Lunes 26 de octubre, 2020

OPINIóN | 18-09-2020 10:15

El dolarazo, la última venganza de Alberto Fernández contra los porteños

Después de los banderazos y la pelea con Larreta, el Gobierno le quita a la clase media la fruta verde que tanto la obsesiona.

La relación entre Alberto Fernández y los porteños está rota. Después de los inicios acaramelados de los primeros meses de gestión y, sobre todo, de los comienzos de la cuarentena, cuando todos aplaudían al Presidente de la anti grieta, ahora el espejismo terminó de esfumarse. El desencanto es mutuo. Esa porción de la clase media de la Capital y de otros grandes centros urbanos que había votado a Fernández por considerarlo un “moderado”, muy distinto a su vicepresidenta, en los últimos tiempos vio cómo ella lo tomó de rehén y fue imponiendo la agenda del ala dura: reforma judicial, Vicentin, impuesto a los ricos y otras iniciativas que espantan a ese público burgués. Alberto, por su parte, no pudo digerir que aquel voto de confianza que la clase media le había dado fuera tan efímero: los quisquillosos porteños enseguida se rebelan ante cualquier medida que les huela a kirchnerismo, y el crédito del Presidente se acaba rápido. De hecho, ya no tiene.

Los primeros banderazos que descolocaron al Gobierno presagiaban este final. Poco después, el jefe de Estado habló de la “vergüenza” que como porteño le provocaba la opulencia de la Ciudad, y hubo quienes a su lado echaron más nafta al fuego, como Juan Grabois cuando bautizó a los caceroleros como “amotinados del Audi”. Clasismo por un lado y gorilismo por el otro.

El malentendido de un líder peronista con apoyo de los porteños (algo que solo Menem en los 90 y el primer Kirchner habían logrado) se terminó definitivamente la semana pasada, cuando Alberto le manoteó al alcalde Horacio Rodríguez Larreta un punto de la coparticipación de la Ciudad para pagar el aumento de sueldo exigido sin sutilezas por la Policía Bonaerense.

Y ahora, solo unos días después, llega la última estocada: dolarazo a 130 para que aquellos privilegiados con un mínimo de capacidad de ahorro, que son los que marchan por las calles para manifestarle su descontento al Gobierno, tengan que repensar su economía hogareña antes de planear nuevos banderazos.

Quitarle a la clase media esa fruta verde que tanto la obsesiona se lee como una nueva declaración de guerra. Seguramente, no la última.    

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Franco Lindner

Franco Lindner

Editor de Política, columnista de Radio Perfil y autor de "Fernández & Fernández" (Planeta).

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