Martes 20 de febrero, 2024

POLíTICA | 24-04-2023 12:11

El plan de Alberto Fernández para no perder (todo) el poder

El Presidente se bajó, pero planea los pasos a seguir. Las idas y vueltas con Massa. Scioli y el plan B con Tolosa Paz.

Alberto Fernández acaba de renunciar a su candidatura. El Presidente está inmerso, desde hace ya tiempo, en un subibaja emocional. En algunos momentos piensa, como se filtró en un chat que mantuvo con el periodista ultra K Roberto Navarro, que “va a terminar con veinte años de kirchnerismo”. Cuando tiene un público atento, hasta desarrolla esa tesis y muestra lo que sostiene que son pruebas irrefutables.

Dice que “logró” ganar dos batallas clave. La primera fue la resistencia que dio contra la instauración de una “mesa política”, con participación cristinista y massista, con la que querían “decirle cómo gobernar”. Es una lógica que, como suele suceder en el mundo albertista, tiene algo de verdad y algo de mentira, aunque -y en esto coinciden los que tratan al mandatario- queda la duda de hasta qué punto Fernández es consciente de esta última parte.

Es que la gobernabilidad, en este final del mandato, depende de Sergio Massa, que no tiene problema en afirmar que toma decisiones sobre la economía sin siquiera consultarle o avisarle al mandatario. El Gobierno está compuesto de distintos grupos que se desconfían entre sí, y que operan algo tan sensible como el Estado, como si fueran islas.

El otro gran tema que tiene ocupado a Fernández son las elecciones. Las PASO ya son un hecho aceptado por todas las tribus del Frente de Todos, y es uno de los elementos en los cuales Alberto se asienta para afirmar que tiene todavía algo de poder para hacerlo valer. Renunciar a su candidatura era el primer movimiento. Pero hubo otros. Luego de sobrellevar la muy tensa reunión con Máximo Kirchner y otros popes en el PJ, a mediados de febrero, Fernández mandó a que el partido empezara a ordenar su vida institucional de cara a las votaciones.

Agustín Rossi, su cada vez más cercano jefe de Gabinete, encabezó una reunión de los “equipos técnicos”, los miembros del peronismo que llevan la logística de la campaña, que contó con la llamativa reaparición del ex ministro de Salud, Ginés González García, que había renunciado -y en muy malos términos con Alberto- por el escándalo del vacunatorio VIP. El viernes 21 de abril hubo otra reunión en esa sede. En el Gobierno dicen que Alberto adelantó su decisión de bajarse antes de ese cónclave porque sino el avispero iba a llegar muy revuelto.

La otra movida de Fernández fue empujar a un candidato. Qué piensa el Presidente en su fuero interno es difícil de saber, pero la idea de que puede empujar a alguien propio tiene una lógica: su gobierno tuvo tan pocos resultados que logró que el kirchnerismo, el principal socio del espacio, perdiera su atractivo electoral. En el barro, sin Cristina Kirchner de por medio, están todos al mismo nivel casi subterráneo. El Presidente ya activó su plan B: Daniel Scioli y Victoria Tolosa Paz.

Esa idea marchaba sobre ruedas en esta parte del campamento, pero tuvo un capítulo inesperado. Es que el otrora motonauta se reunió el miércoles 12 con la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, una aliada íntima de Máximo Kirchner que no da pasos importantes sin antes consultarlo con el líder camporista. Fue una foto que cayó pesada en el albertismo, donde quieren presentar a esa fórmula como una idea propia del Presidente.

Ahí olfateaban una posible traición de parte del ex gobernador. Scioli, rápido de reflejos, hizo circular la imagen como una prueba de que él podría ser el candidato “del consenso”, ya que también contaba con el apoyo K. Esa idea, además, fue una mojada de oreja a su histórico enemigo Massa. Cerca de Scioli confían en que, con la economía entrando en un grave espiral inflacionario, pueden ganarle al ministro en una PASO.

Pero no es el único que se está moviendo. En Economía, a pesar de la inflación y de la suba del dólar blue, siguen presentando a Massa como el único candidato posible. “Si a Sergio le va mal, vuela todo y nadie tiene chances. Y si más o menos puede acomodar algo, tener un último mes de una inflación abajo de los cuatro puntos, tiene chances. El mercado hoy sólo confía en él”, dice uno de sus laderos. 

Por las dudas, el ministro del Interior “Wado” de Pedro ya se está moviendo. Fue el único de los altos mandos camporistas en apoyar en público la idea de la PASO -algo que en las tribus más radicalizadas del kirchnerismo, que todavía esperan una definición de CFK, cayó mal- y hace rato que está recorriendo el país. Es el plan más probable para el ala cristinista de la coalición. Con CFK con el “dedo roto”, Fernández, Massa y los kirchneristas con vuelo propio, como "Wado", miran esa contienda con los ojos abiertos.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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