domingo, diciembre 8, 2019

OPINIóN | 22-11-2019 16:09

La traición de los influencers: ayuno digital

Nacieron de la mano del negocio de las redes pero ahora reniegan de ellas. Dicen que están intoxicados y se someten a dietas virtuales. Las calorías vacías de la industria 4.0.

La intoxicación que produce el consumo de redes sociales, muchas veces, no es soportada ni por aquellos que fueron nacidos y criados en comunidades virtuales. Así es como, en los últimos tiempos, varios influencers decidieron someterse a una huelga de hambre digital: es decir, dejar de alimentarse de las calorías vacías que produce la industria 4.0.

Quienes engordaron sus figuras populares gracias al negocio de Instagram, Facebook y Twitter; quienes acumulan millones de seguidores con apetito por conocer sobre ellos; quienes se dedicaron a postear centímetros de vidas cotidiana y cobran por cada publicación, ahora se rebelan a la tiranía de esta obesidad digital. Y dicen: basta de redes. Al menos, por un tiempo.  

Flor Vigna, una influencer con más de 4 millones de seguidores, que ahora ya es una cara conocida de la tele, llevaba una dieta rica en exposición virtual. Desayunaba interacción con su fandom. Almorzaba el posteo de videos con su novio. Y cenaba con la publicación de su frase preferida. Un cronograma estricto. Hasta que un día se dio cuenta que en ese régimen había condimentos no deseados: ansiedad, dependencia y la glotonería de sus fans por opinar sobre su vida privada. "Sentí que necesitaba usar ese tiempo y atención para dedicárselo a otras cosas", inició Flor su ayuno en redes, agobiada por las exigencias del celular. El plan de desintoxicación estaba en marcha.

Sofi Morandi fue otra de las influencers que decidió pasar por un período de abstinencia de Twitter. "Me saturó. Necesito buenas vibras y energía", se quejó la actriz por las críticas de los usuarios y se fue de esa red social. Habrá que ver, en su nuevo programa detox, qué tiempo reservará a los videos virales que, en el pasado, utilizó como estrategia para llegar a la televisión. 

Que los influencers renieguen de las redes sociales cuando, durante tanto tiempo, las alimentaron con pedazos de sus propias vidas, es algo que reivindica mi primitivismo digital. Una dieta virtual saludable no puede estar solo basada en el show. Necesita el ejercicio intensivo de la intimidad.
 

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María Fernanda Villosio

María Fernanda Villosio

Editora de Información General y columnista de Radio Perfil.

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