Martes 27 de octubre, 2020

OPINIóN | 25-09-2020 13:45

La dulce primavera de Juliana Awada

El último post de Instagram de la ex primera dama celebra el inicio de estación, en otro capítulo inocuo del relato de su vida plácida.

Si en las redes sociales todos los usuarios se empeñan en crear la mejor narrativa de sí mismos posible, el relato de Juliana Awada siempre sorprende por su sencillez, en el grado cero del pensamiento político.

Sin tensiones ni violencias, sus temas preferidos son la cocina, sus hijas, la naturaleza y, alguna vez, alguna máxima de sabiduría esencial y sin rebusques. “El invierno siempre nos recuerda que aunque caigan las hojas el árbol sigue de pie”, consigna la ex primera dama, con la imagen de un árbol pelado, a contraluz, en el atardecer.

Hasta una situación que podría pensarse conflictiva, es relatada en la imagen y en el texto, como una escena sin tensiones -cabe suponer- merced a la calidad personal de los involucrados. Por ejemplo, en el post dedicado al Día del Padre, donde Juliana escribe: “Feliz día a todos los padres! Especialmente a los de mis hijas. Gracias por ser tan buenos papás. Los ♥️♥️”. En la foto, aparecen sonrientes sus dos maridos, el actual, Mauricio Macri; y el anterior, Bruno Barbier, padres respectivamente de Antonia y de Valentina. Todos encantados, tranquilos y felices.

 

 

Recetas de cocina natural, aire libre, ropa cómoda, platos de la abuela, frutas y verduras frescas; en el mundo que nos cuenta Juliana Awada la gente duerme la sieste, cuida la huerta y mira el cielo.

Esta semana publicó para el día de la primavera una galería de fotos que es una sucesión de ramas de árboles, con los primeros brotes de la temporada: “Cuando te detenés un ratito a admirar la magia de la naturaleza sentís como tu energía se renueva por dentro. Bienvenida primavera”, dice el texto junto a la foto.Mucha gente adora esta elegancia sobria y sin estridencias de Awada, y se lo hace saber en comentarios cariñosos y alabanzas que ruegan por su retorno al poder.

 

 

En la poesía latina se llama “locus amoenus” a este sitio arficial, en medio del campo, en el que el poeta se sienta a alabar la naturaleza y a cantarle al amor. El tema es una convención de la poesía antigua, y no tiene ningún referente real, es sólo un tópico, una estrategia para que la forma en que se dicen las cosas sea más importante que el contenido.

En la narrativa de Juliana, su entorno es un “locus amoenus”, un lugar ameno en el que vivir es un placer y la vida es distendida y cómoda. Sólo que, en su relato, ese telón de fondo es el mensaje. Ya sea en la Argentina, en Villa La Angostura o en la Costa Azul, en ese mundo plácido de Awada, no hay mucho que decir, porque no pasa nada de nada.

 

También te puede interesar

Galería de imágenes

Adriana Lorusso

Adriana Lorusso

Editora de Cultura y columnista de Radio Perfil.

Comentarios