Jueves 9 de julio, 2020

POLíTICA | 01-05-2020 00:10

¿Quién es Augusto Zampini, el cura antivirus del Papa?

Francisco creó una “task force” para luchar contra la pandemia. El argentino, el único que nombró en su papado, está al frente.

En un salón hay dos argentinos preocupados. Están a casi 12.000 kilómetros de donde nacieron y la situación es insólita por donde se la mire: uno de los dos porteños dirige la institución más longeva de la historia, el mundo se encuentra asolado por una pandemia de película, y el otro criollo está por sumarse a una novedosa “task force” para luchar contra el coronavirus, una especie de equipo Swat de la paz integrado, entre otros, por hombres con sotana. Las palabras que el Papa le dice a Augusto Zampini, el único argentino que Francisco nombró durante su papado, también parecen extraídas de un film apocalíptico. “Recuerden que el futuro tiene memoria. Quiero que traigan el futuro al presente, que traigan esa memoria”. Es el 8 de abril y en el país que rodea al Vaticano, uno de los más castigados, ya hay más de 17.000 muertos. “Esto va a cambiar al mundo”, pronostica el Pontífice, y ahí mismo le avisa a Zampini que quiere que quede al frente de esa inédita comisión para darles pelea al virus y a sus consecuencias.

“Esta crisis terrible es una oportunidad para discernir por qué pasó lo que pasó. Por ahí todo lo que pensábamos que estaba bien no estaba tan bien, y hay que arreglarlo. Qué criterios vamos a aportar ahora para tener un mundo más sano, con personas, economías e instituciones más sanas: eso es lo que nos pidió el Papa”, cuenta Zampini, sobre el novedoso “Vatican COVID-19 Response Team”. Es que, por primera vez en la larga historia de la Santa Sede, esa comisión mezclará el trabajo de curas con el de otras instituciones, como la de Potsdam o Georgetown, e instituciones como el World Resources Institute. El objetivo que buscarán es tratar de dar soluciones para crear un mundo mejor post coronavirus. “El Papa nos dijo: ‘Ayudemos a los que hoy tienen que tomar decisiones –empresarios, presidentes, líderes–, para que decidan por el bien común’”, dice Zampini, que asegura que el mundo está “en un cambio de época tan grande como la Revolución Francesa”.

Noticias: ¿Cómo puede cambiar?

Zampini: Aún es difícil de saber. Puede ser para peor, por eso tenemos que trabajar para que ese futuro no sea más desigual que el de ahora. Donde ya se nota un cambio es en las relaciones internacionales: todas las instituciones van a tener que adaptarse al nuevo mundo. La OMS hoy ya se nota que es clave. Otro ejemplo más concreto, más ligado a Argentina: el Fondo Monetario Internacional, por más que en Argentina –y a veces con razón– le tengamos aversión. A nivel mundial cumple una función, financia a los países para que se desarrollen. Pero en estos momentos su lógica se está desafiando: no se puede solucionar una crisis mundial generándole más deuda a los que ya están endeudados.

Noticias: Es un pedido del Papa, condonar la deuda.

Zampini: Exacto. Hay que parar los intereses, reducir los pagos o suspenderlos. Dependerá de cada caso. Pero un país emergente al que no le están entrando divisas extranjeras, y con el comercio mundial paralizado, no puede pagar deudas. Todo esto que es tan importante para Argentina está frenado, y encima tenés que invertir en salud.

Noticias: Francisco se lo dijo en febrero a la directora del FMI, pero parecería que el organismo sigue en la misma línea.

Zampini: Muchos directores del FMI son cristianos y entienden lo que dice el Papa, pero como todos los organismos internacionales los accionistas son los que ponen la plata. Pero no es una cuestión ideológica lo que dice la Iglesia, es una cuestión hasta práctica: tenemos que seguir viviendo todos, lograr un equilibrio financiero global y un desarrollo de las naciones. Las economías tienen que estar balanceadas porque si hay una hambruna van a morir millones.

Perfil. Zampini es una rara avis en el mundo eclesiástico. Se recibió de abogado en la UCA, trabajó en el Banco Central, en Baker & McKenzie y recién a los 27 se ordenó. Quizás por eso, a diferencia de la mayoría en su mundo, se anima a hablar de números, de economía real. También habla con lunfardo, como el que suele cruzar con Francisco en tono amistoso, a pesar de que uno es hincha de San Lorenzo y otro de River. Zampini, desde que se ordenó, sirvió como cura en villas del conurbano, en Sierra Leona en plena crisis del Ébola, en Kenia, Etiopía, Bangladesh y Londres, y se especializó en teología vinculada a la economía y logró un doctorado y postdoctorado en universidades inglesas. Desde hace tres años se desempeña en el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, un “ministerio” del Vaticano que encabeza el cardenal Peter Tuckson, un ghanés con potencial papable.

Noticias: ¿Con los cambios que vendrán luego del coronavirus, podrá mejorar también la imagen de Francisco? Muchos en Argentina no lo quieren.

Zampini: Creo que ya está ocurriendo. En un mundo que sufre una crisis sanitaria, política, económica, se nota una carencia de líderes globales, y Francisco es un referente mundial moral, le guste o no a algunos argentinos. Y en esta pandemia su liderazgo es hasta más influyente: no es que él lo busca, pero la gente está esperando su palabra. La celebración de él, debajo de la lluvia en el Vaticano: ese hombre, sólo, de 80 años, se cargó el mundo a los hombros. ¿Cuánta gente puede estar ahí? Espero que el argentino promedio, más allá de las disputas bien o mal fundadas, pueda ver esto. No nos podemos salvar solos.

 

El detalle:
Zampini se recibió de abogado, trabajó en el Banco Central y recién a los 27 se ordenó. Sirvió en villas del conurbano, en Sierra Leona en la crisis del Ébola, en Kenia, Etiopía y Londres. Ahora está en el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral y quedó al frente del “Vatican Covid-9 Response Team”.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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