentales aspectos técnicos del Derecho, que la mayoría ignora, parecen ser lo de menos. Así funciona la ciudadanía agrietada fuera del “modo pausa” concedido a la novedad de la pandemia, en afinidad con una dirigencia política que coqueteó con el consenso pero nos prefiere polarizados.

El terraplanismo político todo lo achata y lo simplifica. Extermina los matices, el pensamiento crítico, la capacidad de discernir. El “¿de qué lado estás?” arma filas compactas de gente cada vez más inflexible en sus doctrinas. Militantes inorgánicos de parodia que adscriben hasta la letra chica de los dos únicos manuales en oferta: el nacional y popular o el liberal-republicano. Allí encontrarán las respuestas, excluyentes, para cualquier debate: puede ser la reforma judicial, la reapertura de escuelas o los muertos del covid. Aplicado a la política, el algoritmo de la era digital que rige nuestras vidas nos invita a vivir en burbujas culturales en las que sólo cabe retroalimentar ese puñado de creencias que asumimos como las únicas valederas y no le hace lugar siquiera a la curiosidad por “lo otro”.

El politólogo Pablo Touzon (autor junto a Martín Rodríguez de “La grieta desnuda”) va más allá con una idea muy provocadora: plantea que la grieta no es una anomalía del sistema sino que es así como funcionan los sistemas democráticos actuales.

Salir de la encerrona de la intolerancia y el fanatismo es, en ese escenario, una nueva utopía.

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Alejandra Daiha

Alejandra Daiha

Jefa de Redacción y columnista de Radio Perfil.

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