PERSONAJES | 28-12-2022 09:20

Agustín "Cachete" Sierra: “estuve dos años parado”

De estrella infantil a joven profesional del juego televisivo y las tablas. La versatilidad y la dificultad del actor para tener trabajo sostenido.

Lo primero que llama la atención al iniciar la charla con el actor Agustín Sierra es su voz aguardentosa, varonil y al mismo tiempo seductora. Pero igual de atrayente resulta su sonrisa que derrocha simpatía y bonhomía. Lejos de cualquier divismo, se presta a la charla con sincero entusiasmo y cordialidad. 
Surgido de las ficciones de Cris Morena, formó parte del elenco de las populares y exitosas tiras "Chiquititas", "Rincón de luz", "Floricienta" y "Casi ángeles", entre otras.

Durante su paso por el “Cantando 2020” de ShowMatch, en El Trece, logró ganarse el corazón de la gente y se coronó campeón, algo que ni siquiera él imaginaba, tras sufrir las continuas observaciones de la mítica Nacha Guevara a su, según ella, entonar desafinado. También fue un año muy duro en el que atravesó pérdidas inconsolables, como la muerte de su abuelo y de su padre. 

En la siguiente temporada televisiva, volvió a otra producción de Marcelo Tinelli y fue una de las figuras de “La Academia”. Aunque no ganó el certamen, justamente allí, encontró el amor con su partenaire, la bailarina Fiorella Giménez: "No soy mucho de estar en pareja, este es mi tercer noviazgo. Lo fuimos llevando de a poco y hoy en día estamos felizmente enamorados, viviendo juntos", cuenta. 

En la presente oferta de la pantalla chica, se lo vio camuflado como uno de los participantes de “¿Quién es la máscara?” (Telefe) y llegó a la semifinal. Por último, junto a Candela Vetrano, Mery Del Cerro y Tomás Fonzi, protagonizó una nueva versión escénica de la obra “La verdad”, del prestigioso dramaturgo y cineasta francés Florián Zeller, con dirección de Ciro Zorzoli y producción de Gustavo Yankelevich, en la flamante sala Politeama, de Paraná al 500, que se transformó en uno de los cinco espectáculos más vistos y volverá a la cartelera porteña el 13 enero de 2023, pero en el Teatro Apolo.

“Con el tiempo vamos a darnos cuenta de que es una oportunidad histórica”, dice en referencia al hecho de haber reinaugurado el Politeama, una sala que fue demolida en 1958 y que Juan José Campanella rescató y reconstruyó. 

Noticias: Cuando a futuro se mencione a este nuevo Politeama, se recordará que la reinauguración fue con esta obra y con usted en ese elenco. ¿Qué se siente participar del renacimiento de un nuevo teatro?

Agustín Sierra: ¡Sí! Realmente. En la historia de la cultura y del teatro argentino. Fue un sueño cumplido volver a trabajar con Yankelevich, estrenar las tablas de una nueva sala, conocer a Campanella, hacerlo con una obra extraordinariamente bien escrita, una comedia de lujo, que es intensa y donde estoy en escena de principio a fin. Todo fue mucho más que cualquier deseo de hacer teatro. Creo que es un evento que, como decís, va a quedar para la memoria y que se lo contaremos a nuestros hijos. Pero en definitiva fue, es y será una experiencia maravillosa. 
Noticias: La gran actriz francesa Isabelle Huppert afirma que hacer comedia es mucho más difícil que abordar el drama. ¿Usted qué piensa? 

Sierra: Coincido totalmente. Creo que la comedia exige más atención y, en cierto sentido, es como cruel. Aunque la obra funciona y la gente se ríe, hay días en que el público viene cansado y con sus problemas, y es más arduo arrancar una risa. Por el momento que estamos viviendo, por la economía, por lo que fuera, sacar una sonrisa o risa genuina es muy dificultoso. Entonces, en estos tiempos, contar un drama y llevar a un lugar donde empatizar el dolor resulta, quizás, más cómodo. De todos modos, el profesionalismo es el mismo. En nuestro caso, afortunadamente, contamos con un texto inteligente, interesante y disfrutable. Nunca hay que confiarse en las carcajadas y sí estar concentrados y conectados porque para hacer comedia hay que estar más vivo que nunca. Tenés que reencontrarte todo el tiempo y ese es el desafío o la clave, estar presentes. Porque tal vez el reconocimiento recién llega al final. Es un aprendizaje cotidiano para que cada función sea un nuevo goce. 

Noticias: ¿Qué enseñanza le dejaron sus últimas experiencias laborales que involucraron cantar, bailar y actuar?

Sierra: Además de estar bien físicamente, en el sentido de estar permeable a la energía cambiante de cada jornada, y que hay que mantenerse atento a las energías que te atraviesan, de hecho, practiqué yoga y en los últimos años, fundamentalmente, aprendí a cuidar mucho mi voz. Tengo un coach vocal, pero la cuido y descanso bastante. Lo cual implica también tener la mente tranquila y no dejarse invadir por el estrés. Hacer las cosas bien. Ahora que lo pienso, estoy en un momento más maduro de mi vida. Trabajo desde chiquito y siempre fui muy profesional. Eso no cambió. Estoy en pareja, muy bien con mi familia, buscando mantener un equilibrio y disfrutar del presente. 

Noticias: ¿Cómo lidia con el hecho de que el trabajo actoral es tan incierto con épocas más afortunadas que otras?  

Sierra: Esa es la parte más terrible y linda de esta profesión. En ese sentido me crié trabajando. Arranqué a los ocho años y tuve la suerte de tener actrices al lado mío como Julia Calvo, a quien amo y me parece que derrocha talento, que siempre me decía: “Esto no es así, no es normal que durante doce años seguidos vos tengas laburo en las mejores tiras y con Cris Morena”. Que debía saber valorarlo, pero tener los pies sobre la tierra. Porque después de hacer esos programas durante más de una década y de forma consecutiva, ir de giras y estar en el Gran Rex lleno, me sucedió al revés, estuve dos años parado. Volví a hacer teatro, pero en cooperativa y en salas independientes. En vez de personajes principales, algún bolo en una ficción. Hacer castings y no quedar. Pero la vida tiene eso, un subibaja y no significa que seas el peor. Solo hay que focalizarse para cuando vuelva la oportunidad, porque siempre las hay y debemos saber aprovecharlas. 
 

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Alejandro Ullúa

Alejandro Ullúa

Periodista crítico de televisión.

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