Viernes 30 de septiembre, 2022

POLíTICA | 13-04-2020 17:57

El Gobierno y su ola de errores no forzados

Jubilados expuestos, sobreprecios en compra de alimentos y más papelones. Cómo evitarlos.

Abril arrancó mal en el país. La crisis económica se sigue profundizando, los infectados y fallecidos por coronavirus se acumulan y nadie sabe cuándo terminará. Pero el mes también viene difícil para el Gobierno, que está haciendo grandes esfuerzos para contener la crisis sanitaria y había logrado terminar marzo con una alta imagen pública, en especial para Alberto Fernández. Es que desde el viernes 1, el oficialismo entró en una racha negativa de duros traspiés en un delicado momento. Las imágenes de las larguísimas colas de jubilados, que esperaban para cobrar a la salida de los bancos en varios puntos del país, se viralizaron y generaron una catarata de críticas hacia el Gobierno, incluso entre las filas del Frente de Todos. Pero la serie de bloopers no se detuvo ahí: una masiva compra de alimentos con sobreprecios, que descubrió el periodista de La Nación Diego Cabot, por parte del ministerio de Desarrollo Social que conduce Daniel Arroyo, volvió a provocar otra oleada de repudios generalizados y terminó con una catarata de renuncias masivas en esa cartera. Además, el ministro de Salud, Ginés González García, también acumula críticas luego de algunos días erráticos, en especial cuando se malinterpretó una idea que lanzó él para que el Estado trabaje junto a las clínicas privadas. Días complejos.

Desorganización. El Gobierno, cuando llegaron los primeros casos de coronavius, a principios de marzo, actuó rápido: tomó el toro por las astas y para el día 20 del mes decretó la cuarentena obligatoria para todo el país, que no sólo continúa sino que sería, al menos, hasta mediados de abril. Esa celeridad fue festejada hasta por la oposición, y los números positivos alrededor de la figura del Presidente se fueron por las nubes. Sin embargo, parecería que en los últimos siete días ese esfuerzo inicial podría verse comprometido por una serie de errores no forzados. Fernández lo sabe, y es por eso que en los pasillos del Gobierno corrió como pólvora el gran enojo que tuvo para varios de sus ministros y funcionarios cuestionados.

El Gobierno y su ola de errores no forzados

El primer gran apuntado fue Alejandro Vanoli, el cristinista que está al frente de la ANSES. El pobre diseño del cobro de las jubilaciones, el primero de abril, que terminó en largas congestiones al frente de los bancos lo tuvo en el ojo de la tormenta presidencial. Las escenas de los mayores esperando durante horas para cobrar fueron lamentables. También fue blanco de las críticas Miguel Pesce, titular del Banco Central, amigo histórico de Fernández y el funcionario que ideó junto a Vanoli el cronograma del reparto del dinero. A Sergio Palazzo, el radical titular del sindicato de la Bancaria, que había presionado para mantener los bancos cerrados, también le llegó el enojo del primer mandatario.

Tan sólo dos días después de los problemas con los jubilados, se destapó una cloaca en Desarrollo Social. Es que se descubrió que el ministerio había pagado sobreprecios por alimentos de necesidad básica de hasta el 62%. Fue una bomba en el oficialismo, que al cierre de la edición se debate entre los que creen que hubo corrupción y los que piensan que fue sólo ineficiencia. Luego del escándalo en la cartera de Arroyo, hubo renuncias de 15 funcionarios y el ministerio se encuentra partido y pretendido por varias corrientes dentro del Frente de Todos. Juan Grabois, que hasta que se conoció el Gabinete no ocultaba sus ganas de conducir esa área, puso el grito en el cielo contra Arroyo, y a esas quejas se suman algunas de las de las segundas filas del ministerio que pretenden cambiar la conducción. También hubo polémica alrededor de la compra de 1500 sachets de alcohol en gel de un litro a más de $ 1000, por parte del PAMI que conduce la camporista Luana Volnovich, que se encargó de desmentir la versión de sobreprecios. “Estamos en plena crisis sanitaria, y es preferible que se gaste un peso de más para resolver rápido que falten insumos vitales o alimentos básicos”, es la versión que dan desde el Gobierno.

El Gobierno y su ola de errores no forzados

González García, que había arrancado con algún traspié durante la llegada del coronavirus –semanas en que también se criticó el viaje de regreso de Cristina Kirchner desde Cuba a Argentina, cuando el Gobierno ya había cerrado las fronteras y estaba repatriando con demoras a los argentinos varados por el mundo- también fue apuntado por estas horas. Luego de haber minimizado al virus, el médico comunicó mal una idea que puso, durante un día, en pie de guerra a las clínicas privadas. Ahora la espuma bajó. Tanto él como el resto de los ministros de primera línea cuestionados en los últimos días, parecen seguir contando con el apoyo presidencial. Al menos mientras dure la pandemia.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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