Javier Milei eligió la cadena nacional para pronunciar una de sus definiciones más contundentes sobre las Islas Malvinas. “Son argentinas por historia y por derecho. No hay discusión al respecto”, afirmó el Presidente el jueves 3 de septiembre desde la Casa Rosada. El mensaje, acompañado por anuncios diplomáticos, económicos y militares, volvió a colocar el reclamo de soberanía en el centro de la agenda.
La intervención también recuperó una imagen incómoda del archivo reciente. Tiempo atrás, NOTICIAS reveló que Milei tenía un retrato de Margaret Thatcher en su despacho presidencial, colocado sobre una mesa lateral, entre libros y documentos de trabajo.
El objeto condensaba una de las contradicciones más sensibles de la relación del mandatario con la causa Malvinas. Thatcher fue la primera ministra británica que condujo al Reino Unido durante la guerra de 1982. Bajo su gobierno se produjo el hundimiento del crucero General Belgrano, atacado fuera de la zona de exclusión fijada por Londres, con un saldo de 323 argentinos muertos.
La admiración de Milei por la dirigente conservadora nunca fue un secreto. Durante el debate presidencial de 2023 la definió como “una de las grandes líderes de la historia de la humanidad”. Ya instalado en la Casa Rosada, volvió a defender esa valoración en una entrevista con la BBC.
“Hubo una guerra y a nosotros nos tocó perder”, sostuvo entonces. Para Milei, reconocer el desempeño de quienes estuvieron del otro lado del conflicto no implica abandonar el reclamo argentino. En aquella oportunidad colocó a Thatcher junto con Ronald Reagan y Winston Churchill entre sus referentes políticos internacionales.
Sin embargo, la presencia de su retrato en el despacho presidencial le agregó una dimensión simbólica al debate. No era solamente una declaración sobre las reformas económicas o el liderazgo de la llamada Dama de Hierro: su imagen ocupaba un lugar dentro de la oficina del jefe del Estado argentino.
La cadena nacional de este jueves mostró a un Milei decidido a reforzar otra faceta. El Presidente afirmó que los habitantes de las islas constituyen una población implantada y que, por ese motivo, no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación. También sostuvo que los referendos realizados en el archipiélago carecen de validez para resolver la disputa.
El discurso marcó una diferencia respecto de otras declaraciones del propio mandatario. En 2025 había expresado su deseo de que los isleños eligieran ser argentinos y habló de una recuperación basada en convertir al país en una potencia atractiva para ellos. Esta vez, en cambio, se ajustó a la posición histórica de la diplomacia argentina.
Milei anunció además el endurecimiento de las sanciones contra las empresas que participen en la explotación petrolera sin autorización nacional, mayores recursos para construir una base naval integrada en Tierra del Fuego y el envío al Congreso de un proyecto de defensa de la soberanía. La iniciativa también contempla la creación de un Consejo de Seguridad Nacional.
El Presidente presentó las medidas como una respuesta al avance del proyecto petrolero Sea Lion y a la posibilidad de que Estados Unidos revise su posición histórica frente a la disputa. También convocó a la dirigencia política, económica y social a sostener una postura común porque, según afirmó, Malvinas no pertenece a un gobierno ni a un partido político.
La oposición, sin embargo, volvió a señalar su admiración por Thatcher y acusó al Gobierno de utilizar electoralmente una causa nacional. En ese contexto, la vieja imagen del despacho recuperó actualidad: mientras Milei endurecía su lenguaje contra Londres, regresaba a escena el retrato de quien condujo al Reino Unido durante la guerra.
El Presidente cerró su mensaje con un “Viva la patria”, en lugar de su habitual “Viva la libertad, carajo”. Pero la fotografía revelada por NOTICIAS permaneció como contrapunto de la nueva narrativa oficial. La causa Malvinas había llegado al centro del discurso de Milei; la figura de Margaret Thatcher volvía desde el fondo de su escritorio.















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