La llegada de nuevos diputados libertarios al Congreso tras el triunfo de Javier Milei generó expectativas sobre el perfil y la preparación de la bancada que acompañará al Presidente en la etapa que se abre rumbo a 2026. En ese contexto, la diputada electa Karen Reichardt protagonizó un momento llamativo en una entrevista con La Nación +, donde su discurso terminó evidenciando una contradicción difícil de pasar por alto.
Reichardt intentaba explicar la importancia de evitar posturas extremas en política cuando sostuvo que “los fanatismos no están buenos”. Para ilustrarlo, mencionó su propia experiencia como hincha de fútbol: “Yo soy fanática de River y no está bueno. No la pasás bien. El fanático es el que no ve otra cosa de cómo juegan”, afirmó. La frase buscaba señalar la necesidad de mantener una mirada crítica incluso dentro de sus propias convicciones.
Sin embargo, ante la pregunta del periodista sobre si también era fanática de Javier Milei, la diputada respondió sin dudar: “Sí, soy fanática de Milei”. Consultada por la evidente tensión entre ambas afirmaciones, Reichardt justificó su entusiasmo relatando su experiencia dentro del oficialismo: explicó que participó de una reunión en Casa Rosada donde el Presidente anticipó que este año el Congreso “va a trabajar más que nunca”. “Todos aplaudimos porque tenemos muchas ganas de entrar al Congreso a que pase todo lo que en campaña se dijo”, añadió.
El episodio deja ver uno de los desafíos que enfrenta La Libertad Avanza en su ingreso al Congreso: acompañar al Presidente con entusiasmo sin perder consistencia en el discurso ni caer en contradicciones que alimenten críticas sobre el estilo de liderazgo del espacio. Milei adelantó una agenda legislativa cargada y un rol central para sus diputados, que buscarán convertir en leyes gran parte de las promesas de campaña. En ese contexto, la manera en que expresen ese apoyo —y cómo conviven convicción y fanatismo dentro de un proyecto que se presenta como ruptura con la vieja política— comienza a quedar bajo la lupa pública. Para una fuerza que llegó al poder prometiendo una transformación profunda, la solidez y el equilibrio de sus voceros será parte de la discusión que viene.














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