Jueves 13 de mayo, 2021

OPINIóN | 28-04-2021 16:00

Fernández vs Larreta: el juego de la gallina

El conductor que primero se desvía o salta del vehículo, pierde y queda catalogado como una gallina. Pero, si ninguno lo hace, ambos van a terminar cayendo.

“Los dos vamos hacia el risco, el que salte primero es la gallina”. El juego se hizo conocido con lapelícula Rebelde sin causa, protagonizada por James Dean. Dos autos van a toda velocidad hacia un precipicio. El conductor que primero se desvía o salta del vehículo, pierde y queda catalogado como una gallina. Pero, si ninguno lo hace, ambos van a terminar cayendo. 

 

Cristina Kirchner estába habituada a este tipo de juegos. En las situaciones de conflicto elegía aumentar la presión, esperando que sean sus rivales quienes se rindan primero. Algunas veces lo implementó con éxito y otras, cómo en el conflicto con el campo, con peor resultado. El Presidente Alberto Fernández no parece ser un habitúe de esta modalidad. Casos cómo Vicentín lo muestran cómo el conductor qué decide levantar el pie del acelerador.

 

El conflicto por la presencialidad educativa presentó una nueva faceta del Jefe de Gobierno de la Ciudad. Hasta hace una semana estabamos acostumbrado a ver un Horacio Rodriguez Larreta que evitaba la confrontación directa. Sus electores más duros venían reclamando que se sube al ring político nacional pero el conflicto no lo convencía. Recordemos que la suspensión temporal de las tensiones que se vivió en los inicios de la pandemia le dio brios al novel Presidente y centralidad a Larreta cómo figura de una nueva oposición moderada. Ambos ganaban apostando al dialogo.

 

Pero la paz política cesó a mediados de año, primero por Vicentín, luego por la coparticipación. Y mientras el presidente perdía su rasgo ecuménico sin mayores penas, el Jefe de Gobierno luchaba por mantener su posición moderada. Esta apuesta, tan criticada por los duros y celebrada por los moderados, lo ponía en una situación de frágil equilibrio, cómo un gigante con pies de barro. En ese marco, la postura por la presencialidad educativa le dio nuevo aire interno. Eligió entrar en una confrontación en sus terminos y con un estilo propio. Quedará por ver si los costos futuros de una lucha judicial superarán los beneficios políticos del presente.

 

Sí este capitulo nos deja un legado es la ratificación de que la política se está moviendo, otra vez, del soft power a la lógica de hard power. Menos “permiso” y más “correte”. Una dinámica política de alta velocidad que implica acelerar siempre, esperando que sea el otro el que se asuste y decida saltar primero.

*Politólogo, presidente de Asacop.

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por Augusto Reina

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