OPINIóN | 22-11-2019 14:30

Rubinstein rebelde: ¿La Gran Barañao?

Las motivaciones del secretario de Salud que se enfrentó a Macri y renunció. Conquistas de género en el "Folletín Oficial".

A veinte días de que se extinguiera su desempeño como funcionario del Presidente Macri, el secretario de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, se cortó solo. Firmó y publicó en el Boletín Oficial una actualización del protocolo para casos de interrupción legal del embarazo sin contar con la venia oficial, lo que despertó en Mauricio Macri el “síndrome del presidente en retirada”.

La decisión de Rubinstein fue menor; apenas haría más expeditivos los abortos no punibles ya contemplados en la Argentina; pero alcanzó para que el Jefe demostrara que hasta el 10 manda él, aun a costa de agrietar la ya debilitada coalición de Cambiemos, el frente opositor que piensa liderar desde el llano. Porque los radicales se solidarizaron con Rubinstein, y sólo un puñado de incondicionales lo bancan a Macri en esta cruzada contra la letra chica de un protocolo en vigencia, insólitamente lanzada por el presidente que, ayer nomás, habilitó la discusión por el aborto legal en el Congreso.

En palabras de la ministra de Salud y Desarrollo Social Carolina Stanley, “la resolución se debe revocar por inconsulta y porque necesita pasar por el Congreso”. A ella le pidió Macri que redacte un nuevo texto para anular lo dispuesto por el díscolo Rubinstein, que quedó bajo su órbita cuando Salud perdió el año pasado el rango ministerial y se convirtió en una Secretaría.

Con los superiores ocupados en revertir su actuación y antes de dar el portazo, Rubinstein elevó la apuesta separatista y publicó en el Boletín Oficial la aprobación del 100% de la cobertura de tratamientos hormonales para cambiar de sexo. Decisiones ambas que le ganaron cierta simpatía entre referentes de la oposición al macrismo y verdes entusiastas de las políticas de género que augura el albertismo.

La guerra interna desatada por el caso Rubinstein a través del “Folletín Oficial” es de esas que emergen cuando nadie ya tiene mucho que perder. A tres semanas de desalojar los despachos, Macri puede prescindir de los buenos modales con su tropa y un funcionario rebelde arriesgarse a que le pidan –con anticipación irrisoria- la renuncia.

Lo que no sabemos todavía es qué motivó la hiperactividad contrareloj y contragobierno de Rubinstein. ¿Tardío despertar activista o guiño a la gestión que vendrá?

El ejemplo de Lino Brañao, histórico ministro de Ciencia y Tecnología de Cristina al que Macri le dio continuidad en el cargo, podría ser inspirador. Soportó recortes presupuestarios y la degradación de su cartera a secretaría, pero llegó hasta el final. Y acaba de anunciar su retiro después de integrar gobiernos sucesivos durante los últimos 16 años. Queda su legado. Entre los cuadros técnicos, la Gran Barañao es una jugada difícil pero no imposible.

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Alejandra Daiha

Alejandra Daiha

Editora Ejecutiva y columnista de Radio Perfil.

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