POLíTICA | 07-02-2023 15:50

Cristina Kirchner o Vilma Ibarra: ¿quién le grita a Alberto Fernández?

Máximo Kirchner sugirió quién era la mujer que le levantaba la voz al Presidente. ¿La secretaria Legal y Técnica o la vicepresidenta?

Una frase de Máximo Kirchner en la entrevista que dio la semana pasada al portal El Cohete a la Luna disparó una pregunta inmediata. Intentaba defender a su madre, de las acusaciones que en algún momento circularon de que “maltrataba a Alberto Fernández”. La oración completa fue: “En este gobierno no es Cristina Kirchner la mujer que le grita a Alberto, quizá haya otra, no sé, pero no es Cristina”. Cuando dijo “quizá haya otra” dejó el enigma en el aire y de inmediato comenzaron las especulaciones.

La duda fue despejada en el diario Página 12: “Por los pasillos de Casa Rosada aseguran que quien suele levantarle la voz al primer mandatario es una de las mujeres que forman parte de su círculo íntimo y que viene sobreviviendo a los sucesivos cambios de gabinete. Desde el entorno del Presidente hablan de gritos, incluso en reuniones de gabinete”. La única mujer que cumple con todos esos requisitos es Vilma Ibarra, una de las funcionarias de mayor confianza del Presidente.

La sutil referencia de Máximo Kirchner a una mujer que grita, lo deja en un lugar incómodo frente al movimiento feminista que deplora ese tipo de expresiones que buscan comparar discursos enérgicos y debates caldeados con simples gritos, sobre todo cuando esos gritos salen de una mujer. Una machiruleada, diría CFK, a quién también han intentado dejar más cerca de la histeria, que del debate de ideas, cuando discute con vehemencia.

Internas. De la aparición de Vilma Ibarra en escena surgen dos preguntas: ¿Por qué Máximo Kirchner la introduce en la conversación sin mencionarla? ¿Quién es la fuente de Casa Rosada que la sugiere? Para encontrar respuesta a la primera pregunta hay que romentarse al 2015 cuando Vilma Ibarra editó el libro Cristina vs. Cristina, un análisis de los discursos y las medidas que tomó Cristina Kirchner como presidenta, contrapuestos con sus intervenciones como diputada, legisladora y convencional constituyente.

En aquel análisis, Vilma Ibarra encontró contradicciones en temas como el combate a la corrupción, el federalismo, las privatizaciones, la transparencia, los blanqueos y muchos otros temas que tenían una Cristina Kirchner más combativa en el Congreso y más permeable en la presidencia o viceversa. Aquella publicación nunca le cayó en gracia a la hoy vicepresidenta, quien incluso ha dicho en público que para formar el Frente de Todos tuvo que aceptar gente con la que estaba peleada. Ibarra era una de ellas. La sugerencia de Página 12 a Ibarra, según relatan en Casa Rosada, podría haber salido de las oficinas de Gabriela Cerruti, la portavoz presidencial que estaría atravesando un cortocircuito con Ibarra, con quien tampoco se hablaría.

Diferencias. La secretaria de Legal y Técnica tiene sus adeptos y detractores. La cercanía la presidente le ha traído problemas, pero desde ese sector es una de las pocas que brega por la unidad del Gobierno. “Hay que evitar que cualquier situación lastime la autoridad presidencial y la unidad.”, dijo en abril del año pasado al Diario Perfil. Para Ibarra ambas cosas están atadas de la mano, porque hoy, quien debería ser la síntesis de la unidad es el presidente. Si el coalición se rompe, el mayor lastimado es Alberto Fernández.

A lo largo de estos años hubo diferentes actores que atacaron la figura de Alberto Fernández. Al principio esas críticas llegaban desde lugares marginales como Hebe de Bonafini o la ex embajadora en Venezuela, Alicia Castro. Con el tiempo esas críticas empezaron a aparecer dentro de funcionarios del propio oficialismo como Sergio Berni o Andrés “El Cuervo” Larroque. Pero tal vez uno de los momentos en los que le tocó poner el cuerpo a Vilma Ibarra para llevar calma a la salvaje interna del Gobierno fue tras la derrota en las elecciones parlamentarias del 2021, cuando el ministro del Interior Eduardo “Wado” De Pedro presentó su renuncia. En aquel entonces, Ibarra medió entre De Pedro y el Presidente e, incluso, habló con los medios para decir que el presidente no había aceptado las renuncias que le habían presentado.

Unidad. Ibarra tiene diálogo con casi todos los actores del oficialismo. Entre ellos también se incluye a hombres y mujeres cercanos a CFK. Ha mantenido reuniones mano a mano con Máximo Kirchner, que tal vez hoy ambos desconozcan, tras la chicana del diputado. Una de las grandes amigas de Ibarra es Graciana Peñafort, directora de Asuntos Jurídicos del Senado, y una de las principales asesoras legales de Cristina Kirchner. Algo así como la Vilma Ibarra de CFK. En uno de los tantos encuentros que mantuvieron en 2022, siempre con una mesa de por medio, en los que se sirve carne y se los riega con malbec, Ibarra le confesó que Alberto, había virado a una triste estrategia de enviarle mensajes a CFK a través de gestos políticos. Eso era cuando todavía había alguna chance de que la coalición se mantuviera unida. Hoy esa situación cambió a un clima mucho más álgido, en el que el inicio de la campaña electoral está a la vuelta de la esquina y nadie vuelve sobre sus pasos.

Vilma Ibarra es parte de la mesa chica del Presidente. Allí se sientan también el vicejefe de Gabinete Juan Manuel Olmos, el Canciller Santiago Cafiero y el Secretario General de la Presidencia Julio Vitobello. En esas mesas también se discute con vehemencia y se levanta la voz, pero con la diferencia de que hay menos testigos. Tal vez, la próxima vez que Ibarra suba el tono de la discusión en una reunión con todo el Gabinete recuerde que siempre puede haber alguna mirada poco deconstruida que todavía confunde pasión con histeria.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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