Jueves 8 de diciembre, 2022

PERSONAJES | 17-10-2022 14:29

Jessica Trosman:“No me gusta ponerme rótulos”

De diseñadora de indumentaria a presentar una muestra de arte. Los prejuicios y por qué pateó el tablero.

Vivió varias vidas en una, creó marcas, las dejó partir, fundó otras y las soltó, pero siempre fue fiel a sí misma. Jessica Trosman, diseñadora fundacional de la moda argentina, nunca se dejó llevar por la conveniencia sino por el deseo. Como cuando pateó el tablero de la indumentaria y decidió tirarse de cabeza a la escultura, sin red y sin prejuicios. Hoy disfruta de su primera muestra individual en Gachi Prieto Galería y lejos de renegar de su pasado, lo suma a este nuevo comienzo. Crónica de un viaje con escalas en el trabajo conjunto, el tiempo, los vaivenes de la moda, el humor del arte y otra vuelta de tuerca con Trosman Churba.

Noticias: Si bien desde hace rato venía trabajando en esculturas textiles, ¿cómo surgió la idea de Temporada, su primera muestra individual?
Jessica Trosman: Hace aproximadamente un año, Gachi Prieto me convocó para hacer una muestra y no tenía tan pensado el concepto así que empecé a trabajar. Viste que uno viene del mundo de la moda y al principio quiere desterrar todo eso y no sale (risas). Así que cada vez que pensaba en la muestra volvía a la idea de una temporada, de un desfile y entonces me planteé por qué no hacerlo de esa manera y ser lo más genuina posible.

Noticias: En la moda una temporada tiene muchísimo trabajo detrás, corridas, adrenalina y también incertidumbre por el resultado. ¿Hay algo de eso?
Trosman: Sí, porque encaré el concepto con todo lo bueno y todo lo malo. Cuando hacés moda detestas las temporadas, pero ahora que de algún modo estoy fuera de ese circuito quise homenajearlas. Siento que estos nuevos cuerpos escultóricos que aparecen en mi vida pasan a ser lo que antes eran las personas a las que vestía. Quise explorar nuevas formas más arriesgadas donde no existe la sisa ni el tiro, lo cómodo o lo incómodo, pero más allá de todo eso el cuerpo humano me persigue. Esta es la mejor manera que encontré para hablar de mi pasaje del diseño de indumentaria a otra parada en este camino, que todavía no sé muy bien cuál es. Todos los creativos de cualquier disciplina tienen distintas paradas en la vida para explorar desafíos nuevos y diferentes.

Noticias: Mencionó la comodidad, ¿está bueno incomodarse?
Trosman: Totalmente, está bueno salir de la comodidad y yo tiré la chancleta (se ríe), largué todo.

Noticias: ¿Y qué motivó el chancletazo?
Trosman: Sentí la necesidad de desmantelar lo hecho para transformarlo en algo nuevo. Llegó un momento en el que había mucha infraestructura, un montón de gente y necesité trabajar más sola, buscar otro ritmo. Porque la moda es encantadora pero al mismo tiempo no pone en valor el trabajo y el tiempo que hay detrás de un diseño. En un punto es un poco perverso ese sistema donde se diseña, se produce, se consume y se desecha. Quería hacer algo que perdurara más. 

Noticias: ¿El mundo del arte es más libre que el de la moda?
Trosman: Para mí sí. No tener que lidiar con factores que implican los no y los sí de una colección, con la grilla comercial, con tantos prejuicios… El mundo del arte es más liberador, sobre todo porque pude encontrarme conmigo. Hoy la industria de la moda requiere de emprendimientos que no son personales, se necesita mucha gente detrás de una marca, necesitás de esos conglomerados comerciales. Son los únicos que tienen el dinero suficiente para apoyar el marketing y una buena producción.

Noticias: ¿Se aburrió de la moda o de su sistema?
Trosman: Creo que ya dí la vuelta en la moda. No quiere decir que no vuelva a hacer algo, seguramente en algún momento volveré con algo nuevo cuando tenga ganas y lo sienta verdaderamente. Pero no estoy para tener mucha gente a mi cargo en este momento de la vida, quiero estar más liviana.

Noticias: Algunas cargas no se ven pero están. ¿Tuvo temor de que en el mundo del arte existiera un prejuicio porque usted provenía del diseño de indumentaria?
Trosman: Por supuesto. Me lo pregunté y entendí que tenía que hacerlo. Soy alguien que siempre laburó mucho la técnica y en este caso también, no sé si soy una artista, no me gusta ponerme rótulos. No estoy muy pendiente del qué dirán, profundizo mucho la técnica y los recursos, en el horóscopo chino soy caballo de fuego, así que le meto garra y no miro para el costado. Siento que me junté con un montón de gente que carece de prejuicios, trabajo con Emiliano Miliyo que es un gran artista y me da muchísimo soporte, para esta muestra trabajamos con Diego Bianchi que proviene del Diseño Gráfico y tiene una mirada diferente. Soy muy fan de muchos artistas, siempre coqueteé con ese mundo. Me fascina el arte desde siempre y admiro a la gente que le dedica horas a una obra.

Noticias: ¿Necesitó separarse de la moda para poder volver en algún momento? Porque a veces la moda puede ser asfixiante como una mala relación amorosa.
Trosman: Eso es justo lo que me pasó. También vinieron momentos muy fast fashion que son valederos, pero la dedicación que uno le pone al diseño está subvaluada, por eso me corrí también, ya no podía dedicarle lo que quería a mi trabajo. Pensé: “Esto es un negocio pero siempre y cuando te haga feliz, si no hay felicidad movete, incomodate”. Cuando salí de ahí empecé a reencontrarme con mi archivo y eso me hizo muy bien porque empecé a entender algunas cosas.

Noticias: ¿Cuáles fueron esas cosas?
Trosman: Cuando estás en la moda corrés todo el día y esa característica me identifica bastante, así que entender eso y poner el freno de mano no fue algo menor. Necesitaba un poco de introspección. Tengo mucho de herencia textil en mi modo de producción, me cuesta quedarme quieta pero hoy puedo estar frente a una obra y pensarla tranquila, si durante 15 días no quiero retomarla no lo hago, nadie me está tocando la espalda para apurarme. Son otros tiempos.

Noticias: ¿Que su obra recupere lo textil fue deliberado?
Trosman: Cuando tiré la chancleta en 2019 pensé que no iba a hacer algo lejano a mi esencia, no me iba a poner a pintar al óleo. Amo y valoro mucho ese trabajo, pero no es lo mío. Así que empecé el taller con Emiliano y él me dio el soporte necesario porque yo lo que quería era poder inflar las prendas y de algún modo tener estos nuevos amigos, monstruos, humanoides que asoman en las esculturas. Las obras están relacionadas con sensaciones que tengo en el día. No sé si fui buena en la ropa o si lo soy creando esculturas, pero lo que me gusta es continuar haciendo cosas. Mientras dure este momento, no se cuanto será, en la moda estuve un montón de tiempo, quiero ir bien a fondo. Lo tomo como una parada del colectivo, hoy estoy en ésta.

Noticias: Se me ocurre que si fuera colectivero sería uno bastante particular porque le interesa más el recorrido que llegar a la terminal
Trosman: (ríe) Exacto. Me interesa el camino, armar equipos estables, chiquitos. Porque ahora siento que estoy gateando, empezando todos los días. En el mundo de la moda yo estaba en automático. Si algún día vuelvo quiero sentir que este tiempo me sirvió para hacer otra cosa.

Noticias: En el arte hay crítica y en la moda, por lo menos a nivel local, no. ¿Por qué cree que ocurre eso?
Trosman: En el arte está aceptada la opinión, el tener una mirada sobre la obra, un punto de vista. Creo que lo de la ausencia de crítica en la moda tiene que ver con varios factores, la carrera de Diseño de Indumentaria recién tiene un par de décadas, me parece que por un lado no hay tradición y a la gente le cuesta animarse. Después también está el tema social, el de los eventos, el comercial donde si opinás está el temor a perder la pauta. Y no es hablar mal de la moda, para nada, porque yo estoy muy agradecida por todo lo que me dio y lo que pude desarrollar. 

Noticias: En este juego de diferencias entre el arte y la moda podemos hablar del humor. ¿Acá a la moda se la toma demasiado en serio? 
Trosman: No hay un juego, no está bien visto producirse. Cuando fui a Japón por primera vez flasheé mal y me la pasaba corriendo con la camarita a la gente que iba por la calle. Porque tanto los hombres como las mujeres se producen para estar diferentes y esos atuendos tienen un sentido del humor increíble. Acá jugar con lo que te ponés está mal visto y más siendo hombre, eso es un paradigma ridículo. Y para una marca darse el lujo de los lúdico es riesgoso.

Noticias: ¿Se puede vivir del arte?
Trosman: Creo que sí, pero no tengo mi hoja de ruta tan marcada como la que tenía en la moda, hoy estoy acá y me gusta, me meto con todo pero no está el tema del cash flow, del negocio, creo que ese es el camino. El 22 de octubre haremos con Martín Churba una muestra que se llamará Humana en la Usina del Arte y estoy disfrutando esa vuelta de Trosman Churba mientras armo un taller propio, un lugar de encuentro para artistas. ¿Qué vendrá? Ni idea, pero está buena esa sensación.

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Marcela Soberano

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