POLíTICA | 08-03-2022 14:28

Sergio Berni, el disidente perfecto

Busca armar su propio espacio para competir en 2023. Por qué se fue del kirchnerismo y sus enemigos internos. Marketing border.

Sergio Berni es uno de los personajes más mediáticos del ecosistema kirchnerista. Cada aparición suya implica una puesta en escena cargada de recursos como helicópteros, motos, camionetas, armas de grueso calibre o máscaras antigás, acompañadas de declaraciones fuertes, polémicas o disparatadas. Para todos los gustos.

En las últimas semanas, el ministro de Seguridad bonaerense encabezó dos megaoperativos con fuerte repercusión. El primero fue el caso de la cocaína adulterada que provocó más de 20 muertos en el conurbano bonaerense y el segundo el despliegue en Corrientes para colaborar con los incendios que aquejan a esa provincia. El viaje al litoral argentino, además de helicópteros, aviones, camiones, bomberos, personal de defensa civil y equipamiento para combatir el fuego, incluyó dos miembros de su equipo de comunicación para registrar el trabajo del ministro. Este grupo llevó un drone, dos cámaras de fotos y un celular. Este último punto es, tal vez, el más importante en los últimos años de carrera de Berni. El “loco”, como lo llaman quienes lo conocen desde joven en el sur, aprendió que gestionar implica comunicar. E hizo de su vida un reality show impúdico. Esta constante generación de contenido es volcada en redes socia- les, programas de televisión, portales, diarios, radios y todo lugar donde se pueda difundir su gestión.

La estrategia de comunicación de Berni tuvo altibajos: en 2012, cuando era Secretario de Seguridad de Nación, la ciudad de Buenos Aires amaneció con un olor nauseabundo en el aire. Se conoció el caso como la “nube tóxica”. Aquella mañana, Berni se acercó hasta el puerto de Buenos Aires, donde se estaba originando el mal olor, vestido con un traje blanco especial para trabajar con sustancias peligrosas y protegido con una máscara de gas. Luego de interiorizarse de la situación, se acercó hasta el sector donde estaban todos los medios de comunicación e improvisó una conferencia de prensa para llevar calma. Así fue como, disfrazado, se fue ganando el apodo de SuperBerni.

En 2015, en el caso Nisman, se entrometió en el departamento del fallecido fiscal y fue criticado por eso. Este verano hizo una maniobra peli- grosa con un helicóptero muy cerca de la playa en Villa Gesell que terminó con un turista lastimado por una sombrilla que voló por la fuerza del viento que provocaba la hélice. Como remate de esta situación, Berni culpó a los turistas por poner sombrillas en la playa. Sin remate.

En las últimas semanas, duran- te la primera etapa del caso de la droga adulterada en la villa Puerta 8, detuvieron a un ciudadano para- guayo apodado “El Paisa” que ahora no tendría nada que ver con el caso. Al cierre de esta edición se produje- ron allanamientos que apuntarían a que la droga ahora sería del hijo del narcotraficante más célebre de San Martín, Miguel “Mameluco” Villalba. Es decir que todo lo anterior no te- nía relación con la venta de la droga adulterada. Pero el show de allanamientos estaba cumplido.

La condición de político mediático le genera adeptos y detractores, pero le dió algo más importante para cualquier persona que aspira a participar de elecciones: popularidad. La popularidad de Berni es transversal a todas las clases sociales y en diciembre del 2021 era el funcionario con mejor imagen del Gobierno. Tenía un 25% de imagen positiva, según una encuesta de la Universidad de San Andrés. El número puede parecer bajo, pero si se analiza solo el universo oficialista, su imagen positiva empataba con la de la ministra de Salud Carla Vizzotti. Dirigentes como Alberto Fernández, “Wado” De Pedro o Juan Manzur tenían menos del 20% de imágen positiva. Eso sí, la imagen negativa de Berni era del 54%. El nivel de conocimiento de Berni está en 90% y por encima de él está solo el presidente Alberto Fernández con un 97% de conocimiento. 

El personaje Berni está compuesto por otras disciplinas que exceden a la política. Además de tener formación militar, es médico, hace artes marciales, se da maña en la cocina, maneja motos y también helicópteros. Duerme pocas horas por día y cuando puede sale a correr con su perro temprano a la mañana. Vive entre Núñez, en la Ciudad de Buenos Aires y Lima, en Zárate, en la provincia de Bue- nos Aires, donde tiene una estancia llamada “La Milagrosa”. Cada tanto intercala sus días de descanso con viajes al sur, a un pueblo llamado 28 de noviembre, en Santa Cruz, donde hizo sus primeras armas como médico. Durante la pandemia se instaló algunos días allí donde hubo pacientes que se sorprendieron al ser atendidos por el doctor Berni. Para otros no fue sorpresa porque cada tanto se lo ve por el pueblo. La medicina es una actividad que cada tanto la ejerce y sobre todo en casos de urgencia. En su rol de ministro de Seguridad, le ha tocado estar en allanamientos o tomas de rehenes que terminaron con heridos y le tocó asistir en una primera instancia a heridos que luego terminaron en un quirófano. En este punto, Berni suele abusar de la investidura ministerial y entra a los lugares sin pedir permiso con la premisa de “colaborar en lo que haga falta”, ha presenciado intervenciones quirúrgicas de heridos de bala por el solo hecho de ser ministro de Seguridad ¿Quién se animaría a echar al ministro del quirófano? Mientras no moleste, se puede quedar.

Viajar lo ayuda a ordenar las ideas, pero también ordena los negocios. Un destino al que suele ir seguido es Bariloche, donde en 2019 compró un terreno y actualmente está construyendo viviendas frente al Lago Nahuel Huapi (ver recuadro). Allí aprovechó el tiempo para analizar sus decisiones a futuro.

Quiebre

A mediados de febrero Berni lanzó una de las frases más fuertes, en materia personal, de su carrera política. “Me fui del kirchnerismo, llegó la hora de cortar el cordón umbilical”, dijo. Hasta hoy, el Ministro había sido un funcionario incondicional durante 33 años. ¿Qué pasó? ¿Por qué su salida del kirchnerismo no implica una renuncia a su cargo? El 2021 fue un año de quiebre para Berni. Con las encuestas en la mano, se veía a sí mismo como un candidato con chances de ganar una banca en la legislatura bonaerense por la segunda sección electoral. Pre- sentó una lista propia en la que iba como primer precandidato a diputado provincial, pero Cristina Kirchner se la bajó. A modo de compensación le ofrecieron el tercer lugar de la lista a diputados nacionales para su esposa Agustina Propato, es decir que después de Victoria Tolosa Paz y Daniel Gollan seguía una candidata de Berni. Pero con esa composición se es- taba dejando afuera a Sergio Massa, por lo que tuvieron que darle el tercer lugar a una candidata de su espacio y Propato pasó al quinto lugar.

Los testigos de esta definición relatan una escena dramática que habría sucedido en el despacho de Cristina Kirchner en el Senado. Sergio Berni llegó junto a su esposa para una reunión con la vicepresidenta. Del encuentro participaron ellos solos, pero hubo testigos involuntarios de la situación porque los gritos atravesaban las paredes del despacho de Cristina. La reunión había empezado de manera amable, pero con el paso de los minutos fue escalando. Una singularidad que llamó la atención a los testigos: a pesar de que se conocen hace más de 30 años, Berni no la tutea.

CFK: ¡Tenés que bajarte, Sergio!

Berni: ¡Es una injusticia. Le está dando lugar a esos traidores que la persiguieron y en cambio a los que siempre estuvimos no nos dejan competir!

CFK: Ya está. La decisión está tomada.

Berni abandonó la reunión con un portazo y se fue. Aquel día había empezado a crecer en su cabeza la idea de cortar el cordón umbilical.

Berni tiene una confianza casi familiar con los Kirchner. Los conoce desde la década del ‘80 cuando llegó a la Patagonia. Máximo le dice “Loco”, como lo llaman en el sur quienes lo conocen desde la época en que comenzó a construir su casa en el pueblo 28 de noviembre, donde trabajaba de médico.

Con Máximo también hubo un altercado. La noche de las PASO, Berni pasó por las oficinas de la Gobernación en La Plata donde estaba el centro de cómputos bonaerense. Allí, el clima era de desconcierto ante la inesperada derrota del oficialismo. Máximo le habría comentado a Berni lo mal que estaban dando los resulta- dos y el ministro aprovechó para facturarle que le hayan bajado su lista. “Esto es culpa de ustedes que están condenando al peronismo al fracaso”. La conversación escaló y Máximo le habría reprochado los altos índices de inseguridad, un tema recurrente en las visitas de los candidatos en los barrios populares. Trascendió que Berni había agarrado del cuello al hijo de la vicepresidenta, pero luego el ministro lo desmintió en televisión. Eso sí, dejó en claro que la discusión existió y escaló a tonos altos. “En el peronismo se discute y se discute fuerte”, dice Berni.

Una de las frases favoritas del ministro es: “Los leales pueden disentir, los obsecuentes siempre traicionan”. Con esas premisas y sumado a la confianza que tiene con Cristina y Máximo, se permite levantar la voz en cada discusión.

Peronismo

Dentro del PJ tuvo una situación similar a las PASO. Pre- sentó una lista para competir por la presidencia del partido a nivel nacional, pero su competidor era Alberto Fernández y el gobierno no quería someter al presidente a una interna partidaria, por lo que pidieron bajar la lista. Berni se negaba hasta que apareció en escena el gobernador Axel Kicillof como candidato a vice- presidente. Para no tener problemas con su jefe aceptó bajar su lista con el argumento de que su espacio se sentía representado con la presencia del gobernador.

Kicillof se volvió un sostén relevante para Berni y más en el contexto actual en el que el Ministro abandonó su pertenencia al kirchnerismo. Y para el Gobernador, Berni se volvió un soporte ante el avance de los in- tendentes dentro del Gabinete impulsado por Máximo Kirchner y apoyado por su madre.

El futuro bonaerense es una incógnita. ¿Quién será el candidato del oficialismo en el 2023? ¿Reeligirá Kicillof? Por estas semanas se baraja la idea de que habrá una PASO para ordenar el espacio a nivel presidencial, donde competiría el propio Alberto, un representante de Cristina y tal vez Sergio Massa. En esa carrera Berni se anota. Pero hay un escenario que lo seduce también: si el candidato presidencial de Cristina Kirchner fuera Kicillof, la Gobernación bonaerense se volvería un lugar atractivo para el teniente coronel Berni. ¿Y Máximo? Hasta ahora, el hijo de CFK nunca fue un producto electoral demasiado atractivo. Tal vez sea por la demonización de los medios hegemónicos, dirían en el Instituto Patria.

Votos

Berni entendió que su rol tiene un correlato que se traduce en votos. Con una autoestima a prueba de balas, el Ministro considera que el oficialismo está compuesto por cuatro patas: el albertismo, el kirchnerismo, el massismo y el peronismo bonaerense donde él considera ser el mayor exponente. ¿Qué representatividad tiene Berni? En principio, los números de las encuestas lo acompañan en cuanto a imagen positiva dentro del espacio y nivel de conocimiento. Y como segundo factor, tiene aceptación en los sectores medios y altos en los que Cristina Kirchner es muy rechazada. Un ejemplo: Berni disfruta de ver partidos de polo y ha ido a torneos en el Campo Argentino de Polo en pleno Palermo. Allí los asistentes le pedían fotos y le hacían comentarios del estilo: “A Cristina no la voto pero a vos sí”. Escenas similares le sucedieron en Recoleta, Núñez o Belgrano con pedidos de autógrafos y selfies incluidos. Cuando viaja por el interior la repercusión es mayor. Allí la penetración del Berni Show replicado en canales de televisión nacional es más fuerte.

Berni es un personaje que, de un modo u otro, les conviene tener cerca a todos, para polemizar o para tenerlo de aliado. Con Alberto Fernández la relación es pésima, con La Cámpora no atraviesa una buena relación. Para Cristina es su vocero en temas de seguridad y el que puede sostener un debate con la oposición en esta materia. Por ejemplo: está a favor de las pistolas taser, un tema que rechaza el sector más progresista del Gobierno. Pero para ellos, el ministro también tiene cómo caerles simpático: está a favor de la despenalización del con- sumo de marihuana.

Con Sergio Massa tiene buena relación  pesar del episodio del Gendarme que entró a su casa en 2013, cuando Berni era Secretario de Seguridad y la Gendarmería dependía de él. Quién aún no le perdona aquella situación es Malena Galmarini que lo enfrenta cada vez que puede. Incluso, en 2019 la esposa de Massa rechazó ser funcionaria de Kicillof porque no quería compartir Gabinete con Berni y fue por eso que aceptó la presidencia de AySA. Quien trabaja para crear puentes entre Malena y Berni es Carlos Montaña, el jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad y una de las personas de confianza de Berni. Las otras dos personas de mayor confianza son Darío Ruiz a cargo de la Unidad de Coordinación de Políticas de Seguridad, pero también encargado de la relación con jueces y fiscales y Marcelo Von Schmeling, que en el organigrama figura como director provincial de Análisis Informativo, pero en la práctica es el encargado de la relación con los me- dios y la estrategia de comunicación del Ministro.

Berni tiene una ventaja sobre el resto de los funcionarios que están actualmente en el Gobierno. Es parte de la vieja guardia del kirchnerismo, de la que casi no quedan funcionarios, algunos están presos, otros retirados y algunos pocos fallecieron. Es decir que conoce el gen kirchnerista como pocos y tiene ascendencia sobre muchos de ellos. Un ejemplo de esto le dio el empresario de la carne Alberto Samid que la semana pasa- da en una entrevista afirmó: “Berni es nuestro Perón”. El halago exagerado responde también a la carrera militar de Berni, que hoy es Teniente Coronel con el ascenso frenado durante el Gobierno de Macri. Por este tema, Berni presentó una denuncia y la situación está judicializada a la espera de una resolución y así poder ascender a Coronel y terminar su carrera. De todos modos, el sueño de Berni es ser Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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