Martes 27 de octubre, 2020

OPINIóN | 21-09-2020 14:17

La maldición post mortem de los secretarios K

La filtración de las FinCEN Files sobre Daniel Muñoz. Y el antecedente fresco de Fabián Gutiérrez. Prosperidad y bolsos.

Ocurrió por segunda vez en pocos meses. Un secretario de la familia Kirchner mete en problemas al Gobierno desde el más allá, sin siquiera estar vivo. Primero fue el turno de Fabián Gutiérrez, cuyo asesinato a sangre fría en Santa Cruz echó nueva luz sobre su inexplicable patrimonio y sobre las revelaciones que como arrepentido de la causa de los cuadernos había hecho sobre la supuesta recaudación ilegal del kirchnerismo, con pormenores tan obscenos como el de los bolsos llenos de plata que viajaban rumbo al Sur en aviones oficiales. Ahora, el que complica a CFK y por añadidura a su socio Alberto Fernández es otro antiguo valet de los K, Daniel Muñoz, apodado “El Gordo”. La filtración de las llamadas FinCEN Files que recopila los informes de actividades sospechosas de la Unidad de Inteligencia Financiera del Tesoro de los Estados Unidos se detiene en su figura. Los investigadores mencionan a un abogado norteamericano, Sean Sullivan, al que el fallecido Muñoz habría recurrido para lavar dinero por medio de inversiones en el gran país del Norte.

O sea, otra vez lo mismo: un secretario de los Kirchner cuya prosperidad sorprendente merece la atención de los expertos en investigar delitos económicos. Y de nuevo, también, la sospecha de que esa plata en realidad era del jefe (y la jefa). Porque Muñoz además era, según el relato de su colega Fabián Gutiérrez y de otra ex secretaria, Myriam Quiroga, el encargado de llevar y custodiar los famosos bolsos en los vuelos a Santa Cruz.

El alerta bancario citado en el informe se activó por la “actividad sospechosa en una cuenta que puede estar vinculada a un escándalo de lavado de dinero que involucró a los ex presidentes argentinos Cristina y Néstor Kirchner”, según la filtración del FinCEN. En el expediente de los cuadernos, otro fallecido, el juez Claudio Bonadio, investigó a la viuda de Muñoz, Carolina Pochetti, por esos movimientos contables que habrían superado los 70 millones de dólares. Finalmente ella declaró como arrepentida en la causa.

Muñoz murió en 2016 y es recordado por una particular anécdota. Luego de que enviudara Cristina, su hijo Máximo intentó recuperar unos cuadernos escritos a mano por Néstor, que no aparecían por ningún lado. En esas anotaciones, decían, figuraba la contabilidad informal del kirchnerismo: nombres de empresarios, números, negocios, favores… Un influyente funcionario orientó al hijo: “Los debe tener Danielito”. Muñoz había renunciado al gobierno K un tiempo antes y al parecer se había llevado consigo ese tesoro manuscrito, no se sabe con qué fines. Esos cuadernos, anteriores a los de Centeno y seguramente tan explosivos como los del chofer, nunca vieron la luz. Cuentan que Máximo los recuperó, y que la pista que le habían dado era cierta: los tenía el secretario.

Muñoz ya no está. Gutiérrez tampoco. Pero siguen dando problemas.

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Franco Lindner

Franco Lindner

Editor de Política, columnista de Radio Perfil y autor de "Fernández & Fernández" (Planeta).

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