Viernes 19 de agosto, 2022

POLíTICA | 24-06-2022 16:01

Exclusivo: Cómo viven los tripulantes del avión venezolano-iraní

La mayoría no sale de su habitación, pagan la estadía en efectivo y piden "estar tranquilos". Hay custodia las 24 horas y tienen libertad para circular. NOTICIAS adentro del Plaza Central Canning.

El miércoles 22 de junio, cuatro tripulantes venezolanos que están alojados en el hotel Plaza Central Canning salieron a comer. Pidieron el menú del día que cuesta 950 pesos e incluye plato principal, una bebida y postre. La opción elegida fue risotto con albóndigas. Ese día hacían alrededor de 10 grados de temperatura y soplaba el viento, por lo que el plato caliente ayudaba a sobrellevar el comienzo del invierno en el hemisferio sur.

El lugar elegido para comer fue el restaurante E Qui, que queda dentro del shopping y tiene un convenio con el hotel para ofrecerle el desayuno y las comidas a los huéspedes. 

NOTICIAS estuvo en el complejo y se alojó en el hotel donde están hospedados los tripulantes venezolanos e iraníes que llegaron al país en el avión de la empresa Emtrasur, que quedó en medio de la polémica.

Cuando los cuatro venezolanos terminaron de almorzar, este medio los abordó para intentar hablar del affaire del avión. Uno de ellos, calvo, de lentes y campera naranja, sostuvo la mirada ante este cronista y dijo: “Gracias, no vamos a hablar”. Otro compañero, vestido con una campera turquesa con rombos de marca Columbia y con una botella de agua en la mano, sonrió y afirmó: “Queremos estar tranquilos”. Un tercero, que venía un poco más atrás, de campera negra marca Adidas, con líneas doradas en los brazos, solo atinó a encoger los hombros, levantar las cejas y sonreír con la boca cerrada. El cuarto acompañante pasó sin siquiera gesticular, estaba un poco resfriado, tal vez desacostumbrado a temperaturas tan bajas.

Miércoles 22/06/2022. Uno de los tripulantes venezolanos alojados en el hotel Plaza Central Canning.
Miércoles 22/06/2022. Uno de los tripulantes venezolanos alojados en el hotel Plaza Central Canning. 

Cuando ingresaron al hotel, dos de ellos se quedaron hablando en la recepción, hasta que llegara el ascensor. Adentro, en el hall, había agentes de inteligencia que están todo el día monitoreando los movimientos de los tripulantes, que se mueven con libertad dentro del complejo, pero siempre con un ojo encima. De todos modos, aunque quisieran, no podrían ir muy lejos, porque sus pasaportes están retenidos por el juez de Lomas de Zamora Federico Villena. 

La rutina de los tripulantes no es muy compleja, porque están casi todo el día dentro de su habitación. El miércoles 22, de los 14 venezolanos, solo cuatro salieron a comer, los otros diez prefirieron pedir comida a la habitación. Los cinco iraníes decidieron quedarse en sus cuartos. Una actitud totalmente contraria a la de los primeros días, cuando se movían por el shopping con soltura e incluso todos bajaban a desayunar, almorzar, merendar y cenar. Tras la explosión mediática del caso y la presencia de medios y policías, los tripulantes se resguardaron más. No les gusta que los periodistas los acosen con preguntas sobre su situación. 

Miércoles 22/06/2022. Hotel Plaza Central Canning.
Miércoles 22/06/2022. Hotel Plaza Central Canning. 

Además, tampoco quieren abandonar por completo las habitaciones, porque todo lo que consumen lo pagan en efectivo, por lo que andarían con mucho dinero a cuestas. Eso sí, la factura va a nombre de empresa Emtrasur y tienen paga su estadía hasta el viernes 24 de junio, aunque ya hablaron de que podrían estirarla hasta el lunes 27, mientras que, en paralelo, los abogados y las embajadas tramitan la devolución de los pasaportes para que puedan irse y el trámite judicial pueda seguir sin la presencia de los tripulantes. Eso está por verse, pero, por las dudas, en el hotel dejaron de tomar reservas para esas habitaciones por si las necesitan.

Intimidad. En el hotel no hay demasiado alboroto alrededor de este episodio, la custodia permanente es bastante discreta y solo recibieron visitas de las embajadas de ambos países. Apenas unos pasajeros tuvieron un pequeño percance el día en que la policía allanó el lugar para secuestrarles sus aparatos telefónicos y tablets. En el operativo, los agentes se equivocaron con una habitación e intentaron quedarse con los teléfonos de pasajeros que no tenían nada que ver con los tripulantes. Era la puerta de al lado.

Miércoles 22/06/2022. Uno de los tripulantes venezolanos alojados en el hotel Plaza Central Canning.
Miércoles 22/06/2022. Uno de los tripulantes venezolanos alojados en el hotel Plaza Central Canning. 

Otros pasajeros se quejaron más por la presencia de medios que por la de los tripulantes. Un pasajero confesó a los administradores del hotel que estaba con una mujer que no era su esposa y no quería que algún camarógrafo o fotógrafo indiscreto, tratando de documentar a alguno de los tripulantes, terminara por inmortalizar su romance. 

El hombre más buscado es el piloto Ghasemi Gholamreza, señalado por los servicios de inteligencia extranjeros como un alto ejecutivo de la aerolínea persa Qeshm Fars Air, acusada de traficar armamento, personas y equipos que operan para la fuerza Quds de Irán. Esta empresa aérea fue sancionada por Estados Unidos por estar involucrada en actividades terroristas. Este último punto es el que desató la tormenta perfecta sobre los tripulantes del avión. Las alertas impuestas por Estados Unidos acorralaron a la aeronave en una parte del mundo en la que nadie quiere tener problemas con el país del norte, sumado al antecedente de Irán en la Argentina por los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA en la década del ‘90.

Tanto los venezolanos como los iraníes estaban al tanto de las sanciones que pesaban sobre ambos países. De hecho, hacen negocios entre ellos, porque para el resto del mundo resultan socios incómodos, sobre todo para aquellos que ya tienen intercambio comercial con Estados Unidos. Atentos a esta premisa, una hipótesis que se baraja es que la empresa Emtrasur ya tenía comprado un turno para cargar combustible y por eso se arriesgaron a venir a la Argentina. Pero la neblina los obligó a desviarse hasta Córdoba y en esas horas que se demoraron en llegar a Ezeiza, habrían perdido el turno o, ante el escándalo que provocó su arribo, se habrían arrepentido de venderles el combustible y quedaron varados. Probaron llegar a Uruguay, pero también fueron bloqueados por los servicios extranjeros que, rápidos de reflejos, alertaron sobre la presencia de este avión.

Cesar Giu es el dueño del Shopping Plaza Canning.
Cesar Giu es el dueño del Shopping Plaza Canning.

Tras el regreso a Ezeiza, ya no pudieron conseguir combustible y la PSA activó una suerte de allanamiento improvisado que derivó en la causa penal que hoy involucra a los tripulantes y al avión. Antes, la PSA no había actuado. El avión estuvo dos días en Ezeiza y no hubo mayores problemas. 

En esa primera etapa sin controles, los tripulantes se hospedaron en el hotel Holiday Inn, que está al lado del restaurante El Mangrullo, propiedad del intendente de Ezeiza, Alejandro Granados. Tras el regreso a Buenos Aires por el fallido intento de volar a Uruguay, cambiaron de hotel. Incluso, en la comunidad de inteligencia circula la versión de que los tripulantes estuvieron dos horas desaparecidos para los agentes de la PSA, que se habrían acordado tarde de monitorear sus movimientos. La prueba es que desde esa fuerza de seguridad llamaron a todos los hoteles de la zona preguntando si habían recibido huéspedes venezolanos e iraníes. Cuando lograron ubicarlos en el Hotel Plaza Central Canning, les volvió el alma al cuerpo. 

Habitación. NOTICIAS se alojó en el hotel para ver cómo viven los tripulantes del avión en habitaciones como ésta.

Polémicas. Este no fue el único papelón del gobierno Argentino. También el flamante jefe de Inteligencia Agustín Rossi y el ministro de Seguridad Aníbal Fernández dejaron su impronta en el caso. Rossi intentó minimizar el tema casi hasta el ridículo diciendo que había pilotos iraníes y venezolanos porque los primeros le estaban enseñando a pilotear el avión a los segundos. Y Aníbal Fernández sostuvo que Ghasemi Gholamreza era un homónimo del alto ejecutivo de la aerolínea persa Qeshm Fars Air. “Bad information”, diría CFK.

El caso no está cerrado y, por el contrario, quedan muchas dudas por responder. Por estas horas, en el juzgado buscan desmenuzar si había segundas intenciones en este viaje y si los tripulantes ya habían estado por estas latitudes en vuelos anteriores o con otras aeronaves. Se buscan patrones o movimientos llamativos. Paraguay aportó la sospecha de que el vuelo con cigarrillos que se hizo a Aruba en mayo era muy costoso desde el punto de vista de la logística. Por lo que se preguntaron si llevaría alguna otra cosa.

Acá, en Buenos Aires, a los trabajadores de Ezeiza les llamó la atención que parte de la carga la bajaron los propios tripulantes por una puerta lateral, cuando ese trabajo lo suele hacer personal de la pista por una rampa. 

Hoy los tripulantes ya no tienen control sobre el avión, solo esperan que les den el OK para poder irse del país. Algo que, al cierre de esta edición, todavía estaba en veremos.

Piloto iraní. Ghasemi Gholamreza es señalado por los servicios de inteligencia extranjeros como un ejecutivo de la aerolínea Qeshm Fars Air, ligada al terrorismo.
Piloto iraní. Ghasemi Gholamreza es señalado por los servicios de inteligencia extranjeros como un ejecutivo de la aerolínea Qeshm Fars Air, ligada al terrorismo.

 

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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