Friday 4 de September, 2026

POLíTICA | Hoy 14:09

Las críticas a Oría por el encuadre de Milei en la cadena por Malvinas

La silla corrida respecto al centro de la escena abrió un debate inesperado en redes sobre la puesta visual y el responsable audiovisual del Gobierno.

Una cadena nacional concebida para transmitir autoridad terminó abriendo una discusión imprevista: el lugar que ocupaba Javier Milei dentro de la pantalla. Durante el mensaje sobre las Islas Malvinas, la escenografía parecía ordenada alrededor de la chimenea y el escritorio, pero la silla del Presidente había quedado desplazada respecto de ese eje. El detalle fue pequeño. Para las redes, resultó suficiente.

El realizador audiovisual Julián Alvez expuso el desajuste mediante una grilla superpuesta sobre una captura de la transmisión. “Como contribuyente exijo que para la próxima cadena nacional el Presidente aparezca en el centro”, escribió en X. Después sugirió, con ironía, crear una Dirección de Realización Audiovisual y designar a alguien formado en la Universidad del Cine.

Oría

El cargo, en realidad, ya existe. Su titular es Santiago Oría, egresado de esa institución y responsable del área audiovisual de la Presidencia. El comentario apuntaba directamente contra él.

La imagen que acompañaba el post permitía reconocer el problema señalado: el escritorio estaba alineado con la chimenea del salón, uno de los elementos dominantes del fondo, mientras que Milei y su silla aparecían levemente corridos. Las respuestas prolongaron la burla. Un usuario dijo que el mandatario estaba “volcado a la derecha” porque se trataba de un mensaje político; otro atribuyó el desequilibrio a una supuesta “decisión creativa”.

Una composición descentrada no constituye necesariamente un error. Puede utilizarse para generar tensión, equilibrar otros elementos o dirigir la mirada. Pero la lógica de una cadena nacional suele ser otra: frontalidad, solemnidad y simetría. Cuando el decorado promete un centro y la figura principal no lo ocupa, el ojo percibe una anomalía. Mucho más si esa figura es el Presidente y el mensaje pretende mostrar control.

Oría no es una presencia lateral dentro del dispositivo comunicacional libertario. Fue designado oficialmente director de Realización Audiovisual de la Presidencia mediante el decreto 444/2024. Desde ese puesto supervisa las cadenas nacionales, los videos de las giras, las piezas institucionales y buena parte del material que el Gobierno difunde a través de las pantallas. En una entrevista anterior había definido su misión como la tarea de cuidar que la iluminación y la ubicación de las cámaras favorecieran a Milei.

Esa responsabilidad explica por qué las críticas llevaron su nombre, aunque una captura no permita determinar quién colocó personalmente la silla o tomó la decisión final sobre el plano. El reproche hacia Oría fue institucional: el funcionario tiene bajo su órbita la construcción audiovisual de la figura presidencial.

El mensaje había sido grabado en la Casa Rosada durante la tarde del jueves 3 de septiembre. La toma comenzó a las 18.52 y Milei completó la lectura sin repetirla. La transmisión salió al aire a las 21 y se extendió durante unos quince minutos.

En ese tiempo, el Presidente ratificó el reclamo argentino de soberanía, anunció el endurecimiento de las sanciones contra compañías que participen en la explotación petrolera sin autorización nacional, prometió ampliar los recursos destinados a la base naval integrada de Tierra del Fuego y anticipó el envío al Congreso de un proyecto de defensa de la soberanía. El texto oficial buscó colocar a Malvinas por encima de las disputas partidarias.

Pero las imágenes también producen su propio mensaje. Mientras el Gobierno intentaba ubicar la causa Malvinas en el centro de la agenda, una parte de la conversación digital se detuvo en una paradoja visual: el que no había quedado exactamente en el centro era Milei.

Galería de imágenes

En esta Nota

Franco Guareschi

Franco Guareschi

Comentarios