POLíTICA | 02-07-2022 10:44

Quién es y cómo opera "El jefe", la mujer que controla a Javier Milei

Barrió a los cofundadores del espacio y la acusan de “manejar” al candidato. Esoterismo, métodos autoritarios y una campaña descontrolada. El rol de Macri y Cavallo. Kikuchi, el monje negro.

Un chico de 13 años lagrimea. Está en Córdoba, en un encuentro privado con empresarios de fuste de esa provincia que están interesados en conocer a Javier Milei y, eventualmente, apoyar su campaña presidencial. Él es el hijo de uno de ellos y quiere sacarse una foto con su ídolo. Karina, la hermana, dice que no. Que no habrá fotos. El niño, ilusionado, insiste: al menos un autógrafo. Karina, seca, repite la negativa. El purrete apenas contiene los mocos.

En Entre Ríos hay un grupo de jóvenes que empezaron a hacer política, crearon el Partido Libertario y el año pasado militaron al economista. Hace dos meses recibieron un llamado. Era Karina, que a los gritos los trató de traidores. También les avisó que de ahora en más un hombre que le responde se iba a ocupar del armado en esa localidad. Los mandó a su casa.

En Formosa sucede un caso parecido. Agustín Rojas tiene 20 años y en el 2021 creó “Jóvenes por la libertad”. El año pasado la policía de Gildo Insfrán lo detuvo, lo golpeó y lo tuvo un día detenido sin declararlo. Algunos en el mundo liberal lo ven como una especie de héroe. Ahora también el grupo suyo recibió un llamado duro de Karina. Les ordenó entregar el movimiento que crearon a alguien de su círculo, una postal que se repite en varias provincias.

Una veintena de dirigentes y aliados de Milei, coprotagonistas del tsunami que lo llevó a sacar 17 puntos en la primera elección de su vida, fueron expulsados del armado. Fue un final explosivo luego de un largo desgaste, cuyo origen la mayoría coincide en señalar: cuando la hermana logró, a finales del 2021, convencer al hermano de soltar la idea original de ir por la Ciudad en el 2023 para competir por la presidencia. En verdad, cuando lo convenció de que él estaba “destinado” a ser el próximo Presidente, una profecía de las que Karina, tarotista y aficionada a los registros akáshicos, suele hacer. Esa decisión de ir por todo sería el comienzo de un espiral de decisiones erráticas, peleas insólitas y declaraciones delirantes que ya lo hicieron caer en las encuestas, en su repercusión en las redes y en el rating que hace cuando va a la televisión. Todos los nuevos parias coinciden en señalar a la culpable de lo que perciben como un desastre en ciernes.

De la noche a la mañana, Karina, la menor de los Milei, se convirtió en la pieza central del armado de los liberales y comandó una razia que dejó afuera a militantes jóvenes y dirigentes de todo el país. Quién está y quién no, a quién se invita y a quién no se deja pasar, con qué medios habla y con cuáles no, de qué manera y en dónde se hacen los actos: todo lo decide “El Jefe”, como la llama Javier, en masculino. El poder que concentró la hermana, que el año pasado no pasaba más que de asistente personal del candidato, partió al medio al liberalismo, en una pelea que es mucho menos de Twitter de lo que la mayoría piensa: gobernadores e intendentes peronistas de todo el país esperan -y algunos contribuyen- a que Milei se anote en la terna presidencial, mientras que Mauricio Macri, de diálogo cada vez más fluido con el liberal, aparece en el centro del entuerto. En el medio, además, asoma una nueva capa de aliados de Milei en la que se destacan apellidos con tufo a dictadura militar y políticos de “la casta” que proponen condecorar a cualquier ciudadano que asesine a un delincuente. Es una bomba a punto de estallar.

Saludos a Vandor. Carlos Maslatón, fundador de la UPAU en los ochenta, fue quien hizo explotar la interna, una pelea que a duras penas se venía manteniendo en secreto. Luego del fallido acto de Milei en Gerli el viernes 10, en el que a pesar de que tratarse del lanzamiento de su candidatura presidencial no logró juntar ni a dos mil personas, Maslatón salió a acusar del desastre a Karina. La tildó de “dictadora barata e ignorante en todos los aspectos” y la comparó con José López Rega. Esa fue la primera de varias críticas duras -el abogado le puso voz a algo que muchos ahí pensaban- que terminaron con el pedido de unas PASO el año que viene. Ahí implosionó “La Libertad Avanza”.

Javier sintió esas declaraciones como un ataque personal. Es que, como él dice, “nadie lo conoce tanto”. Karina fue la sostén física y emocional de la turbulenta infancia que tuvieron ambos, producto de un padre golpeador y de una madre cómplice. Una anécdota que repite el diputado es del 2 de abril de 1982, cuando el entonces niño se quejó ante su papá de la Guerra de Malvinas, diciendo que era un delirio que iba a terminar mal. Norberto Milei lo trompeó y Karina, testigo de la golpiza, entró en shock y terminó internada. Desde el hospital, la madre llamó a Javier, de 11 años, para decirle que por culpa suya Karina se iba a morir.

Esos años difíciles, luego de los cuales Javier pasaría décadas sin hablar con sus padres, fueron los que fortalecieron la relación con su hermana y la hicieron, por decirlo de alguna manera, especial. De hecho, en algún momento del 2015 Karina se volvió a acercar a sus padres, o al menos así lo indica el hecho de que en aquel año pasó a integrar el directorio de una empresa de feedlot, La Ponderosa SA, que preside Norberto. Durante la pandemia, ella convenció a su hermano de volver a hablar con su padre, que se encontraba en un delicado estado de salud. En un giro llamativo de los acontecimientos, Milei terminó viviendo una gran parte de la pandemia junto a sus padres, en el coqueto departamento que tienen en Vicente López, cerca del hogar de Karina. Los que fueron invitados a cenar con la familia completa dicen que los Milei estaban lejos de parecerse a Los Ingalls, aunque destacaron la amabilidad con la que los atendieron los padres. En ese trajín fue que el economista dio el salto a la política, y de hecho hasta pensó qué hacer con su hermana si un día llega a la presidencia. “Jugaría el rol de primera dama. Uno de los chistes que hacemos es que hice todo esto para que sea primera dama”, repite el liberal.

Todas las fuentes consultadas coinciden en señalar que lo que hay entre los hermanos “no es una relación normal”. “Karina lo controla psicológicamente, y él tiene una dependencia emocional con ella”, afirma Maslatón, una lógica que repiten muchos en ese círculo aunque la mayoría, por temor a la ira de Milei, no se anima a hablar con el grabador prendido. Caerle mal a Karina significa caerle mal al hermano, dentro de un movimiento donde las decisiones se suelen tomar de acuerdo a las emociones. “El problema fue que Javier le dijo tanto ‘el Jefe´ que ella se lo terminó por creer. Ahora tiene más poder que él”, cuenta uno de los expulsados del armado.

Es que Karina, que estudió relaciones públicas, avanzó sobre el lugar que quedó vacío después de la razia: ahora se mete en las negociaciones políticas y, dicen los damnificados, echa a los que no aceptan su liderazgo. Todo lo hace con el aval de su hermano, al que encima jamás le interesaron los mitines ni el toma y daca. “Ella tiró cartas toda su vida y piensa que sabe de política”, le lanzó el influencer liberal “El Presto”, otro de los borrados, que luego contó sus ganas de “cagar a trompadas esas narices llenas de granos” de los militantes de Milei que ahora lo acusan de traidor. “Hace tarot, vendía tortas, dice que puede hacer de médium y tomó cursos de dibujo. El liberalismo va a estrellarse porque alguien así no puede manejar el espacio”, apunta otro de los expulsados, que el año pasado fue íntimo de Milei.

Es que detrás de las rencillas personales se asoma un gran debate político, que sigue con atención todo el círculo rojo local: qué va a hacer Milei el año que viene. Y con quién.

Monje negro. Toda esta historia incluye a un partícipe necesario. Es Carlos Kikuchi, vocero de Domingo Cavallo en los '90, cuando “Mingo” era el superministro del menemismo. Tres fuentes aseguran que fue el padre del corralito quien se lo acercó a Milei, a fines del año pasado. Cavallo, consultado por este medio, lo niega, y dice que sus charlas con el liberal son cada vez menos frecuentes. Uno de los operadores de la campaña afirma que Milei quiso incluir a Kikuchi en la lista de candidatos a legisladores porteños pero no se pudo por una cuestión de tiempos.

Kikuchi hoy opera a la par de Karina. “Es un pillo. Llegó de la nada, se la trabajó a la hermana y la cooptó, y ellos borraron a todos los que pudieran hacerle sombra”, cuenta uno de los borrados. Un dato: todos los que hablaron en el acto de lanzamiento de Parque Lezama en el 2021 además del candidato -Maslatón, “El Presto”, Emannuel Dannan, y Ramiro Marra- fueron expulsados del círculo íntimo. “Karina se me acercó antes del segundo Lezama y me dijo que no podía hablar, que sólo iba a hablar Milei”, cuenta Maslatón. Dannan completa: “A mí me dijeron que en el segundo acto sólo podía tocar con mi banda”. Marra, legislador porteño, era el armador político de Milei junto al también legislador Eugenio Casielles. Iban a ser los operadores a nivel nacional pero en el medio apareció Kikuchi.

Kikuchi es el gran impulsor de que Milei cierre alianzas con el tucumano Ricardo Bussi, el hijo del genocida, que está envuelto en varios escándalos de corrupción y denuncias de abuso sexual, y con el que el liberal va a compartir un acto en julio. En Salta está aliado con el polémico Alberto Olmedo, el que propone condecorar a los que maten a delincuentes. En santa Fe se acercó a José Bonacci, histórico militante del partido neonazi de Alejandro Biondini, y así siguen las firmas. En una visita a Córdoba, a fines de mayo, un joven militante raso encaró a Kikuchi por la alianza con Bussi. En el video se ve cómo patotean al joven y lo empujan, simplemente por la pregunta.

“Hace diez años que vengo insistiendo con lo del liberalismo, pero si Javier sigue así vamos a tener que arrancar de cero”, dice para esta nota Dannan. Marcos Urtubey, consultor político que trabajó en la campaña porteña de Milei el año pasado, aporta: “Javier tiene que volver al liberalismo de verdad y no a este tren fantasma”.

La ausencia de los dirigentes borrados, además, vino junto a una acumulación insólita de bloopers y errores. El primer paso de la debacle de Milei -que ya se nota en las encuestas- fue la revelación de NOTICIAS sobre los seis textos que copió y robó para su libro “Pandenomics”. Luego llegó el acto fallido en Gerli, su frase en favor de la venta de órganos, su reivindicación a Margaret Tatcher, su ausencia repetida en el Congreso, su enjuiciamiento a periodistas, y distintas rabietas llamativas, como le sucedió al legislador Roberto García Moritán, que lo quiso saludar cuando se lo cruzó en la calle y Milei lo echó al grito de que “era de la casta”, o cuando bajó la orden de que ninguno de los suyos asistiera a la cena de la Fundación Libertad, porque “le hacen el juego a Larreta”.

Una aclaración: ni Karina ni Kikuchi ni nadie del círculo de Milei quiso hablar para esta nota, a pesar de los reiterados pedidos. Tampoco lo hizo el economista, de la misma manera en que se había negado a explicar sus robos académicos ante la consulta de este medio. Parece que la libertad ya detuvo su motor.

 

 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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