POLíTICA | 21-08-2021 13:32

El embarazo de Fabiola Yáñez y el "Operativo primera dama"

En el Gobierno juegan con la paternidad presidencial para tapar el escándalo de la foto. La bronca con el círculo de la pareja del Alberto Fernández y su semana recluida en Olivos.

Fabiola Yáñez no salió de la Quinta de Olivos. No fue por un apego estricto a los cuidados pandémicos -ya se probó que no es muy afecta a ese tipo de restricciones-, sino por fines más personales. Acá las interpretaciones se dividen. Algunos sugieren que canceló todas las actividades que tenía para esta semana para bajar el perfil luego del escándalo de la foto de su cumpleaños del año pasado, y otros porque se está cuidando. Es curioso: desde la época en que el poder se pasaba del rey a sus descendientes que no se especulaba tanto con un posible embarazo. Nadie vio o nadie sabe si Alberto Fernández está por ser padre otra vez, mientras que se cuidan al extremo, y con calculado interés, en no negarlo. El "Operativo primera dama", al que se sumó la desclasificación estratégica de los videos de la polémica, está en marcha.

Es que fueron días muy difíciles para Yáñez. No es porque su panza está empezando a crecer, algo que incluso desde Olivos no se animan a negar luego de la foto que ella misma subió a su Instagram el sábado 14, sino por el tsunami de críticas que recibió junto a su pareja. Para entender cómo la afectó hay que dar un paso atrás, precisamente a la mañana del 18 de mayo del 2019: hasta ahí ella era una actriz y periodista más del mundo del espectáculo argentino, de la misma manera en que Fernández era un operador más dentro de la rosca local. Este viaje en el tiempo apareció en estos días en el Gobierno. “Alberto no se comporta como un Presidente porque no estaba preparado para ese puesto, siempre hizo otra cosa y de milagro está donde está. Con Fabiola pasa exactamente lo mismo”, dice un funcionario.

Esa falta de expertise es la que le está pasando factura a Fabiola, la misma que la llevó a refugiarse en la intimidad de Olivos y a la que ahora se suma el más que probable embarazo como para que disimule todo. Es, también, la fibra que más enojo generó dentro del oficialismo. “¿Cómo es que ni Alberto ni ninguno de los que está con él se da cuenta que a ese festejo no se podía entrar con celular? Es básico”, se quejan en el Gobierno, y apuntan, ya sin disimulo, contra el trabajo de Juan Pablo Biondi, el secretario de Comunicación, y de Julio Vitobello, el secretario general de Presidencia, dos de los pocos funcionarios que están todos los días en Olivos. Este es el tema medular de las broncas que apuntan a Alberto y a su círculo, y también las que van contra Fabiola. La foto que publicó LN+ puede dar cuenta.

Es que algunos políticos encumbrados, de esos a quien el Presidente escucha con regularidad, le habían advertido a Fernández sobre el primer anillo de su pareja. “Alberto, ahí falta política”, escuchó el mandatario en más de una oportunidad, en referencia a que ni una sóla persona de las que rodean a Yáñez tenía experiencia en este rubro. Ahí parece haberse dado una pulseada más del orden típico de una pareja que de cálculo estratégico: Fernández intentó durante los primeros meses de gestión acercarle a Fabiola colaboradores con trayectoria en este mundo, pero la Primera Dama se resistió e impulsó a los suyos hasta que su novio tiró la toalla. Estos son los que quedaron pegados en la foto: los asesores Sofía Pacchi y Emmanuel López, la estilista Carolina Marafioti y el peluquero Federico Abraham. Aunque es contrafáctico, en estos días varios de los que le habían avisado al mandatario sobre los riesgos de que la Primera Dama se rodee de sus amigos históricos -como López o Pacchi- o de recién llegados con buenos contactos con el jet set -como Abraham y Marafioti-, están que explotan de enojo. En el Gobierno comparten parte de esa bronca, y apuntan en especial contra los que tenían una carrera profesional antes de trabajar para Fabiola. Para el círculo de Alberto los que filtraron la imagen fueron o Marafioti -que ya había sido protagonista de una polémica junto a Yáñez por un viaje a Israel en enero del 2020- o Abraham. “Los dos hacían publicidad de que trabajaban para la Primera Dama. Para ellos Fabiola es un laburo más”, dicen. A la lista de sospechosos también se sumó Stefanía Domínguez, una vieja conocida -hoy distanciada- de Fabiola: ella, el peluquero y la vestuarista son los únicos tres de los 11 asistentes al cumpleaños que no están representados por el abogado Juan Pablo Fioribello. Amistades peligrosas.

Pasillos. A la que la afectó de lleno la imagen es a la Vicepresidenta. Nadie es tan consciente como ella de que si le va mal a Alberto le va mal a Cristina. De hecho, la imagen es reveladora en ese sentido: nada molesta tanto a CFK como la falta de respeto a la investidura presidencial, pecado en cual, cree, el Presidente cae muy seguido. Por eso es que, a pesar de que toca la fibra más íntima de su bronca para con Alberto, la líder del espacio puso la cara en dos actos y también ordenó a la tropa propia. Mandó a La Cámpora a sacar un tuit de apoyo, y se ocupó de hablar con los principales candidatos del Frente para guionar la estrategia de respuesta ante el escándalo. Bombera.

 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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