POLíTICA | 07-12-2020 00:09

El PRO piensa un "plan b", por si suspenden las PASO

Las intrigas entre Macri y Larreta y las razones de la cumbre suspendida. ¿Avanzan las primarias extraoficiales?

Que el lugar donde iba a hacerse el encuentro no convencía. Que reservaron otro, se filtró la información y hubo que volver a cambiarlo. Y finalmente, que el kirchnerismo se apuró a debatir la quita de fondos a la Ciudad justo el día en que los máximos referentes iban a verse la cara. No hay caso: el PRO y su presidenta, Patricia Bullrich, no consiguen concretar la reunión que busca bajar las tensiones, en el momento de la interna más crítica de su espacio desde su creación.

Desde la vuelta al llano, Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y Bullrich solo se encontraron de manera virtual, a través de los populares Zoom. Pero nunca hubo una foto de los líderes PRO junto a una decena de dirigentes de primera línea. Ahora, esa imagen es más necesaria que nunca: tanto para adentro del partido amarillo, para mostrar que pueden trabajar a pesar de las diferencias que quedaron establecidas entre halcones y palomas; y también para afuera, para dejarle claro al oficialismo que la implosión que imaginan no sucederá.

Misterio. Bullrich manejó la organización de la reunión con mucha cautela, entendiendo que la salud del PRO está en juego. Por eso buscó que todo saliera perfecto: no funcionó. Primero lo iba a hacer en el Centro Asturiano, donde cerraron la campaña en 2017. Se decidió por el club Trovador, pero el dato se filtró. Por eso había cambiado al Yacht Club de Olivos, pero tras la decisión del Frente de Todos de avanzar contra Larreta obligó a frenar el encuentro: hasta el cierre de esta edición, Bullrich guardaba con recelo la nueva fecha estipulada.

Además de la presidenta del PRO y de las tres cabezas más importantes del espacio, iban a estar en el encuentro Cristian Ritondo, Federico Angelini, Humberto Schiavoni, Néstor Grindetti, Jorge Macri, Eduardo Macchiavelli y Laura Rodríguez Machado. Tienen mucho que hablar, sobre todo para calmar las tensiones que se acumulan entre “duros” y “blandos”.

Pero ante la suspensión, se siguieron acumulando capítulos que marcan diferencias dentro del espacio. El martes 1 de diciembre, tras la aprobación en Diputados de la quita de fondos a la Ciudad, Larreta organizó una conferencia de prensa donde sentó a los principales actores de Juntos por el Cambio para dar una muestra de poder. Había referentes del radicalismo y de la Coalición Cívica. Y los representantes del PRO de Ciudad. Casi todos. 

Porque apenas terminó la conferencia, Fernando Iglesias, uno de los “duros” que más fuerte juegan, hizo público el desplante: “No participé de la conferencia de prensa convocada por Larreta porque no fui invitado. Parece que el diálogo y el trabajo en equipo es con todos pero no con los que avisamos que esto iba a pasar. Lo lamento”. Bomba.

Encuentro. El temario a tratarse en la reunión postergada del PRO es amplio. Aunar posiciones ante los avances del kirchnerismo en la Justicia, una de las prioridades. Evaluar la situación económica y social tras la extensa cuarentena, ineludible. Pero el tema que más llama la atención, por diferente, es un proyecto de difícil concreción: excesivamente caro y complicado de organizar desde afuera de la administración pública. Unas primarias extraoficiales. 

Si la pelea política no es suficiente y el Gobierno logra salirse con la suya en el objetivo de quitar las PASO de 2021, tendrán que tener un plan B listo. La idea implicaría que, en cada distrito donde haya más de una lista, los afiliados puedan elegir la que consideran más adecuada para representarlos. Creen que es la única manera de no llegar fraccionados, y por lo tanto heridos, a las legislativas de octubre, unas elecciones clave en el intento por recuperar el Ejecutivo en el 2023.

El objetivo final que sobrevuela al encuentro postergado tiene que ver con la posición que adoptará el partido. Macri cree que no es momento de moderación. Que Larreta ya probó con el espíritu conciliador, pero que del otro lado le devolvieron solo pálidas. “¿Hasta cuándo va a poner la mejilla?”, protestan en el ala dura. La última avanzada, que obligó al jefe de Gobierno porteño a recurrir a la Corte Suprema, creen que podría haberlo despabilado.

Cerca del alcalde consideran que ser intransigente como Macri es mucho más fácil sin el deber de administrar un territorio. Cara a cara, entienden, será más fácil acercar posiciones. 

Las elecciones perdidas fue un golpe duro, la pandemia los obligó a aumentar la distancia y ahora el kirchnerismo los mantiene separados. Por ahora, en el horizonte PRO hay más preguntas que respuestas.

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Carlos Claá

Carlos Claá

Periodista político

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