Hay actores que construyen su carrera a partir de un golpe de suerte mediático y otros que prefieren avanzar con la paciencia de quien entiende que el oficio se conquista paso a paso. El joven y atractivo Junior Pisanú pertenece a este último grupo. A fuerza de formación y una búsqueda sostenida, consolida un recorrido que lo encuentra en un momento intenso de su promisoria carrera. Protagonizó “La herida” de Diego Gottheil, su primera película, participó del film “Una jirafa en el balcón” de Diego Yaker, en coproducción con España, y de la serie de Netflix “El secreto de la familia Greco”. Hasta hace poco actuó en “Como bestias”, adaptación teatral de la novela de Violaine Bérot y en “Incidente en Vichy”, de Arthur Miller. Actualmente, lo hace en “La muerte de un viajante”, también de Miller, obra maestra de la dramaturgia contemporánea, y forma parte del ciclo Idénticos de “Teatro por la identidad”. También ensaya “El centroforward murió al amanecer” de Agustín Cuzzani y “Los acantilados” de Ignacio Apolo.
Hijo de la modelo Daniela Cardone y el cirujano Rolando Pisanú, hermano de la actriz Brenda Gandini, eligió, sin embargo, recorrer un camino propio. Rechazó durante años el atajo de la exposición en los medios para privilegiar su crecimiento artístico antes que su popularidad. Esa decisión tuvo costos, pero también le permitió construir una identidad más cercana a una concepción artesanal de la actuación. “Sin duda, uno de los mejores actores de su generación”, lo calificó el crítico teatral de esta revista.
Mira a los ojos y habla sereno. Sin estridencias ni poses, revela la convicción de quien entiende que el verdadero reconocimiento no llega con la fama, sino con la posibilidad de seguir creciendo.
Noticias: Atraviesa un gran presente profesional. ¿Es fruto del azar o de una búsqueda?
Junior Pisanú: Es una decisión que tomé hace muchos años. Elegí hacer mi camino, formarme, mantenerme en movimiento. Para mí lo importante es no quedarse quieto y hoy estoy disfrutando mucho. También es cierto que la mayoría de los proyectos en los que trabajo pertenecen al circuito independiente. Son cooperativas y, para poder vivir de esto, muchas veces hay que hacer varias obras al mismo tiempo. No alcanza con una sola para pagar el alquiler.
Noticias: ¿Qué busca en un proyecto antes de aceptarlo?
Pisanú: Soy un gran defensor del trabajo sobre el texto. En un momento donde hay tanta improvisación, siento que vale la pena volver a esa herramienta. Trabajar un texto exige tiempo, método y comprensión. En definitiva, ahí está el verdadero oficio.
Noticias: ¿Cuándo apareció la vocación?
Pisanú: Al terminar la secundaria ya tenía bastante claro el camino. Desde chico conviví con este ambiente. Acompañaba a mi mamá a grabaciones, esperaba en camarines, recorría estudios de televisión. Pero creo que el origen viene de más atrás. Mi abuela paterna fue actriz de cine en la década del cuarenta. Su nombre artístico era Gloria Bernal. En realidad, se llamaba Gloria Bonacosta. Estaba por filmar su tercera película cuando apareció mi abuelo, que era un prestigioso médico cardiovascular del Hospital Italiano. Él le planteó una elección muy clara: la carrera o la familia. Mi abuela decidió formar una familia. De algún modo, yo también soy consecuencia de esa historia.
Noticias: ¿En su caso nunca existió un mandato para seguir una profesión tradicional?
Pisanú: No, para nada. Mi padre fue todo lo contrario. Siempre tuvo una enorme empatía con nosotros y nos decía que lo importante era hacer aquello que realmente nos hiciera felices. Nunca importó si era una profesión que daba mucho dinero o no. Es curioso porque proviene de una familia de profesionales, pero jamás intentó imponerme ese modelo.
Noticias: ¿En algún momento pensó que se había equivocado de profesión?
Pisanú: A veces pienso que podría haber estudiado economía o alguna carrera que ofreciera mayor estabilidad. Pero la verdad es que nunca pude imaginarme haciendo otra cosa. Por supuesto que entiendo la importancia del trabajo comercial. Muchos colegas encuentran en la publicidad la posibilidad de sostener económicamente su carrera. Pero también es un ámbito donde muchas veces no depende del talento sino de responder a determinadas características físicas o al criterio de un cliente.
Noticias: Su familia es muy conocida. Muchos en su lugar habrían aprovechado esa exposición para instalarse en los medios.
Pisanú: Durante mucho tiempo fui bastante reacio a todo lo mediático. En mi infancia conviví con ese mundo y, cuando empecé a construir mi carrera, sentí la necesidad de hacer exactamente lo contrario. Quise que cada paso estuviera respaldado por el trabajo y la formación. Con los años me di cuenta de que, probablemente, perdí algunas oportunidades por mantener esa postura. Hoy soy más flexible. Entiendo que determinadas reglas existen y que también hay que aprender a convivir con ellas. Me gustaría formar una familia, ser un sostén económico y, para eso, hay que trabajar y facturar. No reniego de la exposición. Lo que intento es que nunca sea el motivo principal de mi carrera.
Noticias: ¿Cómo es su vida cuando baja del escenario?
Pisanú: Vivo solo desde hace cinco años, en San Isidro. Ya me había independizado a los 18, después viví un tiempo en Chile, regresé a la casa de mi padre y más tarde volví a mudarme solo. No es sencillo sostener un alquiler. Lo hago combinando teatro, publicidades y algunos trabajos eventuales. Hoy no estoy en pareja. Estuve seis años en una relación que terminó hace tres. Disfruto muchísimo las mañanas. Me gusta leer antes de empezar el día. También hago deporte, juego al fútbol cuando los horarios de las funciones lo permiten y voy a terapia. Necesito esos espacios para equilibrar una profesión tan cambiante.
Noticias: ¿Cómo es hoy la relación con sus padres?
Pisanú: Muy buena con ambos, aunque distinta. Con mi padre comparto mucho más la vida cotidiana. Vivimos cerca y tenemos una relación muy de compañeros. Con mi mamá también nos llevamos muy bien, pero ella siempre fue una persona muy libre, muy bohemia, con necesidad de preservar su espacio. Con los años aprendí a entender esa forma de ser y a respetarla. Nos vemos, compartimos comidas familiares, reuniones con mis hermanos y mis sobrinos, pero la dinámica es diferente.
Noticias: ¿Fueron a verlo actuar?
Pisanú: ¡Por supuesto! Están profundamente orgullosos. Mi mamá fue al ensayo general y al estreno de “La muerte de un viajante”. Se emociona muchísimo cada vez que me ve actuar. Mi papá también. Recuerdo que el día del estreno fue el primero en ponerse de pie para aplaudir y salió llorando del teatro. Mis hermanos me acompañan de la misma manera. Ese apoyo es impagable. Más allá de las dificultades de la profesión, saber que quienes uno quiere están ahí, celebrando cada paso, tiene un valor enorme.
Noticias: ¿Cómo observa el clima político y social actual?
Pisanú: No voté al actual presidente. Entiendo que los gobiernos anteriores cometieron errores muy importantes y que eso explica parte de la situación que vivimos, pero no me siento identificado con la mirada que hoy existe sobre la cultura. Me preocupa que muchas veces el discurso público se construya desde la confrontación y la violencia. No creo que eso ayude a una sociedad que ya viene muy fragmentada. Al mismo tiempo, tampoco pienso la realidad en términos absolutos. La historia demuestra que las sociedades siempre atravesaron tensiones y enfrentamientos. Ningún espacio político está libre de errores.
Noticias: Hoy todo termina midiéndose únicamente en términos de éxito económico, ¿cómo vive esta realidad?
Pisanú: Es verdad, todo se resume a cuánto facturás, cuántos seguidores tenés o qué nivel de alcance lográs en las redes. Entiendo perfectamente que vivimos en una sociedad capitalista y que el dinero es necesario. Yo también quiero trabajar, ganar bien, comprarme ropa, salir a comer o tomar un buen vino. No reniego de eso. Lo que me preocupa es que muchas veces se pierden de vista cuestiones más profundas. El arte no siempre puede medirse con una planilla de Excel.
Noticias: Sin embargo, reconoce que también tuvo que adaptarse a esas reglas.
Pisanú: Claro. Sería ingenuo negarlo. Con el tiempo entendí que uno tiene que aprender a moverse dentro del mundo que le toca vivir. Ojalá pueda tener cada vez más trabajo, hacer teatro, cine, series y vivir de esta profesión con tranquilidad. No me interesa la exposición por sí misma, pero tampoco quiero cerrarme puertas por prejuicios.
















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